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Un poder supremo en las manos de un adolescente, un pasado en una era indómita y salvaje, un cruel destino que amenaza con cumplirse... Pero ante todo un ser humano que lucha por sobrevivir en un mundo que no es el suyo.
 
X-Man

X-MAN #43
Y yo fui así
Guión: Ben Reilly

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Portada: una nave Gorum atacando a la nave de Nyriliam y Nate

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*Diario de Nate Grey, fecha.... uh... todavía no sé cómo interpretar el calendario galáctico de la zona, en fin. Hace una semana que he comenzado mi viaje junto a Nyriliam, una extraña alienígena que va buscando gobiernos galácticos que la ayuden contra los Gorum, una despreciable raza alienígena cuya principal característica es robar almas. Al principio me parecía un poco ridículo pero lo probé en mi propia carne. En pocas palabras fue horrible, era como sufrir intensamente y no poder morir. Decidí que nadie tendría que pasar por lo mismo mientras yo estuviera presente y así empecé a viajar con Nyriliam.

- ¿Qué haces?.

- Estaba contando mis penas -digo con una sonrisa en la boca que cambio por una expresión de embobamiento total cuando veo el modelito ligero de ropa que Nyriliam lleva. Nyriliam se da cuenta y comienza a reírse de mi actitud-.

- No imagines nada raro... sólo estaba haciendo ejercicio.

- Se nota -Nyriliam sigue riéndose de mi actitud. Decido cambiar como sea de tema-. ¿Adónde nos dirigimos?.

- A Krionar, es un mundo bastante importante, centro de un poderoso imperio y con una inmensa armada. Si conseguimos que se unan a nosotros probablemente otros planetas más pequeños también lo hagan.

- Por ahora no hemos tenido mucho éxito -comento mientras salvo la información de mi diario electrónico y lo coloco en un pequeño armario-. Ninguno de los planetas que hemos visitado nos ha prestado su ayuda.

- Es normal. Los pocos planetas que se han unido a nosotros apenas si tienen importancia alguna en el mapa político de la galaxia. Necesitamos un planeta poderoso que haga ver a los demás que hay una posibilidad de derrotar a los Gorum.

- Lo conseguiremos.

- ¿Ah sí?. ¿Y cómo diablos lo sabes? -parece muy enfadada-.

- Bueno yo... no sé, supongo que ser pesimista no ayudará a nuestra situación.

- Tienes razón -suspira-. Pero es tan frustrante, vas a un planeta a pedir ayuda, una ayuda que también les importa a ellos y se niegan, algunos tienen miedo, otros no creen que puedan hacer nada... y poco después los Gorum atacan, llegan y los esclavizan.

- Por eso tenemos que esforzarnos tanto como podamos -Nyriliam empieza a reírse de nuevo-. ¿Qué he hecho ahora?.

- Nada -dice entre risas-. Sólo que hace unas semanas no querías tener nada que ver con esta cruzada y ahora me das ánimos para seguir adelante.

- Nadie debe perder la oportunidad de un descanso eterno.

- Y si de mi depende nadie lo hará. Ahora duerme un poco, mañana tendremos mucho que hacer.

Hago lo que me dice Nyriliam, mañana va a ser un día duro y los dos vamos a necesitar estar descansado si es que queremos seguir con nuestra misión.

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Llegamos a Krionar a la hora prevista. Nate me ha estado ayudando toda la mañana a clasificar el armamento de la nave. No me había dado cuenta de lo mucho que echaba de menos la compañía. Había estado viajando mucho tiempo sola por la galaxia, desde que mi planeta fue atacado.

Mi planeta. Me pongo triste sólo de pensar en él. Las grandes praderas, las ciudades de cristal reflejadas en los lagos. Cuando sueño veo mi hermosa ciudad en llamas, totalmente destruida. Veo a mi madre, herida de gravedad durante el bombardeo, intentando organizar la defensa del planeta. Veo a mi abuela, metiéndome en mi nave y diciéndome lo que tenía que hacer para irme de allí. Probablemente ahora estén en manos de los Gorum como todo el resto de mis familiares y mis amigos. Nueve mil millones de personas esclavizadas. Juré liberarlas como fuera, juré venganza, juré que nadie sucumbiría más a los Gorum y sea como sea lo haré.

En Krionar nos visita un consejero que nos promete que pronto veremos al emperador. Mientras tanto Nate y yo decidimos separarnos para explorar un poco la ciudad. Recorro las calles, no hay duda de que Krionar es tecnológicamente muy avanzado. Los grandes edificios, las pantallas holográficas, todo hace ver que el planeta está en la cúspide tecnológica de la galaxia. Miro por los mercados, buscando algo que me llame la atención pero estoy más preocupada por mi siguiente reunión con el emperador. Según tengo entendido no es muy amistoso, desconfía de los extranjeros y confiaba demasiado en su poderosa flota. No me gusta nada de eso, sobre todo lo último, puede que la flota de Krionar sea tremendamente poderosa pero yo he visto las naves Gorum en acción y sólo una de esas naves podría derrotar a toda la flota.

Cuando llega la hora de ver al emperador ya tengo pensado más o menos cómo convencerle. Nate está a mi lado nervioso, no le gusta que todos los guardias que hay en la habitación nos estén apuntando con todas sus armas.

"Tranquilo" le digo telepáticamente "Son sólo medidas estándar de seguridad. Si quisieran hacernos algún daño por pequeño que fuera lo captaríamos a través de la telepatía"

"Puede que sí. Pero todavía no estoy acostumbrado a leerle la mente a alienígenas, a veces pueden ser muy extrañas"

"Te acostumbrarás. Es cuestión de práctica"

Cuando los guardias acaban de registrarnos nos abren la puerta hacia al salón del trono. El salón era grandísimo y estaba pensado para desplazarse hacia el techo, es decir, tenía varias escaleras sujetadas por repulsores que conducían a varios niveles hasta llegar al último donde estaba el emperador sentado en su trono. Cuando era niña había estudiado este tipo de distribución, normalmente se daba en culturas que alababan a un cierto dirigente, en este caso el emperador. La distribución vertical permitía que el emperador pudiera ver quienes entraban en su salón del trono y también mostraba la supremacía del emperador que miraba a sus visitantes desde su superior posición.

Subimos tres niveles antes de que nos ordenaran parar. El emperador todavía quedaba a unos veinte niveles, nos estaba dando a entender claramente que no tenía mayor interés en vernos. Peor para él. Para que pudiéramos oírle una pequeña pantalla flotando se puso a nuestra altura, en ella apareció la imagen del emperador que estaba comiendo abundantemente.

- ¿Una rendexiana?. No se ven muchos de tu planeta por aquí -dice el emperador mientras mastica-. ¿Qué quieres de mí y de mi imperio?.

Cojo aire y me preparo para hablar.

- Nuestros dos planetas nunca han tenido grandes relaciones de algún tipo. Nunca hemos tenido tratados comerciales, ni políticos, ni de tipo alguno... tampoco hemos hecho algo que iniciara un conflicto entre nuestros dos pueblos...

- De haberlo hecho habríais sido aplastados

"Seguro que sí inmensa babosa". Me tranquilizo un poco, al fin y al cabo no estoy en condiciones de exigir nada.

- Por supuesto -digo-. Pero no he venido a hablar de hechos pasados... ahora tenemos algo que nos puede unir. Nuestro pueblo ha descubierto una nueva raza, muy belicosa y de gran fuerza. Nuestras naves ya se han enfrentado a ellos y no pudieron tan siquiera arañarles la pintura. Necesitamos unirnos y pararlos o destruirán todas nuestras civilizaciones como ya han hecho.

- Con nosotros no se atreverán. Nuestro ejército es demasiado poderoso, no sé qué haréis ahora en Rendexia pero nosotros podemos defendernos solos.

- ¡Escúcheme!. ¡Esas naves son descomunales!. No se detienen ante nada, no puedes dañarlas, no puedes destruirlas, es como enfrentarse a un ejército.

- Exageras... nuestro imperio es el más poderoso de cuantos hay en la galaxia... ¡nadie puede resistirse a nuestro poder!.

- Hace mil quinientos años sufristeis una derrota en el sector Arlax.

- ¡Los Guardianes nos lo impidieron!. Era nuestra hora de gloria y ellos nos detuvieron, dijeron que había cosas más importantes por las que preocuparse. Nunca debimos hacerles caso, perdimos las colonias de Argos en menos de doscientos años y luego dejamos Argos 7 a merced de esos malditos humanos.

Noto cómo Nate se remueve a mi lado. Ha oído varias veces nombrar Argos 7 pero nunca le he explicado lo que sucedió allí. Algún día lo haré pero quisiera retrasarlo, hay cosas que ni yo misma comprendo.

- Emperador no he venido aquí a suplicarle... mi pueblo y yo le hemos proporcionado una información importante, sabe que los Gorum se acercan, no creo que estén muy cerca de este sector y le hemos ofrecido una oportunidad. Únase a nosotros, tendremos más oportunidades de ganar a los Gorum juntos que no yendo cada uno por nuestro lado.

De pronto el emperador empezó a reír. Sentí un escalofrío y proyecté su mente sobre la suya, sin embargo parecía tener algún tipo de protección contra ese tipo de intrusiones.

- ¿Piensas que no sé la verdad?. Esos seres, los Gorum atacaron tu planeta y os vencieron... sí, no te quedes tan sorprendida, mi imperio tiene espías en los lugares más insospechados. Vuestras defensas eran pobres, cualquiera hubiera podido atravesarlas. Pero os estoy muy agradecidos, vuestros tesoros y minas serán muy bien utilizados por mi imperio.

- ¿Has ido a mi planeta?.

- Por supuesto... esos Gorum no tuvieron mucho interés en colonizar vuestros mundos y yo no iba a dejar pasar una oportunidad como esa para anexionarme tal cantidad de territorio.

Normalmente intento mantenerme tranquila. Como futura gobernante, mi madre y mi abuela siempre intentaron inculcarme la calma, la tranquilidad, la reflexión. Por eso ahora no puedo contenerme. Lo primero que hago es freír la mente de los dos guardias que tengo a mi lado. No tengo armas y es probable que me maten antes de llegar al último nivel pero no voy a permitir que alguien saquee mi hogar y salga impune.

Cojo el arma de uno de los guardias y disparo rápidamente a los de los niveles inferiores. Por fortuna para mi Nate me cubre con un escudo telekinético.

- No creo que así les vayamos a convencer -dice Nate mientras coje un arma y comienza a disparar-.

- ¿Puedes subirme hasta arriba?.

- Sí, pero date prisa... esto va a llenarse de guardias en un momento.

- Mantenlos ocupados... yo me encargo de convencer al emperador.

Nate asiente. En unos instantes veo cómo varias estatuas se mueven colocándose bloqueando la puerta. Nate me asciende tecnológicamente hasta el último nivel donde los guardias se han juntado formando un círculo de defensa alrededor del emperador.

- ¡Esto es inadmisible! -grita el emperador enfurecido por todo lo que estaba pasando-. ¡Ríndete ahora y te permitiré pudrirte en una cárcel!

- Quien tiene que rendirse eres tú.

Nate me sigue protegiendo de los disparos de los guardias. Sin embargo quiero una venganza más tangible así que le ordeno que me deje en la plataforma. Una vez en suelo firme comienzo a pelear cuerpo a cuerpo contra los siete guardias del emperador a los que derroto sin problemas. Me encanta que mi madre me enseñara a defenderme por mi misma.

Con los guardias derrotados apunto mi arma contra el emperador. Empiezo a ver el miedo en sus ojos, sabe que ahora mismo podría matarle. Probablemente me mataría pero él estaría muerto y yo tendría mi venganza por su saqueo a mi tierra, a mi gente. Pero fui criada para ser una gobernante justa, si mato al emperador Nate también moriría y probablemente toda la gente del imperio de Krionar a manos de los Gorum.

Retiro la pistola de la cabeza del emperador, veo como suspira pero no me permito lo mismo. Saco un pequeño mando y activo mi nave desde la distancia. En breves minutos tendría que estar sobre nuestras cabezas.

- Te dejaré vivir -digo-. Pero tienes que prometer que tus naves no nos atacarán.

- Te lo prometo.

- Estoy seguro de que lo haces pero por si acaso te diré que el humano que me acompaña tiene el suficiente poder para aplastarte telekinéticamente a distancia, a mucha distancia... así que si no quieres que eso pase te sugiero que te mantengas fiel a tu promesa.

El mando me indica que la nave está encima del palacio. Indico a Nate que abra un atajo y los dos subimos rápidamente a la nave. Como había prometido, ninguna de las naves del imperio nos ataca sin embargo eso no me importa, he fracasado absolutamente, sin el apoyo de Krionar será más difícil convencer a los demás mundos para prestar apoyo a la causa.

Una alarma suena.

- Dos naves salen del Hiperespacio -dice Nate-. Son naves Gorum -duda un momento antes de seguir-. ¿Qué hacemos?.

- No podemos hacer nada. Krionar ha escogido su destino, lucharán contra ellos y perderán... si nos hubieran hecho caso quizás habríamos conseguido salvar a muchos de sus habitantes pero ahora... ahora están perdidos.

- No es justo... van a morir porque su emperador ha tomado una decisión incorrecta.

- Cuando me entrenaba para ser gobernante de mi gente aprendí que las decisiones que tomas, sean o no correctas, nunca van a ser justas. Que tu criterio se imponga sobre el de otro nunca va a ser justo, pero es siempre mejor tomar una decisión que no tener que esperar a que todo el mundo se ponga de acuerdo. Simplemente es una cuestión de práctica, no puedes sugerir que un mundo entero haga una votación para tomar una simple decisión.

- Sí, lo entiendo... pero Krionar... sólo fue su emperador quien tomó la decisión.

- Quizás era su hora de desaparecer del universo... la mayor parte de las razas del Universo han conseguido tener un órgano de decisión colectiva... quizás los Krionar no llegaron a tal evolución.

- La ley del más fuerte...

- Sí... nunca me ha gustado, siempre he creído que las razas más poderosas deberían ayudar a las menos poderosas para evolucionar y buscar un fin común. Quizás, cuando consigamos algunos mundos para luchar contra los Gorum podamos luchar por eso sueño.

- Me gustaría ayudarte.

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PRÓXIMO NÚMERO: Nyriliam y Nate sufren un accidente y se encontrarán con los... ¡¡humanos!!

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EL CORREO DE LA SEGUNDA SERIE QUE NADIE LEE

Holadola

Bueno, no tenemos cartas así que como que no tengo nada que decir, vamos que sin cartas no sé qué poner en el correo, es lo normal vaya, sin cartas no hay correo, sin correo no hay cartas pero con esta tontería he rellenado unas cuantas líneas :)

Ciao

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