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Es el ser más rápido del Universo. El es...
 
Flash

Flash #180
El día que todo cambió
Guión: David Guirado

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- ¡¡Dios mío!! ¡¡Es imposible que nadie pueda salir vivo del edificio!!- exclamó un bombero al comprobar el estado de la vivienda.

En la parte norte de Keystone, se había originado un incendio que había asolado todo un bloque de viviendas. Afortunadamente, no había habido muertos ni heridos hasta el momento. Sin embargo, la vida de una niña de cuatro años que se había quedado dentro del edificio corría serio peligro.

- ¡¡Mi niña!! ¡¡Mi niña!!-gritaba desconsoladamente la madre de la criatura. La mujer se encontraba aterrorizada, puesto que la peor de sus pesadillas se había materializado.

- No pienso dejar que esa pobre chiquilla muera horriblemente- declaró un bombero- Voy a entrar.

De sopetón, un borrón de color rojo apareció en la escena. Se trataba de Flash, el héroe oficial de Keystone.

- No os preocupéis, esto es cosa mía- proclamó Wally West antes de entrar al rescate de la niña.

Ipso facto, Flash se metió dentro del edificio, mientras la madre de la niña rezaba a Dios para que el velocista escarlata lograse salvar a tiempo a su chiquilla. Sus plegarias tuvieron pronta respuesta, ya que Wally no tardó en salir del edificio con la niña en brazos.

- ¡¡Hija!! ¡¡Estás bien!!- gritó de alegría la madre, corriendo a abrazar a su pequeña.

- Aún no he acabado- anunció Flash.

En un instante, Wally West empezó a correr alrededor del edificio en llamas, una y otra vez, dando vueltas alrededor de él y aumentando la velocidad. No tardo demasiado en formarse un torbellino que mediante los vendavales que lo componían, apagó todo rastro del fuego.

- Muchas gracias, Flash- le dijo un bombero, una vez hubo sofocado el velocista el incendio.

- No se merecen. Apagar incendios corriendo alrededor de ellos es todo un clásico de los velocistas- contestó Flash.

La niña a la que Wally había salvado antes se acercó a Flash.

- Señor Flash, muchas gracias por salvarme. Eres mi favorito- le agradeció la pequeña.

- ¿Cómo te llamas, niña?- le preguntó Wally.

- Linda, señor Flash- respondió.

Flash sonrió al escuchar eso.

- Linda es mi nombre favorito. Por alguien que se llame así y además tenga unos ojos tan bonitos como los tuyos, removería cielo y tierra- comentó Wally West, mientras pellizcaba la nariz a la niña.

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No muy lejos de allí, un hombre delgado como un palillo vigilaba la escena con unos prismáticos, sin perderse un detalle de lo que estaba pasando. El observador, cesó de contemplar lo ocurrido y se colocó bien sus gafas.

- Muy interesante. La gente de Keystone City reacciona de forma sutilmente de forma diferente al terror. En Gotham, el miedo es algo que viene implícito en el ambiente, mientras que aquí subyace cierta esperanza. Quizás uno de los motivos para que esto acontezca es que su héroe, Flash, es una figura pública en la que el público confía, todo lo contrario que ocurre con Batman- musitó para sí mismo el flacucho.

El hombre se colocó una extraña máscara de tela y un sombrero de paja encima de la cabeza, mientras guardaba unos efectos personales en una pequeña mochila.

- Causar un incendio ha sido la fase uno. Para la siguiente, es hora de que averigüe a que teme Flash y de que tenga un encuentro con el Espantapájaros- musitó el Dr. Jonathan Crane.

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Un rato después, Wally apareció corriendo por su apartamento, donde Linda se encontraba leyendo un libro.

- ¿Qué haces, corazón?- le preguntó Wally una vez hubo hecho desaparecer su traje formado de fuerza de la velocidad.

- Leyendo un rato un libro que me han recomendado para la optativa de Literatura- contestó Linda.

- Estoy casado con una universitaria, mi sueño durante la adolescencia al fin se cumplió- sonrió Wally.

- ¿No te gustaba estar casado con una periodista?- ronroneó Linda mientras esbozaba una sonrisa.

- Bueno, tenía su aquel- le siguió la broma Flash.

Ambos se acercaron el uno al otro y se abrazaron con ternura. A Wally West le invadía el amor por su mujer en aquel mágico instante.

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En la avenida principal de Keystone, se dio un suceso un tanto inusual. En mitad de la misma, el villano conocido como el Espantapájaros se plantó de pie, como si tal cosa. Ante la incrédula mirada de los viandantes, el criminal repetía incesantemente la misma cantinela:

- ¡¡Reclamo la presencia de Flash o Keystone se verá sumida en el pánico!!- exclamó el Espantapájaros.

Un policía se acercó al criminal, con la intención de averiguar qué es lo que ocurría.

- ¿Qué es lo que está pasando aquí? ¡Márchese inmediatamente de la vía urbana!- le ordenó el agente.

- ¡¡Reclamo la presencia de Flash o Keystone se verá sumida en el pánico!!- repitió el Espantapájaros.

- Se acabo, queda inmediatamente arrestado por obstruir el orden público- anunció el policía mientras se acercaba al fantoche.

Cuando el agente le agarró del brazo con la intención de llevárselo detenido, una emisión de gas emanó del cuerpo del Espantapájaros. Unos segundos después, el policía empezó a retorcerse incesantemente por el suelo.

- ¡¡Quitádmelas de encima!! ¡¡Me encuentro lleno de serpientes!!- gritaba el agente, mientras rodaba por el suelo con la esperanza de librarse de unos inexistentes bichos.

- ¡¡Reclamo la presencia de Flash o Keystone se verá sumida en el pánico!!- se limitaba a decir el Espantapájaros.

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Booster Gold se encontraba sobrevolando Metropolis, acompañado de su fiel droide Skeets.

- ¿Falta mucho, Papa Pitufo?- preguntó Booster.

- Faltan exactamente veinte segundos menos desde la última vez que preguntaste- respondió Skeets.

- Lo siento, viejo amigo. Estoy un tanto inquieto con todo esto- se disculpó Booster- ¿Falta mucho1?

Skeets no daba crédito a lo cansino que podía resultar Michael Carter.

- Por decimoséptima vez: No- suspiró, si tal cosa era posible- el droide.

Nuestro particular dúo prosiguió su particular vuelo, encaminándose a las afueras de la ciudad. Unos minutos más tarde y seis preguntas después, de repente Skeets se detuvo.

- Es aquí- señaló la forma de vida artificial, iluminando la entrada a una cueva.

Booster Gold entró con determinación, en esperar de encontrar algo que le permitiese esclarecer la misión a la que el difunto Rip Hunter le había encomendado. No obstante, no había nada de nada en la localización.

- ¿No te habrás equivocado, Skeets? Aquí no hay nada- indicó Booster.

- Las coordenadas que tenía grabadas en mi memoria eran precisas. Sin lugar a dudas, este es el lugar- se reafirmó Skeets.

- Pues no veo nada. Y ya que estamos, llevó tiempo preguntándome cuándo pudo Rip trastear contigo para grabarte mensajes ocultos, coordenadas y toda clase de charadas. ¿No será esto tu peculiar idea de una broma?- preguntó Booster.

De repente, sin dar tiempo a que Skeets contestase a esa pregunta, todo el lugar empezó a brillar intensamente, con un parpadeante destello dorado.

- Madre del amor hermoso...- murmuró Booster antes de que el y Skeets desapareciesen.

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No tardó en llegar a oídos de Wally West la intervención del Espantapájaros en Keystone, mediante una llamada telefónica que recibió de parte del detective Jared Morillo, uno de los más destacados miembros de las fuerzas del orden de la ciudad.

- Linda, debo salir un rato. Me necesitan - comentó Wally a su esposa.

- Supongo que esas son las virtudes de que tengas una identidad pública- respondió Linda.

Tras darle un beso en la mejilla a su mujer, Wally llegó velozmente a la zona en la que el Espantapájaros permanecía repitiendo su cantinela.

- ¡¡Reclamo la presencia de Flash o Keystone se verá sumida en el pánico!!- continuaba diciendo el villano.

Flash observó al conocido criminal antes de empezar a hablarle.

- Ok, amigo, aquí me tienes- desafió Wally.

- ¡¡Reclamo la presencia de Flash o Keystone se verá sumida en el pánico!!- fue la respuesta del Espantapájaros.

- ¿Es que estás sordo o ciego? Estoy aquí- insistió Flash.

Este fue el punto en que Wally se percató de que algo iba mal. El Espantapájaros no paraba de repetir una y otra vez la misma frase, sin sentido alguno. Máxime cuando el velocista escarlata había accedido a la petición del villano y estaba delante suyo. No tenía sentido que el criminal insistiese de nuevo en algo que ya había logrado.

- Aquí hay gato encerrado- musitó Wally para si mismo, mientras se acercó aún más al Espantapájaros.

Entonces, Flash comprobó que algo marchaba realmente mal. La forma de la figura, el modo en que no se movía el villano, el repetir incesantemente la misma frase...

- ¡¡Reclamo la presencia de Flash o Keystone se verá sumida en el pánico!!- exclamó de nuevo el hombre de paja.

- ¡¡Ya está bien!!-gritó Flash.

Usando su supervelocidad, Wally West agarró del brazo al Espantapájaros, cosa que resultó ser el mayor error que Flash podía cometer. Al tocarlo, el velocista escarlata se dio cuenta que delante no tenía más que a un burdo facsímil sin vida; poco más que un maniquí vestido con el traje de Crane, con una frase grabada para ser repetida en bucle. Al tocar Flash a la figura, esta empezó a expulsar un gas por la ranura de los ojos, sin que Wally pudiese reaccionar a tiempo para escapar de su contacto.

- Maldición- murmuró Wally antes de caer al suelo, tras su contacto con el gas.

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Flash abrió los ojos tras un periodo de tiempo indeterminado. Wally West no sabría percibir si habían pasado minutos, horas o incluso días, puesto que se encontraba muy desorientado. Parecía que seguía en el mismo sitio en el que había tenido el encontronazo con ese falso Espantapájaros, pero nada era lo mismo. De lo que si se percató rápidamente es que Keystone City había cambiado notablemente en su ausencia.

La ciudad, siempre rebosante de vida, estaba en el más absoluto de los silencios. Eso no resultaba tranquilizador en el panorama que se presentó ante Wally, puesto que tenía ante sí a una Keystone completamente derruida. Los edificios presentaban claros desperfectos, como si se hubiese librado una autentica guerra, y los coches que había por su alrededor parecían abandonadas, teniendo incluso los cristales rotos muchos de ellos.

Wally West sentía angustiado ante ese desolador panorama que tenía presente.

- No es posible. No puede ser. Esto debe de ser obra del gas del miedo del Espantapájaros. Es la única respuesta posible. Batman me ha hablado varias veces de los efectos de esa sustancia y probablemente ese muñeco estaba repleto de gas- se dijo a si mismo Wally.

En todo caso, Flash recorrió a toda prisa la ciudad en espera de encontrar una respuesta, cosa que no hizo más que acrecentar sus preocupaciones. Toda la ciudad se encontraba en llamas. Por si fuera poco, por las calles se apilaban los cadáveres: algunos de los cuales aprecian achicharraros y otros congelados y hechos pedazos como si fuesen cubitos de ellos. Por no mencionar los que tenían claras señales de cortes y a los que incluso les faltaba la cabeza, claramente seccionada con un tajo realizado por algo afilado como por ejemplo un boomerang.

Mientras Wally corría por las calles de esa Keystone de pesadilla, observó como un viejo conocido suyo, Ola de Calor, estaba prendiendo fuego a un edificio. Flash corrió a toda prisa y con la fricción de su velocidad, se encargo de sofocar el incendio.

- ¡Flash has apagado el fuego! Tras todo este tiempo has vuelto para extinguir el rojo fuego- comentó el pirómano con cara de sorpresa.

- ¿Qué está pasando, Mick? ¿De dónde dices que he vuelto?- quiso saber Flash.

- El rojo fuego hará arder todo- comentó Ola de Calor, ignorando las preguntas de Wally.

Una mujer se acercó de repente al callejón en el que se encontraban Wally West y Mick Rory.

- ¡¡Es Flash!! ¡¡Maldito cobarde!! ¡¡Traidor!!- gritó la mujer.

Inmediatamente Flash la reconoció como la madre de Linda, la niña que salvó del incendio.

- Señora cálmese. No tengo ni idea de que es lo que está pasando aquí- se explicó Wally.

- ¡¡Por tu culpa mi niñita está muerta!!- gritó la mujer, arrojándole al velocista escarlata una botella de vidrio a la cara- ¿Dónde estabas cuándo la congeló el Capitán Frío?

Flash no reaccionó ya que se quedo estupefacto ante las acusaciones que le habían sido vertidas, momento que aprovechó Ola de Calor para chamuscar a la mujer con su equipo lanzallamas.

- ¡¡Arde consumida por el fuego!!- gritó el villano mientras quemaba a su víctima.

Wally West apartó a la mujer del alcance de las llamas de Ola de Calor, pero ya era demasiado tarde. La gravedad de las quemaduras sufridas era tal que sentía como se extinguía su vida.

- Por tu culpa... Nos abandonaste- musitó la mujer, antes de exhalar su último aliento.

- No, no, no- se repitió Flash para sí mismo.

- Prepárate para ser consumido por las llamas- advirtió Mick, preparando su arma para quemar al velocista.

Flash no dio pie a ninguna nueva acción de su adversario y se lanzo contra el dándole una serie de golpes a supervelocidad.

- ¡¡Condenado psicópata!!- gritó Wally, golpeando sin parar a Ola de Calor, hasta que se cercioró que se había quedado sin sentido.

- Dios Mío, no puede ser. Esto es el gas del miedo. En caso contrario, estoy atrapado en el infierno- lloró Flash, contemplando el cadáver quemado de la mujer que no había podido salvar..

Un terrorífico pensamiento le paso por la cabeza en esos momentos al hombre más rápido de la tierra.

- ¡¡Linda!!- gritó Wally antes de empezar a correr de nuevo en dirección a su apartamento, al que tardó únicamente varios segundos en llegar, corriendo casi a la velocidad de la luz.

Registrándolo a toda prisa, pudo cerciorarse de que no había nadie allí, cosa que no sabía se le producía un inmenso alivio o le inquietaba aún más, al no conocer el paradero de su esposa.

En esos instantes, la puerta de su casa se abrió de una fuerte patada. Wally se giró rápidamente y pudo ver al Capitán Boomerang entrando por la puerta de su hogar.

- Caramba, si tenemos aquí al héroe desaparecido- dijo el villano.

Flash corrió a toda velocidad, para poder agarrar a Boomerang de las solapas sin que se escapase.

- ¿Qué está ocurriendo aquí y que haces en mi apartamento, Harkness?- preguntó Wally.

- Venía buscando a tu mujercita- respondió Digger sin tapujos- Frío se la benefició hace unos meses y quería comprobar si Linda era tan buena en la cama como decía Lenny.

Wally West no podía creerse lo que estaba escuchando y de pura impotencia golpeó violentamente en la cara a su enemigo, haciéndole sangrar por la boca. La reacción de Boomerang fue la de empezar a reírse como un demente.

- Eso no cambiará las cosas, West. Has fallado a Keystone, tio. Llevas casi un año fuera de aquí y los villanos hemos aprovechado para divertirnos- musitó Boomerang.

- ¿Un año?- comentó Flash, sin asimilar el vuelco que había pegado su vida.

- Si. No se sabe muy bien lo que te paso que desapareciste del mapa. Sin dejar ni rastro. Tras la movida con el Espantapájaros te esfumaste de aquí. Los villanos aprovechamos para tomar la ciudad. Tus otros amiguitos superhéroes no han podido mover un dedo, ya que el Amo de los Espejos se la ha llevado fuera de este plano. Ahora Keystone está atrapada dentro de una dimensión espejo. Una prisión en la que tu mujer ha sido la putita de Frio- comentó el Capitán Boomerang.

Wally West se quedó helado. Cuando hacía unos instantes había recorrido la ciudad, no se le había pasado por la cabeza intentar abandonarla. Sin dudarlo un instante, soltó a Harkness de las solapas.

- Ni se te ocurra moverte de aquí- dijo un desafiante Wally.

Sin embargo, apenas se hubo marchado West, Digger lanzó con fuerza un boomerang en línea recta.

- Hasta aquí has llegado, viejo zorro- comentó el propio Capitán Boomerang,

Flash empezó a correr, en dirección a las afueras de la ciudad. No podía ser cierto nada de lo que decía el villano. Todo era obra del gas del miedo. En cualquier instante, vencería las toxinas que pululaban por su organismo y las cosas volverían a la normalidad. O eso se repetía Wally West, mientras se acercaba a los límites de la ciudad.

No tardó demasiado en plantarse delante del archiconocido cartel que se encontraba a las afueras de la ciudad. En el se podía leer claramente ?Esta usted abandonando Keystone City?. Wally tragó saliva y se dispuso a correr como nunca lo había hecho antes.

El esfuerzo fue en vano, ya que al traspasar los límites de la ciudad, una misteriosa energía le devolvía al principio de Keystone. Wally intentó repetidamente atravesar la ciudad una y otra vez, pero fue en vano. Acababa dando vueltas en círculos por la misma, ya que acababa volviendo al punto de partida.

Flash regresó a su apartamento, con la esperanza de poder sonsacar algo más de información al Capitán Boomerang, pero este ya no estaba en condición de hablar. Tenía una de sus armas arrojadizas clavadas en la frente,

- Harkness, ¿Por qué lo has hecho? ¿Qué te ha aportado?- preguntó retóricamente Flash.

- Muy sencillo, velocista: Boomerang era un cobarde. Se había acomodado a una vida en la que tú ya no estabas. No quería volver a la mecánica de antes y se ha suicidado- dijo el Amo de los Espejos, hablando a través de una ventana de la casa de Wally.

- ¿Estoy bajo los efectos del gas del miedo y por eso ocurre todo esto?- le preguntó Wally West.

El Amo de los Espejos empezó a reír.

- Más quisieras, Flash. El Espantapajaros te alcanzó hace un año con un gas del miedo experimental. Empezaste a correr presa del pánico. Estabas aterrorizado y corriste más deprisa que nunca. Tanto que sentiste la llamada de la fuerza de la velocidad, traspasando incluso el limite de la velocidad de la luz. Durante ese año los villanos hemos hecho muchas cosas en la ciudad, como te comentaba el difunto Harkness. Incluso Frio estuvo abusando de tu mujercita- se regodeó el villano.

- Pagareis por todo esto. ¿Dónde está mi mujer?- exigió saber Wally.

- Si tanto te preocupa la zorra de Frío, acude a casa de tu Tía Iris- dijo el Amo de los Espejos, antes de que su reflejo desapareciese.

Wally empezó a correr a supervelocidad hacia casa de su tía. En su interior sabia que Iris West era una luchadora y no se había preocupado excesivamente por ella, ya que algo en su interior le decía que a alguien como ella no podía pasarle nada malo.

No obstante, Flash sentía una angustia indescriptible al saber el destino de su esposa. Si lo que esos malnacidos decían era cierto, Linda había sido violada. Wally deseaba que todo esto no fuese más que algún tipo de extraña pesadilla. Lo que quería con todo su corazón era despertarse y poder abrazar a su esposa.

Muy pronto llego a casa de su tía Iris pero ni él mismo se podía imaginar lo que iba a encontrarse una vez entrase...

FIN DEL EPISODIO

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1.- Ver los anteriores números de esta serie y el Nº 5 de DC Premiere para ver la misión que está emprendiendo Booster Gold.

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CORREO EXPRESS

Empieza hoy una minisaga de dos partes en las que Flash no lo va a pasar muy bien que digamos. Y lo mejor de todo, es que esto es tan sólo el principio.

MarvelTopia: "Historias flashback, siempre me han gustado. Manejas bien los personajes, y la nueva situación creada tras Amanecer en Escarlata... ahora vuelve al presente!! :D "

Ten cuidado con lo que deseas, que en la historia de dos partes que empieza aquí, Wally va a volver al presente literalmente... en más de un sentido jejejeje

Cristian Cobo Gimenez "Buen capitulo flashback, me chocó ver ese Joker en la portada pensaba que me había equivocado de serie XD "

No será la última vez que un villano de Batman pase por estas páginas. Atentos a este mismo número, en el que cierto Doctor ha puesto patas arriba el mundo de Wally West, Ola de Calor y de alguno más de los villanos jejeje Lo mejor de todo, es que el mes que viene hay más.

Y hasta aquí el número del mes. Lo que siempre os digo: podéis enviar vuestras dudas, comentarios, impresiones, dudas, ruegos, preguntas y cheques en blanco al portador a davidguiradoalzira@hotmail.com o bien podéis visitar el grupo de facebook de Marveltopia.

 
 
   
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