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PORTADA
Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana...



Star Wars

STAR WARS #13
Oscura Serenata IV
Guión y portada: Ben Reilly
Guía de Personajes

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BIRMAT

Mara sujetaba su sable láser con sus manos, atenta a los posibles movimientos de Darth Talia. Sabía que no tenía posibilidad alguna, Darth Talia era una Sith muy poderosa que había recibido un entrenamiento completo mientras que ella era una antigua agente imperial que poco entendía sobre la Fuerza.

Y Darth Talia atacó. Mara paró su primer envite echándose hacia atrás y luego atacó con un golpe descendente que Talia paró sin problemas. La guerrera Sith volvió a atacar descargando una serie de golpes de derecha a izquierda que Mara desviaba como podía. Talia cambió entonces su estrategia, saltó pro encima de Mara y atacó por la espalda. Si no fuera por sus rápidos reflejos el sable de Talia hubiera cortado algo más que la tela del mono de vuelo de Mara. Mara volvió a atacar con un mandoble directo al cuelo de Talia pero ésta dio un giro y desvió el golpe. Con una grácil pirueta Talia lanzó un mandoble directo al estómago de Mara que ésta evitó con un saltó y atacó a la cabeza de Talia sin resultado. Las dos usuarias de la Fuerza siguieron el combate con un intercambio de golpes clásicos de arriba abajo intentando llevarse al agotamiento más que conseguir un golpe mortal. Talia utilizó la Fuerza para mover varias cajas hacia Mara que ésta partió hábilmente con su sable láser.

- Eres buena con el sable láser pero tu control de la Fuerza es débil. Si te unieras al Lado Oscuro podrías derrotarme.

- Jamás. Sé por experiencia lo que hace el Lado Oscuro y no me interesa.

- Ni siquiera si la vida de tu hijo estuviera en juego.

Instintivamente Mara tocó su barriga. Podía sentir mediante la Fuerza la presencia de su hijo, fuerte en la Fuerza pero indefenso ante las amenazas del mundo exterior. Mara se maldijo a sí misma, ahora ya no era la mujer independiente, no era la mujer que no se preocupaba de los demás y que no quería hacerlo. Quería a su hijo y quería protegerlo a cualquier precio. Y aunque no quisiera admitirlo quería a Luke, no sabía muy bien cuándo había pasado, quizás fuera cuando las dos habían estado perdidos Myrkr con los imperiales buscándolos por todo el planeta; o quizás fue cuando le entregó el sable que ahora llevaba, el sable láser de su padre Anakin Skywalker. Aquel simple pero a la vez grandioso gesto, la había impresionado. El ser capaz de desprenderse de un objeto tan importante había demostrado que, habilidades de la Fuerza aparte, Luke Skywalker era una persona distinta

Talia volvió acatar dando giros y golpeando rápidamente arriba y abajo haciendo que Mara tuviera que retroceder y retroceder. Mara intentó contraatacar con una serie de golpes el último de los cuales Talia esquivó a duras penas pero ni aún así la Sith se detuvo ya que comenzó de nuevo un demoledor ataque. El último golpe de Darth Talia no iba buscando carne, con toda su fuerza golpeó la hoja del sable de Mara que salió volando. Luego atrajo el sable hasta su mano hasta su mano y lo activó colocándolo en el cuello de Mara.

- Ahora ponte con tus compañeros y no intentes nada.

Con una mueca de fastidio Mara retrocedió hasta juntarse con el resto del grupo.

- Matad a todos menos a Mara.

Los soldados apuntaron con sus armas esperando la orden a abrir fuego.

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CORUSCANT

Con un último movimiento rápido y preciso Leia Organa Solo desvió con su sable láser, los disparos enviados a la vez por los seis remotos que giraban en torno a ella. La alarma que había programado sonó en ese momento. Leia apagó los remotos y fue al cubículo sanitario donde se dio una larga ducha. Se vistió con una túnica azul que llevaba varios bordados y estampados típicos de Alderaan y que acababa en un cuello alto, también típico del desaparecido planeta. Fue hacia la habitación de sus hijos que estaban durmiendo plácidamente en sus cunas. Invierno se reunió con ella.

- Fey´lya la está esperando en su despacho.

- Voy enseguida. ¿Has hablado con Karrde?

- Le he dejado un mensaje con una euh generosa contribución si contesta.

- Perfecto. Vamos, no hagamos esperar al senador.

Las dos mujeres fueron hacia el despacho de Leia. Fey´lya estaba allí mirando las holofotos, casi todas de Alderaan sacadas de los archivos de Coruscant. Cuando vio que Leia e Invierno entraban, Fey´lya las saludó con una reverencia.

- Disculpe la tardanza senador -dijo Leia mientras se sentaba e indicaba a Fey´lya con la mano que podía hacer lo mismo. Invierno por su parte se quedó de pie junto a Leia-.

- No hay de qué disculparse Primera Ministra. Una persona de su posición estará muy ocupada en estos días.

- Así es -Leia carraspeó y bebió un poco de agua que Invierno había servido-. Senador voy a ser franca con usted. Supongo que se imaginará que todos estos incidentes a la vez son más que una simple coincidencia.

- La idea ha pasado ciertamente por mi mente.

- Perfecto. Senador, tanto usted y yo sabemos que todo esto es un montaje para dividir a la República. Si estamos ocupados peleándonos entre nosotros no podremos defendernos de sus ataques. Tenemos que poner fin a esta disputa interna por el poder. Déjeme ser Presidenta, usted será mi Primer Ministro.

Fey´lya se levantó de su asiento.

- No

- Senador por favor. Nos encontramos en una encrucijada. Debemos unirnos para enfrentarnos a los Hutt.

- Estoy de acuerdo con eso Primera Ministra. Pero no quiero que sea usted la que lleve las riendas de la República.

Así que eso era. Fey´lya no luchaba contra ella por motivos ideológicos, sólo quería subirse al poder cuando antes pudiera y ahora tenía una gran oportunidad. Todo esto ponía muy furiosa a Leia, pensar que no se habían aprendido los errores del pasado que había llevado a la caída de la Antigua República. La historia no se iba a volver a repetir, aprenderían o ella se encargaría de que aprendieran.

- Senador. Tanto usted como yo sabemos que los militares no le tienen en alta estima, sobre todo después del incidente de la Flota Katana1. También sabemos que muchos mundos no se han tomado a bien la excesiva protección que se le ha dado a todo el sector Bothan. algunos consideran que está jugando a dos bandas senador.

- Estoy seguro de que esos senadores estarán bien influenciados por usted.

- ¿Qué insinúa?

- Insinúo que no pienso dejar que la hija de Darth Vader se siente en el sillón del poder. Mon Mothma confiaba en usted pero yo no tengo porqué hacerlo.

- Está loco si cree que lo que quiero es el poder. He luchado durante años por la Alianza, vi cómo mi planeta explotaba matando a mi familia, a mis amigos. ¿Y qué hacían ustedes los bothan mientras tanto? ¡Nos llevaban a una trampa mortal en la segunda Estrella de la Muerte?.

- El Emperador averiguó nuestros planes y preparó esa trampa, nosotros.

- ¡Oh sí claro! Me olvidaba de las mentiras de los bothan, "no fue culpa nuestra, el Emperador lo averiguó". Intentan hacernos creer todas esas falacias cuando los que estuvimos en Endor sabemos toda la verdad: nos esperaban y desde hace mucho. Mi hermano confirmó todo.

- ¡El hijo de Vader! Vaya casualidad.

- Está paranoico. Mi hermano se ha desvivido por la Alianza, luchó en Yavin, en Hoth y en Endor. Nunca le he visto en el campo de batalla Fey´lya.

- Mis contactos diplomáticos eran más importantes que mi habilidad para disparar un desintegrador. Como lo son ahora. Esta situación, esta guerra con los Hutt puede evitarse por vía diplomática y no por desplazar a nuestra Quinta Flota y acabar con ellos.

- ¿Ha intentado negociar con los Hutt a espaldas del Senado y del Consejo?

- En efecto. Es más, dentro de un mes tengo una importante reunión con Durga y Kappa, líderes de los dos clanes más importantes de Nal Hutta.

- ¿Y mientras tanto va a dejar que nuestros mundos en la frontera vayan cayendo uno por uno?

- Por supuesto que no. Aprobaré cualquier resolución que el Consejo dicte a favor de movilizar nuestras tropas para proteger esos mundos pero nunca para atacar directamente a la flota Hutt como represalia por sus acciones.

- Comete un gran error. No podemos permitirnos el mostrar debilidad o todos nuestros enemigos se nos echarán encima.

- Eso es lo que usted cree Primera Ministra. Yo por mi parte creo que la galaxia está harta de guerra, ni siquiera los Hutt quieren una guerra porque sus negocios se verían altamente perjudicados con un conflicto bélico. Pero usted no quiere ver esa parte, usted sólo quiere llegar al poder cuanto antes y eso me preocupa. No sé qué pretende conseguir con las acciones que está tomando Leia pero no permitiré que la República caiga por su culpa.

- Lo mismo le digo senador. No permitiré que la República caiga por su culpa.

Fey´lya saludó con una reverencia a la que Invierno y Leia respondieron. Luego se marchó y las dos supervivientes de Alderaan se quedaron solas.

- Podría haber ido peor -comentó Leia-.

- Sí. Podría haberte disparado.

- Me preocupa sus contactos con los Hutt. Quizás deberías preguntarle a Karrde si sabe algo de esto también.

- Entendido. Aunque dudo que quiere compartir esa información.

- Pídele a Madine un certificado de crédito de la INR2. No creo que te ponga problemas.

- ¿Ha sabido algo del grupo que fue a Birmat?

- Nada. Ya deberían de haber llegado y contactado. Temo que les haya ocurrido algo.

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BIRMAT

Mara, Han, Lando, Chewbacca, Dorks 81 y Pinej miraban desesperado cómo los soldados de asalto del Sol Negro les apuntaban con sus armas. Para colmo, una Señora Oscura del Sith llamada Darth Talia les vigilaba por si intentaban escapar.

- Matad a todos menos a Mara -dijo Darth Talia-.

Todos pudieron oír cómo las armas se cargaban de energía. El Sol pareció apagarse un instante, quizás era debido a la inminencia de la muerte pero.

- ¡Mirad arriba! -gritó Mara-.

Un carguero se había colocado justo encima de la plataforma de aterrizaje. Una compuerta del carguero se abrió y once figuras saltaron de él y se colocaron entre los soldados y Han. Vestían túnicas marrones con capuchas y parecían llevar botas de media caña, la verdad es que no se distinguían muy bien.

- Disparadles -ordenó Talia-.

Los soldados dispararon. Antes de que nadie pudiera hacer nada los once sacaron unos extraños cilindros de sus cinturones, apretaron un botón y la poderosa hoja de un sable de luz surgió para desviar todos los disparos. Los soldados se quedaron atónitos. Los Jedi no. Aprovechando la confusión saltaron hacia los soldados. Una vez que estuvieron cerca los soldados no tuvieron una oportunidad. Enfrentarse a los Jedi en cuerpo a cuerpo llevando éstos una espada de luz y pudiendo desviar cualquier disparo era simplemente imposible. En menos de un par de segundos todo el pelotón estaba en e suelo. Los Jedi los habían vencido. Sólo quedaba Darth Talia. El Jedi que iba en cabeza se bajó la capucha de su túnica.

- ¡Luke! -gritaron Mara y Han a la vez-.

Luke les miró y asintió sonriendo. Luego volvió su mirada hacia Darth Talia y hacia el cinturón de esta donde estaba la espada que le había arrebatado a Mara.

- Eso no es tuyo.

Con un simple gesto de su mano el sable de luz salió del cinturón de Talia y fue a parar a las manos del Caballero Jedi.

- Impresionante -dijo Talia-. Has mejorado. Pero veamos si lo suficiente.

Usando la Fuerza varias cajas que había apiladas por la plataforma se dirigieron velozmente hacia Luke pero éste, invocando también la Fuerza, detuvo las cajas en el aire y las lanzó lejos. Con una mueca de fastidio en la cara Talia se sumergió en el Lado Oscuro y lanzó un rayo de energía por las manos. Luke extendió la palma de su mano e hizo que el rayo rebotara hacia Talia que no pudo pararlo y fue alcanzada, saliendo disparada hacia el fondo del hangar. Talia se levantó furiosa. Sacó su segundo sable y se preparó para atacar. Por su parte Luke encendió su antiguo sable láser, el mismo que le había regalado a Mara.

Talia se acercó corriendo hacia Luke mientras hacía girar sus sables láser. Atacó desde arriba y desde abajo moviéndose en círculos y alternando derecha e izquierda con ambos sables. Luke por su parte se relajó y dejó que la Fuerza le rodeara y penetrara en él. En cada intento de Talia, Luke podía ver claramente la trayectoria de la espada y se anticipaba sin ningún problema. El tiempo parecía detenerse cada vez que luchaba unido a la Fuerza aunque sabía, por experiencia, que era todo lo contrario, él se movía más rápido, percibía las cosas a una velocidad fuera de lo normal y así podía anticiparse e interceptar los ataques de Talia.

El ataque hacia las piernas fue interceptando por Luke que ya se movía rápidamente para interceptar el segundo sable de Talia que amenazaba con decapitarle. Talia comenzó a dar giros como una peonza moviendo hábilmente ambos sables de luz. Pero Luke no se quedaba atrás. Aunque se veía obligado a retroceder ante la impetuosidad del ataque de su rival, el hijo de Anakin Skywalker detenía sin mayores problemas las estocadas de la guerra Sith esperando su oportunidad para atacar. Ésta llegó antes de lo que esperaba por un error de Talia quien en sus furiosas acometidas no había tenido en cuenta que poco a poco iba inclinándose más y más hacia Luke perdiendo parte de su equilibrio mientras que Luke no tenía ese problema. Talia dio un doble golpe vertical pero Luke lo paró hábilmente haciendo que las espadas se entrelazasen. Con una hábil voltereta, Luke aprovechó la oportunidad y le dio una patada en la barbilla a Darth Talia. Éste gritó de furia y se acercó violentamente al Jedi. Con la mano derecha lanzó un golpe vertical que Luke esquivó con dificultades. Al mismo tiempo Talia utilizó el sable de su mano izquierda para intentar repetir el golpe pero Luke lo detuvo y rápidamente se lanzó al ataque. Con suma habilidad utilizó su sable libre para cortar, en un rapidísimo giro, el sable derecho de Talia salvando la hoja y la mano de la guerrera Sith.

La luchadora Sith retrocedió con una gran voltereta confusa por lo que había sucedido. En su último combate, Luke Skywalker no la había ni tan siquiera inquietado pero ahora la ganaba en velocidad, en estrategia y en estilo. Era imposible que hubiera podido mejorar tanto en tan poco tiempo. El Lado Oscuro era más poderoso que el Lado Luminoso, Talia lo sabía. Ella tenía que ser más poderosa, era su naturaleza pero entonces ¿por qué sentía que el combate estaba ya decidido y no a su favor?

- Eres poderoso -concedió Talia-. Pero no lo suficiente para vencer al Lado Oscuro. Únete a mí y yo te enseñaré lo que es el verdadero poder.

- Mejores que tú me han tentado y los he rechazado.

Luke lanzó su antiguo sable láser hacia su actual dueña Mara. Ésta lo cogió con sorpresa ya que Luke estaba dejando atrás la gran ventaja de luchar con dos sables de luz contra uno.

- Eres débil -comentó Talia al ver lo que había hecho Luke-. Eres compasivo con tus enemigos cuando deberías destruirlos.

- Es mi mayor arma.

- Ya veremos.

Talia saltó hacia Luke. Éste hizo lo mismo y los dos lucharon breves instantes en el aire. Cuando aterrizaron, Luke puso el sable en su espalda para detener un mandoble de Talia quien volvió a atacar desde arriba y a la izquierda haciendo que Luke tuviera que dar un salto hacia atrás para evitar el contacto de la hoja. Atacando fieramente desde todos los ángulos posibles Talia fue haciendo retroceder a Luke.

- Va a perder -dijo Han que se sentía impotente en esa situación ya que sabía que cualquier disparo que hiciera con su desintegrador sería devuelto por Darth Talia-.

- No -dijo uno de los Jedi que habían llegado con Luke sin apartar la vista de la lucha-. La contrincante del Maestro Skywalker está al borde la extenuación mientras que el Maestro todavía está fresco pese a que llevan mucho combatiendo.

Lo que había dicho el Jedi era cierto. Talia estaba dando signos de cansancio. Cada vez sus acometidas eran más lentas, menos precisas y en cambio Luke seguía bloqueando igualmente y cada vez atacaba más y más hasta que llegó el momento en que Darth Talia ya sólo se defendía de los ataques de Luke. En el último movimiento del combate Talia erró un golpe, Luke ejecutó un rápido movimiento con la muñeca cortando el brazo de Talia a la altura del codo. Talia gritó de dolor y se agarró el muñón del brazo. Todavía no se daba por vendida y comenzó soltar rayos de fuerza por sus manos que Luke no tenía problema alguna es desviar o con la mano o con el sable láser.

- ¡Basta! -dijo Luke y utilizó la Fuerza para empujar a Darth Talia y que cayera al suelo-. El combate ha acabado, ríndete.

- ¡Jamás! ¡Antes la muerte!

- No te daré muerte estando indefensa.

- ¡Patético Jedi! ¡Dejas a un enemigo libre! No me extraña que casi os extinguierais hace años, desaprovecháis vuestros poderes. Deberías ser reyes y en cambio sois subordinados de un débil gobierno que se desmorona por momentos.

- No nos interesa el poder -dijo Luke mientras se acercaba a Talia a mirarle el muñón del brazo-. No deberías tener problemas en llegar a un puesto avanzando en el Imperio donde te puedan curar del brazo.

- ¡No me compadezcas! -dijo y utilizó al Fuerza para derribar a Luke y salir corriendo de allí-.

Luke se levantó, limpió sus ropas y guardó el sable láser. Han se acercó hacia su viejo chico.

- Vaya chico, sí que has mejorado. Te debo otra.

- ¿Quién las cuenta? -bromeó Luke-.

Mara también se acercó. Parecía un poco enfadada.

- No deberías haberla dejado escapar. No sabes el daño que puede causar.

- Sí que lo sé. Pero yo no mato a indefensos y además mi instinto me advirtió de que quizás ella tenga un papel importante en los años venideros.

- ¿Una locura Jedi, eh?

- Algo así -dijo sonriendo pero en el acto su cara cambió hacia una mueca de preocupación-. Tenemos que irnos, el Destructor que encontramos tras la luna está casi entrando en órbita. Si Darth Talia informa de nuestra presencia no dudará en bombardear el planeta desde la órbita para darnos muerte.

Todos se pusieron en marcha y subieron a sus respectivas naves para salir casi inmediatamente del planeta. Sin embargo el Destructor ya se había acercado demasiado.

- Lanzas sus cazas -dijo Luke por la radio-.

- ¿Tienes algún tipo de armas en la nave chico? -preguntó Han desde la cabina del Halcón-.

- Un cañón láser casi sin energía. No podré daros cobertura.

- Es lo mismo, nosotros lo haremos. Mara, Lando, id a las torretas. Kyp, avísame cuando tengamos las coordenadas para el salto al Hiperespacio.

- Cazas enemigos -dijo Kyp comprobando el radar-.

Han adelantó al Halcón. Dos escuadrones de interceptores TIE se acercaban rápidamente en formación. Conectó los misiles y los programó para explotar antes del objetivo de tal forma que pudieran hacer más daño a los cazas en formación.

- Preparaos los de ahí arriba -dijo por el intercomunicador refiriéndose a Lando y a Mara que ocupaban las dos torretas-. Vamos a tener compañía.

Los dos misiles destruyeron tres interceptores. Han redirigió potencia de los motores hacia los escudos. Desde las torretas Lando y Mara comenzaron a disparar haciendo que los TIE tuvieran que desviarse.

- ¡Viene por detrás! -advirtió Mara-.

Han hizo un picado mientras hacía girar sin parar su nave para evitar el mayor número de impactos. Sin embargo había demasiados cazas cerca y no podía contar con ayuda alguna. Han se fijó en que la nave de Luke no paraba de hacer maniobras evasivas de gran precisión evitando los disparos enemigos.

- Tenemos las coordenadas -dijo Kyp-.

- Transmítelas a la nave de Luke.

- Hecho

Han esperó a que la nave de Luke desapareciera y después conectó el hiperimpulsor para salir de una vez de allí y volver a casa.

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CORUSCANT

- ¡¡¡No!!!. ¡¡Alderaan es pacífico no paseemos armas!!. ¡¡No puede hacer eso!!

- ¿Preferís otro objetivo?¿ Un objetivo militar?. ¡¡Pues reveladnos el nombre del sistema!!. Vamos decid el nombre. Ya estoy cansando de preguntar esto de modo que lo haré por última vez ¿dónde está la base rebelde?.

Leia mira su planeta y piensa en todo lo que hay en él. Recuerda las suaves colinas, las limpias calles de la capital Aldera, recuerda a su padre Bail Organa, tan majestuoso hacia fuera pero tan callado y triste con los que quería como si soportara una enorme carga; recuerda a sus tías que no comprendían cómo podía dedicarse a la política o cómo podía no querer encontrar un marido a su edad; y recuerda a su madre, su triste madre que le acariciaba cuando era pequeña, ya casi había olvidado su sonrisa.

- En Dantooine. están en Dantooine -dijo-.

- Bien, ya ves Lord Vader lo razonable que es. Sigan con el plan previsto, hagan fuego en cuanto estén a tiro.

- ¡¡¡¿Qué?!!!.

- ¿Me tomáis por estúpido? Dantooine está demasiado lejos para una demostración eficaz, pero no os preocupéis, pronto nos enfrentaremos a vuestros amigos los rebeldes.

- ¡Nooo!

Era el mismo sueño de siempre, cada noche lo mismo. Estaba en la primera Estrella de la Muerte, Tarkin y Vader intentaban sacarle información antes de destruir su planeta. Ella se la daba, aunque sólo fuese para ganar tiempo pero aún así Tarkin destruía Alderaan. ¿Por qué siempre era así? Deseaba poder hacer algo, deseaba tener el poder suficiente como para librarse del abrazo de Vader y matar a todos los hombres de la estación antes de que destruyeran el pacífico planeta.

¿Y por qué no hacerlo? De aquella no sabía nada sobre su ascendencia, sobre su don pero ahora todo era muy distinto. Se sumergió en la Fuerza, notó que Vader se removía nervioso quizás porque acaba de percibir lo que la joven princesa acaba de hacer. Utilizando sus poderes en la Fuerza Leia impulsó hacia atrás a Vader liberándose de su abrazo. Cargó directamente hacia Tarkin y lo noqueó de un golpe. Luego se fijó en el resto de la sala, había cuatro soldados y un oficial. Sabía que el oficial era el más importante porque era quien iba a dar las órdenes para disparar el mortífero superláser contra la superficie del planeta. Necesitaría un poco de ayuda. Se fijó en el sable láser de Vader y lo atrajo con la Fuerza, lo activó y fue hacia el oficial que no pudo hacer nada salvo contemplar cómo la hoja rojiza lo decapitaba. Los cuatro soldados no fueron problema para la princesa que los atravesó sin problemas con su sable láser.

Destruyó por última la cerradura para que fuera más difícil que acudieran refuerzos. Se relajó en ese momento y eso fue un error porque Vader se levantó y atrajo su sable láser con la Fuerza dejando a Leia indefensa. El oscuro Señor del Sith se fue acercando poco a poco a Leia con el sable preparado para matarla. Leia intentó arrebatárselo de las manos pero el Sith era demasiado poderoso para Leia. E iba a matarla si no hacía algo. No podía luchar contra él en un cuerpo a cuerpo, aún quitando la superior musculatura, sus más de dos metros de altura y su habilidad con la Fuerza, Darth Vader todavía tenía una armadura que amortiguaría todos los golpes. Necesitaba poder para enfrentarse a Vader y sabía dónde encontrarlo. Utilizó la Fuerza de nuevo para arrebatarle el sable a Vader y ésta vez lo consiguió. Con el sable en su mano, Leia saltó gritando de furia contra Vader y lo partió a la mitad.

Estaba exhausta, notaba que le faltaba el aire pero no podía quitarse la sensación de poder, la sensación de placer al haber podido evitar por una vez la destrucción de su amado planeta. Pero aún faltaba algo: venganza. Se dirigió hacia Tarkin que intentaba desesperadamente alejarse de ella.

- ¿Qué decía sobre el miedo Tarkin? -dijo burlándose a la vez que utilizaba la Fuerza para lanzarlo por los aires contra una pared-. Creía que el miedo le haría fuerte ¿verdad? Se equivoca. El miedo me hace fuerte a MÍ y usted va a verlo.

Leia comenzó a golpearlo sistemáticamente. El Gran Moff intentó defenderse al principio pero Leia era demasiado fuerte. Cuando estaba herido y a punto de morir Leia alzó el sable láser.

- Reza tus oraciones.

Giró el sable láser en su mano antes de bajarlo ya acabar con la vida de Tarkin. Su venganza se había completado, ya no habría más muertes, ya no habría más voces de alderaanianos gritando de dolor. Por una noche desde hacía años Leia no se sintió culpable de la muerte de Alderaan y pudo dormir tranquila y feliz. Ahora podría imponer orden en la galaxia, de una manera u otra.

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PRÓXIMO NÚMERO: Damos un salto de ocho meses. ¿qué habrá pasado en todo este tiempo?

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1.- En la Trilogía de la Nueva República 2: El Resurgir de la Fuerza Oscura, Fey´lya digamos que insultaba a los militares en general sin saber que estos estaban escuchando toda la conversación por los altavoces de la nave.

2.- Inteligencia de la Nueva República

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LA TASCA DE MOS EISLEY Holadola

Bueno, este es el fin de la primera parte de esta historia que cuenta el final de la Guerra Civil Galáctica. Al principio iban a ser tres partes pero he decidido suprimir la segunda parte, de ahí el salto temporal de ocho meses. Así que si hay suerte podré terminar la saga antes del número veinte. Y ya sabéis, comentarios, ofertas de dinero y demás a la dirección de siempre pero antes de despedirme vamos a ver lo que Xumer ha dicho sobre el número 12.

Me gusta el rollo a la primera trilogia (la original, no "eso" que estan sacando ahora) que tiene la serie

Okay muchas gracias. Y bueno, la trilogía que sacan ahora no es tan mala, el episodio 2 está a la altura de las otras pelis y aún que puede que haya momentos con alguna que otra incoherencia visualmente son una delicia.

Y Dark Aveng comienza a ser un villano interesante, ¿es creación tuya o ya existian antes?...

Es creación mía. En principio no me gusta que haya un Sith como ese cuando se supone que sólo podría haber dos como eran el Emperador y Vader pero bueno, si no metes a un Sith en la historia ¿contra quién vas a enfrentar a Luke? ;)

Y ahora sí me despido.

Que la Fuerza os acompañe

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