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Titanes

TITANES #38
Entra... el Creeper
Guión: Tomás Sendarrubias y Xum

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Portada: El centro de la portada lo ocupa la siniestra figura del Creeper, aunque sólo como silueta, mientras alrededor vemos los rostros de los Titanes observando con gesto de sorpresa.

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Preludio.

Jack Ryder se ajusta la corbata y ensaya su mejor sonrisa. Había venido desde muy lejos para esta entrevista y no pensaba dejar pasar aquella oportunidad. Había trabajado durante muchos años preparando un currículo al que ningún editor de periódicos pudiera resistirse. Mira su obra, miles de artículos y colaboraciones realizadas, todo ordenado cronológicamente de forma impecable.

Quería ese empleo y nadie se iba a interponer.

Comprueba su reflejo en el espejo antes de dar su primer paso. Americana y pantalones azul oscuro, camisa granate, corbata de seda y zapatos blancos. Pelo peinado y engominado, gafas de diseño escrupulosamente limpias.

-Perfecto-se dice a sí mismo.

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Aeropuerto JFK,Nueva York.

-Vuelo de American Airlines procedente de Los Ángeles desembarcando en la Terminal 9... Vol d´American Airlines originaire des Los Ángeles en débarquant au Plot 9...Flug von American Airlines die vom Los Ángeles...

Roy Harper comprueba uno de los paneles de información, mientras la voz casi mecánica de una de las azafatas de tierra continua anunciando la llegada del avión que espera. Sacando un chicle del bolsillo del pantalón y echándoselo a la boca, Roy echa a andar cruzando pasillos repletos de gente, hasta llegar a la Terminal 9.

-Ahí está-masculla-. ¡Eh! ¡Ryuku!

Un joven japonés vestido de manera completamente formal se gira hacia Roy, dando la vuelta a un enorme fardo que acaba de recoger de la cinta transportadora.

-Saludos, Arsenal San-saluda, haciendo una leve reverencia ante Roy.

-No me llames así en público, Ryuku-responde Roy entre dientes-. Me llamo Roy.

-De acuerdo, Roy San...

-¡Qué manía!-exclama Roy, pero al ver una leve sonrisa en los labios del oriental, frunce el ceño-. Espera. ¿Me estás tomando el pelo?

Mientras se echa el fardo a la espalda, Ryuku sonríe.

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Hollywood, Los Ángeles.

Bette Kane ojea por encima una revista en la que se comentaban los últimos devaneos (reales o ficticios) de las estrellas del cine, bajo la mirada de supremacía de una recepcionista tan estereotipada que por un momento, al verla, Bette ha estado a punto de pellizcarla para asegurarse de que no era un robot. Normalmente, Bette hubiera preferido un diario financiero para revisar las inversiones de la familia Kane, pero era demasiado pedir en según qué lugares de Hollywood que alguien le prestase atención a algo tan banal como la economía mundial. Bette suspiró, a punto de arrojarse a la lectura de una comparativa de virtudes y defectos entre Angelina Jolie y Scarlett Johanson cuando una de las puertas tras la recepcionista se abre. Bette se incorpora de inmediato al ver a Gar salir. La joven sabía lo suficiente de lenguaje corporal para saber que estaba furioso, aunque se esforzaba en ocultarlo mientras se dirigía a ella. Despidiéndose de la recepcionista, que lanzó una sonrisa tan falsa como un billete de once centavos, Bette y Gar Logan salen del estudio, calándose las gafas de sol y dirigiéndose hacia Rodeo Drive, donde habían hecho una reserva para comer en un restaurante.

-¿Qué ha pasado?-pregunta finalmente Bette, tras varios minutos de silencio.

-Esta vez querían que me transformara en elefante-gruñe Gar.

-Oh, Dios...-dice Bette, apartando la mirada.

-La semana pasada fue en jirafa-continúa Gar-. Y mejor no hablemos de la productora que quería contratarme para hacer de alienígena porque se ahorraría dinero en maquillaje.

-Menudos cretinos.

-¿Cretinos?-masculla él-. Madre mía, Bette, ¿así os enseñan a hablar en Gotham? En fin... todo esto me molestaría más si no fuera por lo terriblemente habitual que empieza a ser. ¿Es que no hay en Los Ángeles una sola productora que contrate a sus actores sólo por su capacidad de actuar?

-Normalmente no suele molestarte tanto transformarte en animales-dice ella-. Quizá deberías darle una oportunidad a uno de esos papeles.

Gar Logan, Changeling, Beast Boy, el bromista de los Titanes, se detiene en seco en la calle, mortalmente serio.

-Cuando estoy con mis amigos, me gusta estar relajado y pasármelo bien. Cuando me enfrento al Hermano Sangre, utilizo mis habilidades especiales. Y cuando quiero un trabajo, quiero que se me valore por mi capacidad. ¿Te gustaría que te dejaran pasar en las eliminatorias del Open de Australia por el tamaño de tus tetas?-exclama él.

-Ahí te has pasado-dice Bette, echando a andar de nuevo.

-Mierda-masculla Gar, caminando tras ella-. Tienes razón, lo siento. Pero es que estoy harto, llevo semanas haciendo audiciones estúpidas y no veo avance por ningún sitio. He entrado en dinámica de autocompasión, perdona. ¿Qué tal va tu entrenamiento?

-¡Genial!-exclama la muchacha con evidente ilusión-. Pasé la semana pasada en Blüdhaven, entrenándome de forma exhaustiva. Dick va de duro, pero el otro día me dijo que estaba progresando más rápido de lo esperado. De momento, estoy aprendiendo a esconderme, pero pronto pasaremos a la esquiva.

-Eso sí que es un progreso-ríe Gar-. Sabes esconderte, pronto esquivarás... Me parece que Batboy te está tomando el pelo...

Ella se detiene, sonriendo de forma perversa.

-¿Ah sí? Cierra los ojos y cuenta hasta tres antes de abrirlos de nuevo.

-Venga ya, Bette. Estamos en plena calle, con gente a nuestro alrededor y bajo la luz del sol. ¿Crees que podrás hacer aquí uno de esos trucos de desaparición repentina?

-Hazlo, si fallo, pago yo la comida.

-Si querías invitarme a comer, podías ahorrarte todo esto...-masculla Gar, cerrando los ojos-. Uno, dos, tres...

Nada.

Ni delante.

Ni detrás.

Ni a los lados.

De hecho, Gar no ve a Bette por ninguna parte mientras la gente sigue pasando junto a él sin hacerle demasiado caso (en un intento demasiado obvio de disimular lo sorprendente que era encontrarse con alguien verde en medio de Rodeo).

-Pero...-balbucea-. Dios, no recordaba cuanto odiaba que Pantaloncitos hiciera esto... ¡De acuerdo, Bette! ¡Tú ganas!

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Isla de los Titanes, Nueva York.

-Things will happen while they can, I will wait here for my man tonight, is easy when you´re big in Japan...

Donna Troy canturrea una vieja canción mientras sale de la ducha, anudando una toalla bajo sus brazos, y poniéndose ante el espejo para secarse el pelo, mientras sigue cantando.

-When you´re big in Japan, tonight; big in Japan, be tight; big in Japan when the eastern sea so blue. When you´re...

La voz de la amazona se extingue bruscamente al darse cuenta de que la imagen que le devuelve el espejo no es la suya. La piel de Donna es morena, tras una vida bajo el sol de Themyscira, pero la mujer que la contempla desde el espejo tiene la piel tan pálida que en algunos puntos de su cuello, su pecho y sus manos es posible ver el entramado verdoso de las venas. El cabello de Donna es largo, moreno y ligeramente rizado; el de su reflejo corto y lacio. Los labios de Donna son rosados, carnosos; los de su reflejo, angulosos y azulados, como si fuera a morir por asfixia en cualquier momento. Ojos azules, transparentes, llenos de inocencia contra ojos rojizos, crueles.

Pero Donna conoce perfectamente esa imagen.

Dark Angel.

De forma instintiva, Donna da un paso atrás, alzando los brazos ante ella en una pose defensiva que su reflejo imita simultáneamente. Incluso su respiración está acompasada.

Dark Angel había odiado a la reina de las Amazonas, Hipólita, desde mucho antes de que Donna llegara siquiera a existir, y para dañar a la reina, había decidido atacar a su hija, pero había confundido a Diana con Donna, y esta había sido la que había sufrido el odio de Dark Angel durante más vidas de la que podía o quería recordar. Dark Angel la había obligado a vivir docenas de existencias, todas ellas crueles y dramáticas, y todas ellas con finales trágicos. En una de estas ocasiones, Donna había vuelto de entre los muertos gracias a los recuerdos idealizados sobre ella de su amigo, Wally West, y se había enfrentado a Dark Angel, derrotándola finalmente.

O eso había creído hasta ahora.

-¿Qué quieres?-dice Donna, viendo como los labios de la imagen del espejo se mueven al mismo tiempo.

El llanto de un niño hace que Donna de un respingo. Lian está en el edificio, pero debe estar jugando con Rose, no puede ser ella la que llora. Además, Donna reconoce inmediatamente aquella voz, la ha oído centenares de veces, y aún la escucha en sus sueños. Llorando, riendo, canturreando, hablando...

Es la voz de su hijo. La voz de Robert. El hijo que había muerto junto a su marido en uno de esos desastres cataclísmicos organizados por Dark Angel. Por unos segundos, Donna aparta su mirada del espejo, aturdida, pero es suficiente. Cuando vuelve a dirigir sus ojos hacia la superficie reflectante, puede verse a sí misma, pálida y con los ojos inundados de lágrimas.

Pero al menos es ella.

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Cerca de Battery Park, Nueva York.

Arsenal está disfrutando, puede ver las miradas de envidia de los hombres y las sonrisas que las mujeres le dirigen al verle al volante de su coche, un Lamborghini Diablo de color amarillo rabioso. Bushido, a su lado, parece disfrutar mucho menos de la adoración popular.

-Roy, ¿no se supone que debemos pasar lo más desapercibidos posibles?

-Nah, tonterías-ríe el pelirrojo, lanzando un beso a un grupo de adolescentes que les miran desde un semáforo-. Esto es NY, tío, has venido a comerte la Gran Manzana, disfrútala y dale un buen bocado...

-Realmente he venido porque me han invitado a dar una serie de conferencias en la Japanese Fundation sobre filosofía zen y bushido. Yo no soy un héroe a tiempo completo como vosotros, Roy, trabajo como profesor de filosofía en un instituto de San Diego y...

-¿Filosofía? Te imaginaba más hablando de... no sé, de armas orientales, de ninjas y esas cosas...

-Eso es un cliché, arquero-replica Ryuku-. Tomo mi nombre de una compleja filosofía, y en cuanto a las armas... para mí son mucho más que armas, cada una de ellas contiene el espíritu de uno de mis antepasados...

-¡Joder!-exclama Arsenal, mirando atónito a Ryuku, subiéndose las gafas de sol-. ¿Estás de coña, no? ¡JODER!

El grito escapa de la garganta de Roy cuando tiene que dar un volantazo para evitar que el ensangrentado cuarto trasero de un caballo se estrella contra el capó de su coche. Ambos pueden escuchar como alguien tras ellos no tiene tanta suerte, y enseguida se empiezan a oír ruidos de frenazos y golpes de chapa, mientras la calle se colapsa.

-¿Qué coño ha sido eso?-masculla Arsenal, bajando del coche, mientras Bushido hace lo mismo por el otro lado.

-Creo que debe tener algo que ver con... él-dice Bushido, señalando una extraña figura que se balancea colgando de una de las farolas de la calle como un chimpancé.

-¡sALudOs QUeRidos NEoyorquiNOs! ¡CuiDAdo cON eL CreepER, MorTAleS!-grita, y su voz parece retumbar por toda la calle, deformándose como una molesta carcajada que parecía clavarse en el cerebro de todos aquellos que la oían.

-Odio a los turistas-sisea Arsenal.

-Te He oÍdo-dice Creeper, que como si fuera un muñeco, saltando de la farola y haciendo una acrobacia inverosímil en el aire para caer a escasos centímetros de Roy como si fuera un muñeco de trapo. Una sonrisa desquiciada aparece en su rostro-. ¿tE crEEs gRaCiOSo?

Arsenal abre la boca intentando lanzar una réplica ingeniosa, pero Creeper no le da la oportunidad. Con la mandíbula casi dislocada por la risa, lanza una sonora carcajada que hace a Roy tambalearse y caer al suelo de rodillas, intentando taparse los oídos para evitar aquel ataque sónico que parecía estar friéndole el cerebro en ácido. La risa de Creeper se interrumpe y baja la mirada para encontrarse con el filo de una naginata apareciendo por su pecho tras haber roto piel, músculo, hueso y tendones. Bushido aferra con fuerza su arma, una especie de lanza con la hoja semejante al filo de una espada, dispuesto a retorcerla dentro de aquel extraño ser si es necesario. Pero está a punto de soltarla cuando con un crujido del cuello, la cabeza de Creeper se gira ciento ochenta grados para mirarle fijamente.

-¡QUe ÍmPETu!-aúlla Creeper, arrojándose hacia Bushido, hundiendo así aún más la naginata en su espalda y pecho-. dEBïas llEVAr MucHo sIN pINChar...

Recuperando el control sobre sí mismo, Bushido aferra con fuerza la naginata con su mano derecha, mientras la izquierda vuela a su cinturón, empuñando una antigua pistola Flintlock, de las que se cargaban con pólvora. Hierático, Bushido aprieta el gatillo a pocos palmos de la cara de Creeper.

Con la mitad del rostro ensangrentado, Creeper se detiene.

-¡vAN a CErraRme el zOOlÓgico!-grita, y con un salto violento, se arranca la hoja metálica y sale corriendo calle abajo.

-¿Estás bien?-pregunta Bushido a Arsenal, que comienza a incorporarse.

-Déjame que coja un arco y nos vamos detrás de ese imbécil-dice Roy

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Adrien Coffee, Los Ángeles.

-¿Me piensas contar qué pasa con Cyborg?

Los ojos verdes de Garfield Logan centellean por un instante mientras sopla intentando enfriar la taza de café caliente que sostiene en sus manos, una mezcla de café, crema y caramelo especialidad del pequeño café en el que se encuentran, un sitio tranquilo, lejos de los turistas y las estrellas.

-¿Pasa algo con Cyborg, Bette?-responde Gar, dando un sorbo y dejando la taza sobre una pequeña mesa de corte árabe. Reclinándose en su sillón y moviendo con una cucharilla su infusión, Flamebird se encoge de hombros.

-Erais los "superamigos". Tan íntimos que si fuerais gays ya estaríais casados y planeando adoptar vuestro segundo hijo. Él se viene a vivir a Los Ángeles, y dos semanas después se muda a Keystone City con Flash.

-La gente cambia-responde Beast Boy, dando otro sorbo al café-. No quiero que me entiendas mal, quiero a Víctor como a un hermano, pero precisamente por eso creo que los dos necesitábamos espacio. Llevamos juntos en esto tanto tiempo que a veces confiamos más el uno en el otro que en nosotros mismos, nos hemos convertido en una pareja como Ginger y Fred, Pedro Picapiedra y Pablo, Oliver y Hardy...

-Pero eso es genial, ¿no?

-Pues... no. Vale, Pedro y Pablo no cuentan, pero ya sabes cómo terminaron el resto de esas parejas. En el trabajo era todo estupendo, pero en sus vidas personales se odiaban. Por culpa del trabajo, probablemente echaron a perder relaciones que antes eran estupendas, y no estoy dispuesto a que eso me pase con Víctor. Y él siente lo mismo. Lo hablamos, y él decidió ir a pasar un tiempo con Wally.

-Todo eso de daros tiempo y demás... ¿seguro que realmente no estáis liados y todo tu tonteo con las chicas no es más que pose?

-Cuando quieras te lo demuestro, pajarito calentorro...-sonríe Gar, dejando la taza vacía sobre la mesa.

-Creo que paso, cabeza de lechuga-replica Bette. La música de "Peggy Sue", de los Beach Boys, comienza a sonar en el hilo musical, y la chica sonríe-. Oye, ¿nunca te ha dicho nadie lo mucho que se parece Beast Boy a Beach Boy? Creo que es muy gracioso. And baby, baby, just once in my life let me get...

-Puedes dejarlo, no eres la primera en hacer esa broma... de hecho, si vuelvo a oírlo, me cambio de nuevo el nombre a Changeling...

-Oh, venga, Gar, no hagas eso... don´t say that you´ll be staying...

-Decidido, a partir de hoy, Changeling otra vez... Y por todos los surfistas de California, Bette, si algún día dejas de combatir el mal, no te dediques al mundo de la canción... aunque quizá puedas hacerte un hueco como villana, no sé, podrías llamarte Mimí Gritona o algo así...

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Japanese Fundation, Carnegie Hall Tower, Nueva York.

Un aplauso, educado aunque entusiasta, brota del público asistente a la charla de Ryuku, que lo acepta con una leve sonrisa y cierto estoicismo. La mayor parte del público se incorpora poco después para dirigirse a la sala de exposiciones, donde se ha organizado una muestra con diferentes armaduras y armas japonesas, todas anteriores al siglo XIX, mientras unos camareros contratados para la ocasión ofrecen una degustación de comida típica japonesa entre los asistentes.

-Muy bueno el sushi-comenta Roy, acercándose a Ryuku, que asiente con la cabeza-. Y muy buena la charla.

-Gracias, Roy San-responde el oriental, juntando las manos ante el pecho-. Me alegra que te interese la sabiduría oriental.

-Bueno, su sabiduría no es lo único que me interesa de Oriente-dice Roy, iniciando una carcajada que interrumpe bruscamente al ver que Ryuku no sabe exactamente de lo que está hablando-. Es una historia muy larga, mejor lo dejamos para otro día.

-Supongo que tiene que ver con tu niña, ¿no? Lian se llamaba... Me fijé en sus rasgos cuando celebramos...

-Otro día, Ryuku San-ríe Roy-. Hoy no hemos venido aquí para hablar de mi manía de liarme con asesinas psicópatas. Y hablando de psicópatas, me revienta no haber podido dar con el Creeper. No entiendo a qué ha venido esa escena...

-Probablemente ni él lo entienda-responde Ryuku.

La conversación entre los dos hombres continúa mientras caminan entre vitrinas que muestran katanas, naginatas, shuriken o kamayaris, y metidos en la conversación no ven a alguien que les observa desde un rincón lleno de sombras, una hermosa mujer asiática, con el cabello negro azulado suelto sobre los hombros y ataviada con un kimono de seda verde. Sus ojos, rasgados y negros como la obsidiana, observan atentamente a Roy unos segundos, y luego se dirige hacia la puerta de la sala. Con pasos ágiles, felinos, abandona el edificio y se dirige a una cabina pública, que suena en el momento en que ella se acerca.

-Y bien, Cheshire-dice una voz al otro lado de la línea-. ¿Estás con nosotros?

-Hasta el final, Prometeo-responde ella-. Hasta el final.

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Epílogo.

CreEper SE ajuSTa la corbatA y cOmpRueba su SoNrisa más dEMenCIal. hAbïa VEnIdo dESde La manZana dE Al laDo PaRa EstA entRevista y no pENSaba dejaR pAsar la OPORtuNidad. Habia trabAjado DUrante cinco MINUTOS prepArando un cuRRiCul0 al que nINgún supeRHERoe podrìa resisTirse. Mira su obRA; mILes de ReCoRtes dE pEriODico y paPEles dE Todos lOS TIpos y c0l0res, todo amontonado en una pILa arrugada, atadA con una cuerda. qUEría que le aceptaran en los tITANES y nAdie se ibA A interPONer.

cOmpRuebA zu reflEJo en el lago antes de dar su primer PASo. AbriGo ROjo inteso, paNTalones verDIneGRos a FRAnjas, gUAntes y boTas rojaS, pIEl amarILlenTa, pel0 vERde y deSoRdEnado, mirada D3M3NtE...

- PeRfEctO- se diCe a sÍ mISMo:

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CORREO DE LOS TITANES

Bien, pues aquí está "mi" primer número de Titanes. Y digo "mi", porque como todos os habréis dado cuenta, lo que he hecho es adaptar un texto que ya tenía preparado el verdadero artífice de esta colección, Xum. Y es todo un honor continuar la colección que él ha iniciado de forma tan magistral... de hecho, yo sólo estoy guardándole los personajes hasta que decida retomarlos. Así que nada, espero que os guste.

¡Saludos!

 
 
   
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