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Estudiaron en las mejores universidades de ciencias y tecnologías, eran prometedores astronautas con un gran futuro aguardándoles a la vuelta de su viaje espacial... Pero al regresar no fueron nombrados ejecutivos de la Agencia Mundial Espacial sino que se habían convertido en súper héroes.

2055 4 Fantásticos

2055: 4 FANTASTICOS #12
Infierno II
Guión: Narutaki

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PORTADA: Una catedral ardiendo y unos modernos camiones de bomberos, con su personal que intentan apagar el fuego. En el cielo vemos dos sombras luchar, una parece ser la correspondiente a Kambio. La luna, llena, está escondida por las nubes.

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El sol luce con relativa brillantez, rojizo y majestuoso en lo alto del cielo, y la gente de Memphis se queja por las calles del calor. Las mujeres mayores, sentadas en las ramblas se abanican mientras los jóvenes patinadores se tiran botellas de agua por encima con tal de sosegar la sensación de agobio que el calor propina.

Chris, con camiseta blanca sin mangas y pantalón pirata negro pasea junto con Salvador, camisa azul de manga corta y bermudas oscuras. El americano mira a las jovencitas que pasan por su lado con descaro, incluso apartando las gafas de sol de sus ojos, y éstas le sonríen en la mayoría de casos. Kambio ríe divertido

- ¿Dónde se supone que vamos?

- A buscar indicios. Iremos donde se encontró la última víctima.

- ¿Y qué es lo que esperas encontrar?

- No lo sé, por ello vamos. Lo hablé con Alex y lo que está pasando es algo extraño. De cualquier modo trataremos de tenderle una trampa sea quien sea. Sabemos que es una especie de justiciero sin compasión que castiga con la muerte a los criminales.

- ¿Un vampirito bueno?

- Algo por el estilo. El problema está en que en vez de entregar a los chorizos a la policia, los envía de viaje al infierno.

- Es cuestión de estilos... –bromea.

- No me jodas, Chris.

- ¡Eh! Que no he dicho nada.

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Y cuando se dan cuenta han llegado ya a la entrada del pequeño callejón donde se encontró el cadaver de dos jóvenes la pasada noche, con los mismos signos de violencia y las marcas en el cuello. Hay restos de la investigación policial de la pasada madrugada, y un par de agentes que vigilan a ratos el lugar.

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El doctor entra bien pronto en la habitación de Yuu. Le acompaña una enfermera, que una vez en la estancia le ofrece un portafolios que consulta de nuevo antes de hablar con ellos. La paciente todavia duerme, ahora más calmada, pero sudorosa. Alexandre sale en ese instante del pequeño lavabo secándose la cara con una toalla, y algo despeinado.

- Buenos días.

- Buenos días, doctor.

- ¿Qué tal ha pasado la noche?

- Algo inquieta, como de costumbre. ¿Saben ya que puede sucederle?

- La verdad... La verdad es que no sabemos el que, pero algo le sucede. Nos encontramos perplejos ante la situación de su compañera... –trata de buscar nuevas palabras- He estado mirando los resultados de las pruebas que le hemos realizado a la señorita Min con algunos doctores, que igual que yo, no han podido si no asombrarse. La paciente llega a alcanzar temperaturas realmente altas; cualquier otra persona deliraría gravemente o incluso correría grave riesgo de muerte, mientras que ella se limita a sudar en exceso, como fruto de ésta elevada temperatura corporal... Es sin duda el diagnóstico más extraño de mi vida.

- ¿Entonces?

- Hay dos soluciones. Puede quedarse aquí en observación unos días más, o irse a casa. Esto podría ser tan sólo cosa de... sus poderes mutantes, aunque no encontramos restos del gen X en su adn. Pero bien, en cualquier caso, si es una anomalía, por seguridad, señor Marceu, yo me decantaría porque repose aquí unos días más.

- Sí, sí. Que se quede aquí.

Aun algo dormida, con los parpados caidos, desde la cama y con voz ronca habla la mujer.

- No. Iremos a casa. Si el doctor dice que no saben lo que tengo, quizá sea simplemente un cambio en mis poderes.

- De cualquier modo, podría sufrir una recaida o un empeoramiento, señorita Min. Lo adecuado es que reste unos días más en observación.

- Los hospitales me agobian. Prefiero volver a Isla Dry.

- La decisión es suya. Me pasaré por aquí en una hora, confío en que hayan decidido que hacer para entonces.

Y el médico sale de la habitación, cuando Alex se sienta en la cama junto a la asiática.

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La noche cae tan calurosa como el día ha sido en la ciudad que vio crecer a Elvis. La policia parece estar desaparecida, igual que el resto de las personas. Salir a asesinato por noche en la ciudad no mata tan sólo a las propias victimas, sino también el ánimo de los demás ciudadanos y con las ganancias de los comercios que tienen que echar la persiana a las nueve en los días que antes eran las dos de la madrugada cuando se retiraban cansados a casa después de servir copas y platos combinados durante toda la noche.

- ¿Por qué cojones tengo que ir así vestido? –parece hablar sólo Chris ataviado con ropas viejas.

- Porque tienes que meterte en el papel.

- Mira, Salva, ahí viene una muchacha, lo intento con ella.

- Negativo. No veo a nadie rondando por aquí. Espérate.

- Ok.

Cuando la jovencita rubia pasa apresuradamente al confundir al exsoldado con un vagabundo, Chico Impulso deja de comunicarse con Kambio a quien ahora vemos sobre un tejado.

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En una iglesia cercana a la Rambla.

El elegante asesino se acerca al confesionario vacio. Los tacones de sus zapatos de piel resuenan por toda la capilla, de aspecto lúgubre en la oscura noche. Sonríe.

Se detiene un instante y posa su mano acariciando levemente los pies de una imagen de Cristo. Lo mira, a los ojos, como si fuera una persona, cínico, y profiere con su dulce voz unas palabras que de cualquier modo no podríamos entender. Al retirarse los pies de la imagen, de madera, están ardiendo. Pero tan lentamente que tardaremos largo rato en ver fuego.

Se pone de rodillas junto a la caseta donde se apresura a entrar el cura confesor al haber escuchado el ruido ocasionado por un posible feligrés. El hombre, mayor, de pelo canoso y grandes gafas adecenta su túnica y una vez dentro, habla a través de la rejilla de madera.

- Perdonádme padre, porque he pecado.

- ¿Qué mal aflige a vuestra mente, hijo mío?

- Sé de secretos terribles, que atrofiarían su mente para siempre si aceptase escucharlos.

- No hay pecado que el Señor no sepa comprender. Habla sin miedo, y que Dios se apiade de tu castigada alma.

- En las últimas siete noches he asesinado a más de cinco personas padre, divirtiéndome viéndolos morir en el suelo, como perros, mientras su sangre manchaba las puntas de mis zapatos exquisitos... ¿Cree que iré al infierno? –ríe con delicadeza.

- Hij... hijo mío, eso no es posible –atemorizado.

- Aunque haya sentido un indescriptible placer, similar al de acostarse con cien mujeres, con cien niñas, padre, placer que usted de sobras conoce, lo he hecho castigando a pecadores, de cuyas almas el Señor tan sólo hubiera podido apiadarse. ¿Cree que es malo castigar al ladrón, al violador o al asesino condenándolos a una eternidad de tormento?

- Pe... pe... pero...

- Usted cree en Dios, pero yo lo he visto. Yo he sentido su ira mientras los demás han sentido su bondad. ¿Por qué no actuar cómo su némesis? ¿Por qué no asumir responsabilidades? Él perdona... Yo castigo.

El sacerdote comienza a tener serias dificultades para respirar. Asustado sale de su caseta y tras mirar un instante a los ojos de su particular confesor echa a correr como puede, torpemente, topando con bancos de madera, hasta las puertas. Pero entonces todo arde. Cortinas, figuras religiosas, los cántaros con vino, alfombras, paneles electrónicos, bancos y pinturas.

Él sonríe. Tan sólo hay una puerta abierta de la iglesia y ahora, una vez fuera, la cierra con serenidad, y fumando un cigarro desaparece de la escena dando un paseo.

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- ¡Ostias Chris! ¡Sube aquí ya!

- ¿Qué pasa?

- ¡La iglesia esa que hemos visto esta tarde está en llamas!

- Jo-der.

Hombre Impulso toma carrerilla y da un gran salto hasta llegar al terrado del edificio donde esta Kambio, al que pronto le nacen unas alas blancas en la espalda. Despega levemente y coge a Chris por las axilas mientras éste se quita la ropa de mendigo mostrando el uniforme de los 4F.

- ¡Vamos!

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Dobla una esquina dando unas últimas caladas al cigarro, y lo precipita al asfalto. Los overcrafts de bomberos y los aerodeslizadores de policía pasan por su lado sin prestarle la más mínima atención creando gran estruendo con sus sirenas y el rozar de los neumáticos con el suelo lleno de irregularidades.

Es una gran noche, la casa de dios arde a sus espaldas, y puede sentir un calor casi tan turbio como el de su hogar. Luzbel camina sobre la tierra y mira al cielo, por el que serpentea una gran corriente de humo con serenidad pasmosa hasta que dos estelas se cruzan en su vista volando hacia el lugar.

- Odio a los superhéroes... –algo enfadado.

Grita por el dolor y de su varonil espalda nacen dos alas anchas, casi ángelicales, de no ser por el color negro de sus plumas. Las agita curiosamente, en un breve gesto que recuerda a un tintineo. Luego las abre tanto como puede mostrándose como una hermosísima figura de la noche y echa a volar haciendo uso de ellas.

En el aire, sin ser visto, se lanza en picado hacia los dos de los cuatro fantásticos que volaban hasta allí golpeando duramente a Kambio que volaba llevando consigo a Hombre Impulso.

Sin poder evitarlo caen al suelo pese a que en el último instante el español logra amortiguar levemente la caida y los daños son menores. Su enemigo no se muestra todavía. Pero aparece tras de ellos un instante después caminando tranquilo cuando, levantándose apresuradamente, sus dos victimas están ya en posición de ataque.

La ceja de Chris sangra levemente. El aristócrata del tormento sonríe cínicamente y complacido.

Se vive un momento de tensión en el que nadie ataque, nadie mueve ficha. Puede ser peligroso, pero poner en jaque al rey es vital. Blancos juegan y deben ganar, son mayoría, pero el rey negro no está dispuesto a dejarse vencer.

Como parece predecible el más joven de los tres ataque primero, sangrante y decidido a solucionar el combate por la vía rápida sin saber quien es su enemigo. Usa su velocidad y ligereza para tirarse contra él, que asombrosametne lo esquiva con un elegante gesto y casi toreándolo con su americana.

Hombre Impulso no se toma demasiado bien su fallo y repite el ataque con similar resultado salvo porque un certero golpe lo hace caer en seco a los pies del rival. Entonces el cuerpo de Kambio se cubre como tantas otras veces de metal rojizo.

Lo mira con desdén y sin previo aviso y con grácil movimiento, sin dar opción a nada pisa el cuello de Chris que no puede contener un grito.

- ¡Cabrón! –ahogándose.

- ¡Suéltalo!

- Dame un motivo por el que deba hacerlo...

- Porque si no vas a pagarlo muy caro –replica Salvador.

- ¡Voy... ag... a matarte! –desde el suelo.

Lo mira con sus ojos pasionales y sonríe.

- ¿Se puede matar a algo que ya está muerto?

Y apreta más con el pie, tornando aún más rosado el rostro sufridor de Adams. Sin pensarlo y aunque sea para librar a su amigo, se lanza Kambio al ataque y ve como una llamarada que surge la boca de su enemigo lo rodea, sin causarle mayores daños y logra llevárselo por delante liberando así a su amigo, que tras tomar aire, corre a seguir la pelea. Pero combaten en el aire.

Salta tan alto como puede tratando de propinarle algún golpe pero es repelido y besa el suelo tras un golpe de Luzbel.

En el aire liviano para ellos intercambian golpes, y pronto algunos policias y bomberos, e incluso transeúntes siguen con afán la lucha. Reconocen el emblema que luce Kambio y le animan. Ambos han encajado duros agravios de sus respectivos puños y están ya cansados cuando un zurdazo del señor de tinieblas lanza con Chris a Salva.

Los mira desde la altura y decide volar lejos fundiéndose con la oscuridad de la noche de Memphis.

En apenas dos minutos varios agentes de policia se encuentran junto a los dos héroes. Refunfuñando, el comisario Gasol llega al lugar diciendo que les había dicho que no se entrometieran.

- No hace falta que nos dé las gracias –dice irónico Chris ayudándo a Salva a levantarse.

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Está sola apoyada en el alféizar metálico de la ventana del hospital, cubierta, como todas las del edificio por una red magnética luminosa, de un resplandenciente verde, que pese a todo no impide que Yuu, o Dama Marcial, contemple lo que sucede más allá, en la calle, donde desea estar.

Alexandre está echándose un café en el pasillo donde hay una máquina y luego debe ir a comprar alguna revista para entretenerse.

Entonces un cuervo se posa en la ventana, al otro lado de la red metálica y grazna con violencia sin apartar sus ojos negros de la asiática. Ésta se sobresalta en un primer momento y se aparta en un fugaz gesto de su serenidad, pero recupera rápidamente la compostura y se acerca al ave, con cuidado.

- ¿Qué pasa, pequeño? ¿Quieres pan? –girándose a buscar el bollo de pan que ha sobrado de la cena insoportable del hospital.

Lo toma con la mano izquierda y hace un par de migajas que cuela por la red protectora. El pájaro las aparta con el pico, rechazándolas claramente y vuelve a graznar, enfadado.

- A ti tampoco te gusta la comida del hospital –divertida-. Normal.

Entonces siente una gran punzada en su cabeza y se lleva las manos precipitadamente a ella. Grita sin poder evitarlo, y quizá alguien la escuche en las habitaciones cercanas. Su clamor suena cruel, a la vez que desgarrador, y provoca que el cuervo se muestre divertido bailoteando fuera como en un sagrado ritual a la vez que grazna con más fuerza irritando aún más a la pobre Yuu Min que está ya estirada sobre la cama soportando el insoportable dolor.

A medida que Alexandre se acerca a la puerta escucha los chillidos y el cínico graznar del jovial pájaro que divertido sigue aleteando y corre dentro tratando de sosegarla. Se lanza a la carrera de nuevo hacia el pasillo.

- ¡Un médico, rápido! ¡Un médico! –fuera de sí.

Vuelve dentro, piensa de prisa, no hay tiempo para pensar, tampoco para saturarse pero es inevitable, ¿cómo hacer gala de sangre fría en estos momentos? La toma de los brazos haciendo presión.

- ¿Qué pasa Yuu? ¿Qué pasa? –alterado, sin racionar.

Llega un equipo de médicos y enfermeros con un pequeño equipo de curación portátil. Pasan un sensor por todo su cuerpo y pronto la máquina les resulta del todo inútil.

- ¡Este trasto no reconoce ningún tipo de enfermedad en ella!

- ¡Marca 50 grados de temperatura! –grita otro.

- ¡Miradla!

Yuu ahora está rodeada por una enorme aura rojiza y ámbar y ha dejado de gritar. Se encuentra estirada en la cama y pareciendo ajena al jaleo que se ha formado a su alrededor se pone en pie y con expresión voluptuosamente sensual abre la ventana haciendo ceder el picaporte con dos dedos y sonríe friamente al cuervo.

- Gracias, querido. Vuela.

Se gira entonces hacia los hombres que la miran atónitos. El francés es el único que se atreve a hablar.

- Yu... ¿Yuu? ¿Estás bien?

- Terriblemente bien, cariño –con ironía.

- ¿Qué siente señora Min? ¿Qué tipo de dolor notaba?

Ahora parece absorta en sus pensamientos.

- ¿Señorita Min?

Despierta de su lapsus de súbito y mira a todos cuanto la rodean fríamente.

- Necesito verle...

Camina sensualmente entre el médico y el camillero que se hallan ante ella apartándolos con desdén con un grácil gesto de sus finos brazos, y Alexandre se muestra paralizado ante la situación; va a cogerla del brazo sin mediar palabra cuando la muchacha emite un grito ahogado y cae al suelo.

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EL CORREO FANTASTICO

Hola, una vez más.

La saga a en la que estamos y a la que he decidido llamar Infierno creo que puede gustaros. La verdad es que creo que la caracterización del villano no me está quedando mal. A ver que opináis vosotros.

En cuanto a la frase final y a que aparezca el auténtico señor de las tinieblas, pienso que puede ser algo estrambótico... Advenedizo dijo “la serie podría llamarse 4Fyloqueamimesalgadelasnarices”. Pues hombre, sí es cierto, pero cualquier serie no deja de ser eso. De cualquier modo, esperad a concluir la serie que habrá sorpresas.

El Advenedizo dijo “en realidad empiezo a disfrutar con tu serie”. Gracias de nuevo.

También agradecer a Jose González sus críticas y sus comentarios. Tendré en cuenta algunos de tus consejos para una futura invasión extraterrestre. En cuanto a mi relación con el lugar que resultó ser cabeza de playa skrull... Lo cogí porque era un lugar aislado y de nula importancia internacional en comparación con los USA o España :P

Fantásticos saludos!

 
 
   
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