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La gente los temía y ellos desaparecieron. Pero los años transcurrieron y el crimen es el dueño de la Tierra. Ha llegado la hora de que los heroes más poderosos de la Tierra regresen.
 
2055 Vengadores

2055 VENGADORES #3
¡Vengadores, reunios! III
Por: Carlos Correia y Nememo

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Los Ángeles.

La ciudad no vive uno de sus mejores momentos. Hace tiempo que dejó de ser la “meca del cine” ante el avance imparable de las producciones hindúes de Bollywood – sobre todo desde que se aliaron para su distribución con la potente industria chino-rusa, que hacen que sus películas se vean en todo el mundo y en todo tipo de formatos.

Los Ángeles sobrevive gracias a haberse convertido en un nostálgico parque temático más que de las pocas filmaciones para TV por cable que todavía se realizan. Sus calles son un enorme decorado en el que la mayoría de sus habitantes van disfrazados de antiguas estrellas de cine, desde Marilyn Monroe al Neo de Matrix, para regocijo de todo tipo de turistas, especialmente asiáticos.

DIBUJO 1

Incluso en un ambiente así es difícil que el dios asgardiano del poder y una descendiente del pueblo-pájaro pasen desapercibidos, aunque ambos vayan de incógnito y ella lleve escondidas sus alas bajo el traje.

- Me hubiese gustado que Jim nos acompañase - le dijo la chica a su compañero. - Yo soy una novata en esto de los “superhéroes”. Toda la experiencia que tengo es como camarera, no creo que esté preparada para esto.

- Tranquila, gentil doncella, nuestra Antorcha tenía asuntos pendientes en la ciudad que llamáis “la Gran Manzana”, pero será un placer para el hijo de Thor proteger a una bella compañera de todo peligro que nos aceche.

Anne enrojeció un poco. Magni le gustaba y sabía que el joven dios pensaba lo que decía de todo corazón, pero ella todavía no se había acostumbrado a su manera de hablar y a sus maneras un tanto arcaicas, por no decir directamente machistas.

Decidió cambiar de tema:

- Pero buscar a un alienígena... es muy raro, ¿no? Ya sé que se supone que los héroes del siglo pasado tuvieron contacto con muchas razas diferentes... pero nunca me lo había creído.

- ¿Acaso no sois vos descendiente de un pueblo oculto nacido con la habilidad de volar? ¿Acaso no soy yo mismo lo que consideraríais un ser mitológico?

- Visto así... – Anne volvió a sonrojarse.

- Lo que no alcanzo a comprender es el por qué buscar a un skrull. Esos seres son taimados, y su raza provocó innumerables guerras en las que mi padre se vio involucrado...

- Supongo que Jim tendrá sus motivos...

- Motivos que no voy a cuestionar... de momento.

- Me pregunto qué tal le irá...

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Boston.

Jim Hammond, ataviado con un elegante traje de dos piezas y un maletín de ejecutivo, entró en una mansión victoriana, en la que se podía leer un discreto cartel que anuncia que se trata de la “Residencia John Cage para el descanso de la mente” (un eufemismo de “psiquiátrico”). Buscaba a alguien en especial... alguien que no debería estar aquí.

- Buenos días, - dijo, dirigiéndose a la encargada de recepción. – Soy el doctor Hammond, vengo a ver al paciente John Doe.

- Tenemos muchos “John Doe” aquí, doctor1. Debería ser más específico.

- Ya... perdone. Me refiero al de las alucinaciones con motivos egipcios.

- Ah, ese – respondió la enfermera, identificándolo de inmediato. – Está descansando ahora mismo, en su habitación, pero creo que podremos arreglarlo para que lo examine. Pero antes, señor, necesito su identificación.

- Por supuesto. Tengo un implante RFID, puede acceder a él.

- Un segundo. – La recepcionista activó el lector de su ordenador, y la ficha de Hammond apareció en pantalla. – Doctor Jim Hammond, del hospital Monte Sinai de Nueva York, ¿correcto?

- Sí, así es. En la pestaña de “autorizaciones” puede ver la orden de trabajo para este paciente.

- Un momento, por favor.

La chica revisó la documentación.

- Veo que tiene también una autorización para su traslado.

- Así es. Si el examen preliminar que le voy a hacer me lo permite, me lo querría llevar hoy mismo.

- ¿Puedo preguntar a qué se debe tanto interés?

- Es para un estudio que estoy haciendo. Si todo sale bien, pronto lo podrán leer en varias publicaciones.

- Entiendo. – La chica tecleó un momento. – Puede pasar. Está en la habitación 205. Segundo piso, saliendo del ascensor a la derecha.

- Muchas gracias.

Hammond se dirigió a los ascensores. Se alegró que no hubiera pedido que le acompañara algún psiquiatra del hospital a la visita. Había conseguido engañar a la recepcionista, pero no podría pasar por un médico de verdad delante de otro. Una insistente melodía de una antigua serie de TV de los 60’ le sacó de sus pensamientos. Era el móvil de Jim.

- Hammond - dijo, descolgando el aparato implantado en su ropa con la pulsación de uno de los botones de la chaqueta.

La Antorcha escuchó atentamente lo que le decían.

- De acuerdo – concluyó. – No te preocupes, enseguida estaré allí.

Aparcando momentáneamente la llamada, llegó a la habitación, y llamó a la misma con los nudillos.

DIBUJO 2

- ¿Quién es? – preguntó una voz desde dentro.

- Me llamo Jim Hammond. Quiero hablar con usted.

- ¿Y por qué debería yo querer hablar con usted?

- Porque sé exactamente por qué tiene esas alucinaciones.

John Doe se quedó callado, pero unos segundos después abrió la puerta. Hammond entró en la habitación, muy austera, con un pequeño escritorio y una cama, y una puerta auxiliar que, supuso, daba al lavabo.

- ¿Y bien? – le interpeló el paciente.

- Sé que ha tenido alucinaciones con un dios egipcio, que le dice que está destinado a ser su avatar en esta era.

El rostro de John Doe reflejaba sorpresa... y preocupación, pero también un cierto alivio, después de todo aquel extraño era la primera persona con la que parecía poder hablar de sus alucinaciones sin que lo tomaran por loco.

- Así es.

- Es una pena que se hayan olvidado tantas cosas del siglo pasado. Supongo que nunca has oído hablar de Marc Spector.

- ¿Es un deportista o algo?

- No exactamente. Él fue tu antecesor... el Caballero Luna.

- No me suena de nada.

- Quizás esto sí te suene.

Hammond abrió su maletín, y de dentro extrajo un pequeño fardo, que le entregó a Doe.

- Ábrelo.

- Es... ¿un disfraz?

- Es el traje del Caballero Luna. Tu nuevo traje... si quieres salir de aquí.

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Los Ángeles.

- Espero que el plan de Jim funcione – dijo la chica, sacando algo de uno de sus bolsillos. - Nos aconsejó enseñarle esto cuando lo encontremos... Es el símbolo de los míticos 4 Fantásticos, ¿verdad?

- Así es, bella Anne. Nuestro compañero sustituyó a John Storm durante algunos meses. Pocos mortales pueden enorgullecerse de haber pertenecido a las dos mayores formaciones de héroes.

- Lo que no comprendo es cómo nos va a ayudar eso a convencer al skrull de que venga con nosotros. Creía que los 4 Fantásticos eran sus enemigos más acérrimos...

- Aparentemente no buscamos a un skrull normal. Hammond dice que lleva mucho tiempo viviendo entre los humanos, que ya no tiene contacto con su raza, y que esto – dijo, señalando el símbolo – le demostrará que somos de los buenos.

Absortos en su conversación, ninguno de los dos había advertido que hacía un buen rato que una copia perfecta de Humphrey Bogart los observaba desde el otro lado de la calle. Disimuladamente, empezó a alejarse hacia un callejón cercano.

- Esos dos dan el cante como una rana en medio de un desierto – pensó. - ¿Es posible que sean...? No, no puede ser, hace mucho que todos se fueron de la Tierra, y estoy aquí por casualidad, y sin embargo...

Lo que no podía sospechar era que su desconfianza lo iba a llevar precisamente al peligro que temía, pues al entrar en el callejón se encontró cara a cara con tres siniestras figuras que lo estaban esperando.

- ¿Quiénes sois vosotros? - “Humphrey Bogart” había comprendido su error demasiado tarde pero, desesperado, trató de ganar tiempo.

- Así que es verdad – dijo una de las figuras, que llevaba un extraño artefacto entre sus brazos. - Vives entre estos repugnantes “humanos”.

- Oh, no pierdas más el tiempo, hermano - se impacientó otro de ellos. - Dale el mensaje de una vez...

- ¿Te atreves a decirme lo que tengo que hacer? - respondió el primero, irritado.

A “Humphrey” ya no le quedaba ninguna duda de que se trataba de skrulls, observando, entre divertido e incrédulo, que ambos estaban a punto de pelearse. El tercero, sin embargo, parecía más sensato. Cortó la disputa con un par de órdenes tajantes y se dirigió a él.

- Do’tan...

Do’tan – pues así era, de él se trataba – se preguntó cómo podían saber su verdadero nombre, su nombre skrull, pero logró que su rostro no reflejara la sorpresa.

- Do’tan, hay una nueva directiva del Mundo Trono. Todos los skrulls deben abandonar la Tierra y volver a sus mundos natales.

- Ni hablar – se sobrepuso Do’tan - éste es ahora mi hogar, no pienso abandonarlo.

- No se trata de lo que tu quieras o no - respondió el que parecía ser el jefe. - Se avecina algo grande, y nuestros gobernantes no te quieren aquí2.

- He dicho que no pienso irme. Yo ya no tengo nada que ver con los deseos de los skrulls. Hace años que me abandonasteis aquí, tras perder la guerra, y ahora, ¿creéis que os seguiré ciegamente? – Do’tan se asombró de su propio atrevimiento. Como todo skrull, había sido adiestrado para obedecer, pero de ningún modo quería que lo apartasen de su vida actual. Era feliz aquí y no quería cambiar eso.

- Por mí podrías quedarte y compartir la suerte de este miserable planeta, pero no puedo dejar que comprometas la seguridad de nuestra raza, así que nada más adecuado que los humanos descubran quien eres realmente y que sean ellos mismos quienes te despedacen. ¡Za’nagón!, -ordenó dirigiéndose a uno de los otros - ¡Activa el anulador!

El llamado Za’nagón pulsó el botón de la pequeña máquina que llevaba consigo. Un grito desgarrador escapó de la garganta de Do’tan y sus facciones de “Bogart” empezaron a licuarse.

A poca distancia de allí Magni y Anne, al oír el grito, se desprendieron de sus disfraces y corrieron hacia el lugar del que surgía, pero antes de que llegasen, un puño pétreo salió disparado de forma imposible a lo largo de varios metros desde el callejón y los derribó a ambos.

Desde el suelo pudieron ver asombrados como el brazo se contraía hacia el cuerpo de su dueño, un enloquecido Do’tan dispuesto a acabar con ambos.

DIBUJO 3

CONTINUARA

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1.- “John Doe” es el nombre que se les da a las personas (y cadáveres) de los que se desconoce su identidad.

2.- Para saber a qué se refieren, quizás deberíais leeros la saga “La isla de la sangre infectada” en las páginas de los 4F 2055...

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VENGADORES, REUNIOS

Bienvenidos a un nuevo número de estos vengadores futuristas.

Roberto Cruz nos escribe quejándose de la tardanza (que se repite) entre números... sí, lo sé... qué se le va a hacer, soy un vago redomado. Dice que esta serie es una de las que le hizo sumergirse en MarvelTopia... lo cual me llena de orgullo y satisfacción, y hará que me pavonee durante meses, claro... Sí, el número anterior es un poco... apresurado... pero la historia la tengo bastante clara en la cabeza... otra cosa es que tenga la habilidad de plasmarla en texto... ¿Que si habrá un buen motivo para que se llamen Vengadores? Pues... bueno... ¿aparte de “heredarlo” del otro grupo? Jejeje...

También nos escribe José Cano (podéis ver sus obras sobre todo en Factor-X... de momento). Dice que le entran ganas de hacer unos Young Avengers tras ver a Anna Raven... pues ya sabes, propónmelos... y el villano... ¿será el que se perfila, o habrá sorpresas? Jejeje...

Y eso es todo por este mes... intentaré no tardar tanto... pero no prometo nada. Por cierto, recordad que en la versión web de este número podréis disfrutar de los maravillosos dibujos de Nememo, que también ha colaborado en el guión del mismo...

Nememo6: Ey, yo también quiero meter baza en el correo. ¿Puedo, Correia?

Bueno, tas pasao con lo de “maravillosos” dibujos. Yo hubiese puesto tan sólo “espectaculares”, ¿o era una referencia velada a cierta Wonder Woman con la que esta serie está muuuuy relacionada?

Ah, no-premio para quien adivine la melodía que lleva Jim Hammond en el móvil. ¡Está tirao!

¡MarvelTópicos saludos!

 
 
   
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