Marvel Premiere #15 presenta… Doce #5

marvelpremiere15En cada rincón de Marveltopia están pasando cosas, desde las profundidades de Atlantis a las ciudades volantes de la gente pájaro, desde el microverso dentro de una probeta hasta la lejana Nebulosa Oscura. Nada se pierde, todo está quedando registrado. Descúbrelo en…

Marvel Premiere

logodoce

#15 – Doce V
Serpientes en un avión

Por Tomás Sendarrubias y Jose Cano
Portada de Adrián Suárez


Fecha de publicación: Mes 154 – 2/11


Mes 5. Día 1. Hydra y la Sociedad Serpiente.

– La cuestión es sencilla, señor Voorhees -comienza el intermediario, envuelto en sombras a su lado de la mesa.

– Comprenda que hemos tenido malas experiencias en el pasado -responde Cobra, líder de la Sociedad Serpiente, mientras pasa sus manos por encima del maletín negro que el otro ha extendido hacia él.

– El objetivo puede tener una información de la que ni siquiera es consciente. Su fuente también, pero la tenemos controlada. La cuestión es averiguar qué sabe, y, si es necesario, eliminarle.

– Lo que me extraña es que alguien como su jefe recurra a gente como nosotros. No es que seamos incompatibles, es que son… niveles de negocio diferentes. Ya sabe… La Sociedad Serpiente trabajando para…

– No se complique. Mi empleador tiene nuevos socios. Y comprenda que requieren el máximo de discreción. Debe referirse a él como Leo.

– Ya. Sé por qué usa ese nombre. No sé si quiero que mis colaboradores y yo nos mezclemos con eso.

– Cuando abra el maletín, lo querrá. No agote nuestra paciencia, señor Voorhees. No le gustaría.


Mes 5. Día 4. Leonard Samson y Karla Sofen.

El doctor Samson mordisquea el capuchón del bolígrafo. Luego lo usa para ajustarse las gafas sobre el puente de la nariz. La mujer rubia sentada frente a él, con un mono de presidiario y un grillete anulador en cada brazo, sonríe.

– ¿Nervioso, doctor?

– En cierta forma. No mucho más que usted, doctora.

– ¿Cree que me sentiré incómoda porque estoy más acostumbrada a estar en ese asiento que en el que ocupo ahora? Me han encerrado suficientes veces, me he enfrentado a suficientes colegas.

– Ninguno como yo.

– Eso es cierto -ella ensancha su sonrisa. Pero tampoco suele usted tener pacientes con puedan devolverle el análisis, ¿verdad?

Veinticinco minutos después, Samson cierra la puerta tras de sí suspirando de alivio. Se seca el sudor de la frente. Escucha a los guardias que se llevan a Sofen mientras enciende su grabadora.

– Incluir a Piedra Lunar en la Fuerza de la Libertad es absoluta y completamente inviable mientras no se hagan grandes avances en su tratamiento. Podría manipular al resto del equipo a su antojo, e incluso a sus propios guardianes o supervisores.

El móvil del buen doctor empieza a sonar.

– Samson. Soy Nyles. He tenido que enviar a la Fuerza de la Libertad a proteger unas instalaciones de La Iniciativa que estaban siendo atacadas.

– ¿A quienes ha mandado? Si es sin mi…

– Todos aprobados por el CAS… Juggernautt, Satanna, Calisto, Polilla, Constrictor y el Hombre Absorbente, con el Escarabajo al mando.

– Exponer tan rápido a Creel una situación de estrés en la que…

– Confíe en mi criterio, Samson.

– ¿Y quiénes son los atacantes?


En un Quinjet sobre el Monte Athena, en el estado de Nueva York, los ex villanos se preparan para saltar. El Juggernautt se coloca junto a Calisto.

– Ya que sólo nos dejan coincidir en una de estas… Tengo una pregunta.

Ella gruñe.

– No, en serio. ¿Informas de esto a Tormenta o algo así? No te creas que no te reconozco, tronca, eras la guardaespaldas de Moira MacTaggart, la novia de Banshee. Mi amigo Tom el Negro y yo…

– ¿Os enviáis flores por San Valentín? -responde Calisto.

– Je -Caín se cruje los nudillos.

Saltan dirigidos por el Escarabajo, Satanna flotando y la Polilla planeando sobre dos alas pequeñas hechas con tela. Abajo, la seguridad del Proyecto: Pegaso combate a cuatro villanos.

– Reconozco a estos mierdas… -gruñe el Hombre Absorbente.

Una de los atacantes se vuelve hacia él y le lanza un chorro de lava.

– Os habéis vendido, Creel.

– Y tú sigues órdenes de un perdedor, Vulcana.

– Idiotas… ¡no sois rivales para los Nuevos Cuatro Terribles! -brama El Mago.

– Saludos de mi señora -Creel blande su bola de presidiario por encima de la cabeza, haciéndola girar como un lanzador de peso.

Juggernautt para un golpe de Mr. Hyde.

– De coña.

Calisto evita un rayo sónico de Klaw.

– ¡Todos atentos! ¡Satanna, los discos del Mago no afectarán a tu magia! ¡Creel, ayuda a Marko! ¡Klaw es mío, Polilla y Calisto deben contener a Volcana!


Mes 5. Día 6. Colleen Wing, Misty Knight y la familia Spector.

Marlene Alraune sirve el té. Colleen Wing corresponde con modales de chica de colegio privado, fruto de la buena educación combinada de un padre profesor en Columbia y un abuelo apegado al Japón tradicional. Misty se cambia de postura en su sillón. De pie a unos metros, Frenchie sonríe mientras se sirve unas pastas.

– Deliciosa… ¿estará soltera?

– Relájate, gabacho -recomienda Randall-. Yo la vi primero.

Marc da un sorbo a su té egipcio y carraspea. Detrás de él, la estatua de Konshu, que marca la pauta de la decoración egipcia de todo el salón -¿es eso una pirámide de Faberge?-, sólo roto por un Miró sobre la chimenea.

– El Caballero Luna es un Spector -Misty se muerde las mejillas por dentro.

– Más bien dos Spector -Randall se deja caer en el sofá sonriendo, un dedo rozando la barba mal afeitada.

– Empeñados como niños en diferenciarse… -Marlene mira a Misty- ¿Quiere azúcar, señorita Knight?

– Estoy bien.

Jean-Paul se sienta junto a Randall.

– La cuestión, señoritas…

– Frenchie… Creo que antes necesitan una aclaración. El exceso de confianza genera desconfianza, ¿no es así?

Colleen y Misty intercambian una mirada.

– Murdock&Nelson las avala. Y… aunque últimamente no hemos coincidido mucho, conozco a Danny Rand… Me fío de ustedes, y creo que este recibimiento prueba que espero que se fíen de mí. De nosotros.

Marlene sonríe de medio lado.

– Vale. Ahora, explique otra vez su teoría, señor Spector.

– A mi no me llaméis así -interviene el menor de los hermanos. Yo soy sólo Randall.

– Randall -repite Misty-. Flipante -murmura.

– En fin -Marc vuelve a carraspear, Marlene y Frenchie a sonreírse. La cuestión es que creemos que alguien puso la trampa de Hydra en nuestro camino. En del Caballero Luna. Para que las salvásemos, pero también para ponernos en la pista de algo.

– Creo que iré a ver como está la niña -dice Marlene, y se levanta y se marcha.

Colleen y Misty vuelven a mirarse.

– El Zodiaco.

– El Zodiaco trabaja para Hydra, o la controla, y es responsable de la desaparición de Luke Cage -resume Marc-. Y alguien, desde dentro, con conexión tanto con ustedes como conmigo quiere que lo descubramos.


Mes 5. Día 8. Doctor Muerte. Doomstadt, Latveria. Habitaciones del rey. Altas horas de la madrugada.

– Víctor.

El monarca se lleva una mano automáticamente a la cara. Empuja a su compañera, haciéndola caer de la cama. Salta por su lado y durante un segundo la imagen del espejo le devuelve un rostro sin cicatrices. Traza una señal en el aire con dos dedos y recupera de golpe su máscara y su atuendo habitual, con armadura, capa y capucha.

– ¿Crees que eres el primer súcubo que invade mis sueños? Muéstrate en tu verdadera forma.

– Ninguno como yo.

La habitación se ilumina de rojo por un instante mientras la mujer recupera su aspecto. Piel completamente blanca, pelo verde, grandes colmillos y un casco con dos cuernos.

– De reina a rey, vengo buscando una alianza.

– ¿Desde el otro lado del espectro, invadiendo mis sueños y creando una burla de mi palacio?

La habitación desaparece. La Reina de los Sueños y Muerte se encuentran ahora en un desierto.

– Creo que conoce a mi familia, majestad.

– Reconozco la forma de actuar. Pero un mero reflejo de Pesadilla… aunque mezclado con la esencia de una súcubo… Muerte no es estúpido…

Un río se abre paso a través del desierto, cruza a medio camino entre ambos, a su paso en la orilla crecen todo tipo de plantas. En pocos minutos, las hojas de los árboles tropicales apenas permiten que el rey de Latveria distinga a su interlocutora.

– Tú nunca has estado en la selva, ¿verdad, Víctor?

– Mi nombre es un privilegio que no te has ganado, aparición… Me tienta estudiar por qué clase de mecanismo se reproduce una criatura mística como Pesadilla, pero no tengo…

– Únete a mí.

– Me insultas.

– Permíteme el acceso a tu reino. Ofrezco recompensas que no puedes imaginar.

El ambiente vuelve a cambiar. Esta vez, al decorado de un infierno en que el alma de una anciana gitana grita de dolor.

– ¡Basta!

Regresa la habitación de Muerte.

– ¿Por qué me distraes? Un súcubo debería poder…

Muerte rechina los dientes mientras observa como la figura de la Reina de los sueños se transforma en una serpiente. Sisea sobre su propio vientre pasando entre las botas del monarca de Latveria.

– Suficiente.

Murmura un hechizo básico. La serpiente se retuerce.

– Permanecerás alejada de mi y mis súbditos…

Instantes después, Muerte se incorpora en su cama real, observando una tormenta sobre Doomstadt que hace temblar los cristales de las ventanas. Se mira las manos.

– Muerte es supremo, pero reconoce cuando una batalla lo ha encontrado sin preparación. No debería haber podido vencer a un ser de ese poder que invadiese mis sueños de improviso, al menos no de manera tan sencilla… La magia está descontrolada… y debo averiguar qué puedo ganar con ello.


Mes 5, día 9. Transbordador Estelar «Cruzado». 17.8 minutos/luz de Mord, Mundo Natal Badoon.

-¿Alguien puede explicarme por qué estamos aquí?-masculla Johnny, mirando las pantallas de la Cruzado, de pie tras Kavita Rao y John Jameson. Tras él, Lyja dormita sentada en su asiento, con la cabeza apoyada en un reposabrazos-. Los Badoon nunca han sido una raza muy amigable, y en cualquier momento pueden tirarnos encima una armada de guerra o algo así.

-Vuestro amigo insistió en que fuera así-dice John, encogiéndose de hombros-. Gracias a los portales Shi´ar podríamos haberle recogido en cualquier otro sitio, pero al parecer, había algo que quería que viéramos aquí, en el Imperio Badoon.

-Todos los sistemas de detección están al máximo-gruñe Kavita, tan tensa como la cuerda de un violín-. Si se aproxima a la nave algo más grande que un puño, lo sabremos en un radio de ciento cincuenta kilómetros. Lo cual no es tanto en medidas espaciales, todo sea dicho.

-Debería haber ido con los otros…-gruñe Johnny, y Jameson sonríe.

-¿Eso es lo que te pasa, Storm?-ríe-. ¿Estás enfadado porque te has quedado fuera de la excursión?

-Bueno, se supone que soy el líder de esta misión y…

-Nominalmente, el líder de esta misión soy yo, Johnny-responde Jameson, sin perder la sonrisa-. Y de hecho, por posición militar en la Torre, la segunda sería Lyja, lo cual te deja un poco lejos del cuadro de mando… Y de todas formas, tanto Quasar como Starfox tienen viejas historias con nuestro último invitado, y al fin y al cabo, X-Tremo es el representante de la ley a nivel universal, así que… Johnny, a veces hay que saber dejar pasar a los grandes.

-Te ibas a llevar estupendamente con mi cuñado…-gruñe Johnny, y en ese momento, uno de los indicadores del panel de Kavita se ilumina-. Bien, noticias…

John asiente y pulsa el botón que hay junto al indicador, dando señal de audio a la transmisión por ultralínea que reciben de sus compañeros.

-Cruzado en línea-dice Jameson, haciéndole un gesto a Johnny para que guarde silencio, y esperando que los sistemas de voz fallen en cualquier momento. Incluso con todos sus conocimientos técnicos, aún no ha terminado de comprender los sistemas que permiten la transmisión instantánea de datos o, en ese caso, voz, de forma instantánea y a mayor velocidad que la luz, pero supone que es una de las ventajas de la colaboración intergaláctica.

-Centurión Nova Adam-X-responde al otro lado X-Tremo-. Estamos en Mord, a nivel atmosférico.

-No deberíais haberos acercado tanto, no estamos en condiciones de hacer frente a un ataque Badoon…-comienza a decir John, pero Adam le interrumpe.

-No creo que tengamos que preocuparnos por eso-continúa el Centurión-.El Imperio Badoon ha sido borrado de la existencia.


-Bendito Zuras-musita Eros, cruzando los brazos y mirando a su alrededor-. Ni siquiera sé lo que estoy viendo.

Según las indicaciones de Adam-X, que estaba a su lado, aquel lugar antes había sido la capital de la Hermandad Badoon. Ahora, era un erial… peros sólo en algunos lugares. En otros, los edificios se habían convertido en algo parecido al cristal, pero que según los instrumentos de Adam-X y las lecturas que había hecho Quasar, se comportaban y tenían las propiedades físicas de un gas. A veintisiete kilómetros de aquella colina en la que se encontraban, en dirección Oeste, había una línea de una micra de grosor, y dieciséis minutos estándar de diferencia se podían medir entre una zona y otra. Y casi habían perdido a Quasar al introducirse en una zona de la ciudad donde el espacio se había invertido, comprimiéndose y expandiéndose al mismo tiempo.

Y por ningún sitio había rastro alguno de que en algún momento, aquel lugar hubiera estado habitado por nadie. No había ni una señal de los Badoon. Ni en la ciudad, ni en el planeta, ni en los satélites coloniales alrededor del mundo natal de la especie reptiliana. El Centurión Nova había dado dos veces la vuelta al planeta, y no había encontrado nada.

-Viene alguien-dice Quasar, sacando a Starfox de sus pensamientos, mientras señala hacia el nordeste, por donde se puede ver a tres figuras que se acercan.

-No sabía que nuestro amigo tenía compañía-dice Eros, y Wendell se encoge de hombros, pero Adam-X no pierde la concentración en ningún momento, y un ligero pulso gravimétrico retumba alrededor de él en la colina mientras se prepara para cualquier tipo de posible ataque o emboscada.

-No es un tipo dado a contar demasiadas cosas-responde Quasar-. Pero a la hora de la verdad, es alguien a quien es mejor tener al lado.

-¿Y por qué viene andando?-masculla Adam-X-. No tenemos tiempo…

-Seguro que tiene algún motivo. Será una peregrinación mística o algo así…

El tiempo pasa lento en la colina mientras esperan, pero finalmente, los tres caminantes se unen a ellos en la cima de la colina. Un hombre de piel cobriza y cabellos dorados, una mujer envuelta en luz dorada y con el cabello ardiente, y una criatura robótica de gran cabeza, azul y plateada que lo mira todo con ojos inquisitivos.

-Los Badoon han muerto-anuncia el hombre de piel cobriza, sin más saludo previo que poco más que un parpadeo-. Su raza se ha extinguido, las estrellas han perdido a muchos de sus hijos.

-Adam Warlock-dice X-Tremo, y el hombre asiente-. Recibimos tu mensaje en las Kyl´n, y ahora entiendo la urgencia. Soy Adam-X, Centurión del Cuerpo Nova. Ya conoces a mis compañeros, Quasar y Starfox.

-Sí, somos viejos conocidos-asiente Warlock.

-¿Qué te ha traído a este lugar?-masculla Eros y Warlock mira a su alrededor.

-Pasé mucho tiempo ligado a las Gemas del Infinito. Puedo sentir su energía… y pude sentir esto. Vine aquí pensando que los Badoon, de alguna forma, habían conseguido reunir las gemas, pero desde luego, no esperaba encontrar… esto-señala Adam Warlock, haciendo un gesto que recorre la devastación a su alrededor.

-Yo llegué poco después-dice la mujer-. Había una nova en formación relativamente cerca de aquí, y estaba haciendo errr… turismo estelar, y de pronto, fue como si todo el universo, de pronto, hubiera dejado de existir. Duró poco, quizá un femtosegundo, pero enseguida me puse de camino hacia aquí, y encontré a Adam… y a ella.

-Disculpa-dice Eros, sonriendo-. No recuerdo que nos hayamos conocido anteriormente, mi nombre es Starfox, aunque puedes llamarme Eros. ¿Y tú eres?

-Frankie Raye-ríe ella, y la luz que la envuelve parece resplandecer con más fuerza-. Aunque por aquí, me llaman Nova. Warlock me ha contado que estáis reuniendo un grupo de gente con la que poder defender la Tierra, así que supongo que ha llegado el momento de volver a casa y hacer algo por el viejo hogar.

-Menos mal que hay sitio de sobra en la Cruzado-asiente Quasar-. Supongo que es como dice Johnny, cuantos más seamos, mejor lo pasaremos.

-¿Johnny?-pregunta Frankie-. ¿Qué Johnny?

-Johnny Storm, la Antorcha Humana…

-¿Está con vosotros? Vaya, esto sí que va a ser sorprendente…

-¿Os conocéis?

-Sí, podríamos decir que sí. Fuimos… amigos, hace mucho tiempo.

-El cosmos es un pañuelo-masculla Adam X, con los ojos fijos en la androide-. Tú eres una grabadora rigeliana. ¿Qué haces aquí?

-Mi nombre es Keralin9-dice la grabadora, asintiendo con su inmensa cabeza y la voz levemente robótica-. Estaba destinada a la Hermandad Badoon como embajadora de los Colonizadores de Rigel.

-¿Y por qué estas viva?-gruñe el Centurión Nova-. No hay nada que haya sobrevivido a… lo que haya ocurrido aquí.

-Porque querían testigos de lo que había pasado para cuando los héroes de la Tierra llegaseis aquí-responde Keralin9, y ellos se miran sorprendidos, salvo Adam Warlock-. Los siete dejaron un mensaje para vosotros.

-¿Cómo sabían que…?-comienza a preguntar Eros, pero Adam Warlock le interrumpe.

-Tienen control sobre el Tiempo-dice, negando con la cabeza-. Sabían que vendríamos.

-¿Qué mensaje?-pregunta Quasar, y la grabadora se gira hacia él.

-Todo lo que hagáis es inútil. Todo lo que planeéis es inútil. Vuestro mundo acabará siendo polvo, como ahora lo es este y lo son otros muchos. Abandonad toda esperanza…

-No, citas clásicas1 ahora no-masculla Eros, pero la grabadora guarda silencio, como si el mensaje hubiera acabado ahí.

-Bien, supongo que cuanto antes nos pongamos en marcha mejor-dice X-Tremo, y sus compañeros asienten-. ¿Quasar?

-Sí, yo me encargo del transporte-dice Wendell, y una suave luz dorada brota de sus brazaletes cuánticos, envolviéndoles, mientras vuela hacia el exterior del Mundo Badoon.

-Pareces preocupado, Adam. Más que de costumbre-comenta Eros, y Warlock asiente, sin mirarle siquiera.

-Conozco a las Gemas del Infinito, Eros-responde Adam-. Las conozco tan íntimamente como a mí mismo, yo he custodiado una de ellas durante mucho tiempo, y he tenido en mi mano la omnipotencia que conllevan. Las he sentido en mi mente y en mi corazón. Y nunca hubo esta maldad tras ellas. Nunca hubo este… deseo de destrucción, este nihilismo…

-¿Crees que mi hermano está detrás de esto?

-No-afirma Adam-. Thanos no se deleita en el juego con sus víctimas. Thanos no es un gato que juega con un ratón herido, es el león que pisa al ratón sin reparar en él siquiera. Creo que es… ese Séptimo Hermano, ese ángel oscuro de la Entropía que parece liderar a los otros Seis. Pero hay incluso algo más detrás de todo esto.

-¿Qué?

-Aún no lo sé, Eros… pero casi puedo sentirlo, hay algo que está empujando a los Hermanos a hacer lo que están haciendo. Algo lleno de odio y que se sentiría complacido si el universo, tal y como lo conocemos, dejase de existir.

-¿Seguro que no estamos hablando de Thanos?

-Seguimos vivos. Si quisieran destruir el Universo, lo hubieran hecho ya y no hubiéramos podido hacer nada por impedirlo. Esto es… algo más.

-Saltamos-informa Quasar, saliendo de la atmósfera planetaria y convocando un portal al Espacio Cuántico, que les llevará de forma inmediata a la Cruzado. Sólo el leve mareo provocado por el salto hace que Eros de Titán no preste atención a los escalofríos provocados por las palabras de Adam Warlock.


Mes 5. Día 10. Caballero Luna, Colleen Wing y Misty Knight

La nariz del esbirro se aplasta contra una pared de ladrillo desnudo:

– ¿Quién es la melena del león? -pregunta el Caballero Luna- ¿Qué tiene que ver con Hydra? ¿Qué es El Zodiaco?

– Bo do sé…

Misty se agacha sobre el hombro de Colleen.

– Decían que este tío era sutil.

– Debía ser el hermano, aunque yo había oído que era algo bipolar…

– Necesitamos un detective, no un matón.

– Me temo que ese va a ser tu papel…


Mes 5. Día 13. Caballero Luna, Colleen Wing y Misty Knight

– ¡Bullseye!

Colleen consigue agacharse justo a tiempo para evitar dos cuchillas voladoras que acaban degollando a uno de los policías que disparaban a su espalda.

Misty se duele de su brazo mecánico, atravesado con esquirlas de una farola por tres sitios diferentes.

– Por favor…

El Caballero Luna se encarama al alfeizar de una ventana, consigue una vista aérea del tiroteo. El cargamento de armas de IMA que perseguían ha resultado llevar una escolta que no era la que esperaban. Dos furgonetas yacen volcadas y un par de pequeños incendios completan la escena, en pleno intercambio de disparos entre mafiosos, agentes de policía y agentes de Hydra, con Bullseye en medio disfrutando matando sin distinción, y Colleen y Misty heridas.

– ¿Qué mierda de relación tienen con el Zodiaco? ¿Bullseye es Leo? -pregunta el Caballero.

– Lo dudo mucho -responde Marc Spector por el intercomunicador. Es curioso que el chivatazo fuese también para la policía. Quizás nuestro misterioso contacto pensaba que no seríamos capaces de lidiar con esto.

– Creía que Bullseye estaba con el Club Fuego Infernal2 -comenta Frenchie.

– El CFI está desmantelado3. Es obvio que debe tener nuevos jefes.

El Caballero ha sacado varias piezas de su cinturón y está montando casi a ciegas un rifle.

– Soy un buen francotirador… mientras la policía lo distrae…

Una de las cuchillas de Bullseye le rompe el arma en las manos y casi lo hace caer. Otra acierte en el brazo de Misty, que vuelve a retorcerse con unos aullidos. El asesino sonríe al Caballero Luna mientras sigue esquivando balas entre los coches patrulla y avanza hacia Colleen.

– Hijo de puta -gruñe Randall-. Rescato a la chica, luego acabo con él. Es lo que con hacen los superhéroes.

– No puedes acabar con él -responde Marc.

– Venga ya. En nuestros tiempos de mercenarios…

– Cuando eras un villano no pudiste nunca conmigo y yo no podría con él.

Marc y Frenchie, en la mansión Spector, pueden oír como rechinan los dientes de Randall.

Bullseye rompe el cuello de una policía y la deja caer sobre el cuerpo de un agente de Hydra. Señala a Colleen.

– Defiéndete. Vamos.

Ella se coloca en posición de guardia, la espalda prácticamente contra un coche patrulla.

– Puedo aguantar lo bastante…

Bullseye para un par de golpes, luego la golpea en el hombro y le da un rodillazo en el estómago. Blande un sai.

– Es una pena que no tengamos tiempo, podría mandar un mensaje contigo.

– ¡Déjala! -Randall consigue arrastrar a Bullseye agarrándolo por el cuello. Ruedan por el suelo.

El sai rasga la capucha, dejando media mejilla sangrante del mercenario a la vista.

– No te mueves como siempre.

– Te voy a matar.

– No.

Un bastón golpea la mano que blande el sai. Una katana hace un corte longitudinal en la espalda de Bullseye. Daredevil y Elektra rodean en silencio al asesino.

– Mierda… No necesito ayuda…

– Randall, no lo voy a repetir. Coge a nuestras invitadas y tráelas a la Mansión. Daredevil y Elektra pueden con Bullseye, nosotros no.

– Deja de repetirlo. Más te vale ser capaz de ayudarla -señala imperceptible el brazo cortocircuitado de Misty.

Marc se quita los cascos y se echa atrás en su sillón. Frenchie sonríe mientras cambia las imágenes de los monitores.

– Debería volar hacia allí y…

– Deja que se apañe solo. Wing está bien, y podrán trasladar a Knight sin problemas.

– ¿Qué te preocupa?

– Es… llamativo. Nuestro contacto provocó la pelea con la policía. Sabía que Randall y sus compañeras no eran rivales para Bullseye y los agentes de Hydra, y provocó la aparición de Daredevil. Podía haberse dirigido directamente a él.

– Elektra estaba con SHIELD la última vez4. No tenemos contactos en SHIELD.

– Puede que uno… ¿Seguimos guardando el teléfono de Los Vengadores por alguna parte, Frenchie?


Mes 5, día 14. Vengadores de los Grandes Lagos. Omaha, Nebraska.

-Se suponía que esto iba a ser más fácil…-gruñe Flatman, cogiendo del suelo el cuerpo muerto de Mister Inmortal, con el pecho atravesado por una estaca de piedra, y deslizándose entre una lluvia de grandes fragmentos de roca tratando de evitar quedar aún más aplastado.

Una hora y media antes, estaban tranquilamente en su base de Milwaukee cuando habían recibido un aviso del Proyecto: Iniciativa. Avistamiento de un posible villano, los datos apuntaban a Batroc el saltarín. Según el protocolo Iniciativa, los Vengadores de los Grandes Lagos se subieron a su Quinjet (su transporte ultramoderno y ultrarrápido, tecnología Stark, diseño personal de la Visión, el vehículo oficial de los equipos de la Iniciativa) y se desplazaron a Nebraska para detener a… Batroc el Saltarín.

Alguien había cometido un error de valoración muy importante.

Dinah Soar grita cuando una enorme mano de piedra se alza desde el suelo rocoso para intentar atraparla, pero consigue evitarlo por pocos centímetros, y en ese momento, cuando cree que está a salvo, nota que la atracción de la tierra sobre ella crece. Agita sus alas, trata de alejarse de aquel tirón, pero no puede, cada vez nota más su propio peso, como si se acumulase sobre la parte baja de su cuerpo haciendo imposible que sus alas la sujetaran. Con un grito desesperado, cae.

Obviamente no se trataba de Batroc.

-No creo que fuera mucho pedir…-masculla Gravitón, alzando las manos mientras tras él la propia tierra oscila, como si se hubiera licuado, y avanza a toda velocidad como un doble río de barro hacia Big Bertha y hacia Puerta-. Un estado para mí, un lugar donde ser correctamente tratado…

-Creía…haber sido muy educado-responde Flatman, girando rápidamente para atraer la atención de Gravitón, mientras Mister Inmortal se recupera de la herida causada por los pétreos colmillos de roca del villano. Sin poder evitarlo, Flatman se pregunta a sí mismo si en algún sitio del código de superhéroes está registrado que deben bromear mientras luchan. Él sólo tiene ganas de salir corriendo de allí y esconderse debajo de su cama.

El rostro de Gravitón no muestra expresión alguna cuando un rayo de gravedad le alcanza de lleno, desmadejándole como si fuera una marioneta con las cuerdas cortadas. Mira a su alrededor, y finalmente, sonríe mientras piensa en como manipulará el territorio de Nebraska para adaptarlo a sus gustos.

-Eh, tío raro-escucha decir a alguien tras él-. ¿No sabes que la barba ya no se lleva, capullo5?

Gravitón comienza a girarse en el momento en el que electricidad suficiente como para iluminar Omaha durante un año, haciéndole gritar de dolor. Pero no pierde la concentración, y la gravedad puede atraer incluso a la luz. Gravitón focaliza su poder en un punto a varios metros de él, y de pronto, el relámpago que le envolvía se ve arrancado de él, recobrando forma humana. Desde el suelo, Rayo Viviente le mira aturdido y sorprendido. Dos rayos eléctricos brotan de sus manos en dirección al villano, pero la propia electricidad se desvía por el escudo gravitacional de Gravitón.

-Creo que necesito un poco de ayuda-dice Rayo Viviente, y en ese momento, Hulka y Goliath se dejan caer desde un Quinjet camuflado directamente sobre Gravitón. Antes incluso de tocar el suelo, Bill Foster crece varios metros, acumulando fuerza, y provocando que su caída y la de Hulka sean comparables a un meteoro, incluso con su propia onda expansiva, que hace que Gravitón se tambalee, lo suficiente como para que Hulka encaje el primero de una lluvia de golpes que caen sobre él como si sobre un yunque se tratase. Una sombra de color negro se mueve fluida entre el ataque de Goliath y Hulka, y Tigra une sus garras al ataque, desgarrando la piel y los músculos de Gravitón con un completo salvajismo.

Y de pronto, con un grito, la gravedad se invierte a su alrededor, y los tres héroes salen volando en diversas direcciones.

-¡Voy a acabar con vosotros!-grita, sangrando y magullado, y enormes serpientes de piedra parecen alzarse a su alrededor, oscilando y dispuestas a derrumbarse sobre ellos. Rayo Viviente se convierte en energía, pero con un gesto, Gravitón encadena los propios fotones a la tierra-. No quedarán ni los huesos…

-Bla. Bla. Bla.

Las serpientes de piedra parecen perder consistencia mientras se convierten en agua y se derraman inofensivas alrededor de Gravitón. El barro que cubría a Puerta y Big Bertha se disuelve en lo que parece un légamo asqueroso pero inofensivo, mientras un hombre ataviado con un sencillo uniforme verde y rojo oscuro avanza hacia él, con gesto despectivo. Da una palmada, y la propia tierra se agrieta bajo los pies de Gravitón.

-Se os va la fuerza en amenazas vacías-dice, con una leve sonrisa-. Si no fuera por tu ego y tu necesidad inane de demostrar que tienes creatividad como para acabar con ellos, estarían todos muertos. Te ha derrotado el creerte un artista, kavon.

-¿Quién eres?-gruñe Gravitón, haciendo un gesto con una mano que arranca grandes peñascos afilados de su entorno y los arroja como mortales jabalinas, pero el recién llegado alza las manos y las lanzas de piedra se convierten en luz.

-Mikhail Rasputin-dice el recién llegado, y Gravitón enarca las cejas.

-No podrás vencerme-gruñe Gravitón-. Tus poderes son…

-Los necesarios para acabar con esto-le interrumpe Mikhail, y un fantasma verde y amarillo parece surgir del suelo a los pies de Gravitón, y toma forma cuando la Visión se solidifica con uno de sus brazos dentro del pecho del villano, que grita mientras sus ojos se ponen en blanco, y finalmente cae. En cuanto ve que Gravitón ha caído, Mikhail se deja caer sobre una roca, secándose el sudor de la frente.

-Me hubiera dejado seco en diez minutos-gruñe el ruso, mientras la Visión se vuelve hacia el resto del equipo de la Iniciativa.

-Rayo Viviente, ¿bajas?-pregunta Visión, y el vengador eléctrico aparece a su lado con un chisporroteo.

-Dinah Soar tiene rotos varios huesos del ala izquierda, pero sobrevivirá. Y Puerta necesitará tratamiento psicológico, tiene claustrofobia, el hecho de ser casi enterrado vivo no le ayudará demasiado. Ah, y Tigra estuvo a punto de seccionarle la yugular en un momento a Gravitón, ahora mismo tendríamos un cadáver y mucha sangre si Hulka no lo hubiera evitado. Y se supone que los Vengadores no matamos y esas cosas…

-Ese tío podría partir el planeta en dos con esforzarse un poco-protesta el doctor Bill Foster, mientras el equipo de contención de la Iniciativa aterriza en varios transportes para hacerse cargo del traslado del villano-. Igual deberíamos replantearnos esa nota a pie de página. Si Mister Inmortal no fuera… bueno, inmortal, estará muerto y tendríamos que enterrar a uno de los nuestros.

-Su sangre era mía…-sisea Tigra, pero Visión niega con la cabeza.

-Hablaremos de ello más tarde. Solicitaré informes a Samson y Madame Webb-responde Visión-. Hulka, ¿te encargas de procesar la situación?-inquiere Visión, y ella asiente-. Tengo que hablar con Nyles.

-Sin problema-asiente Hulka, dándole una palmada a Mikhail Rasputin que hace que todo el cuerpo de este tiemble-. Nene, hay que buscarte un nombre clave. No podemos estar en mitad de una pelea como esta y llamarnos por nuestros nombres de pila, no sería… profesional.

-Mikhail está bien-gruñe él, y mientras la Visión se aleja, escucha como Hulka trata de explicarle la necesidad de un nombre de guerra, e incluso hace algunas sugerencias. Reduciendo su densidad y dejándose arrastrar por las corrientes de aire, La Visión se deja llevar y entra en el Quinjet a través del fuselaje cromado. Recupera su densidad y conecta el sistema de comunicaciones.

-Jennifer-dice en cuanto ve que la imagen de Nyles se perfila en la pantalla-. ¿Qué significa todo esto?

-Visión, me encantaría saber a qué te refieres-responde ella, dejando a un lado un montón de papeles en el que parecía estar trabajando-. Sigo seleccionando candidatos para la Fuerza de la Libertad, no tengo tiempo para adivinarte el pensamiento.

-Has enviado a los Vengadores de los Grandes Lagos a detener a Gravitón-responde el sintozoide, con tono cortante-. Podrían haber muerto todos. Podría haber muerto mucha gente. Gravitón no es un juego.

-Los datos no apuntaban en ningún momento hacia él-explica ella, encogiéndose de hombros.

-Nadie puede confundir a Gravitón con Batroc, Jennifer…

-Yo misma me encargaré de depurar responsabilidades entre los sistemas de vigilancia, puedes estar tranquilo. ¿Todo está bien?

-Sí-asiente la Visión-. Mister Inmortal lanzó una baliza de emergencia cuando se dieron cuenta de a lo que se enfrentaban, y pude reunir un equipo de intervención. No ha funcionado mal, Mikhail Rasputin es un valor a tener en cuenta.

-Revisaremos juntos los informes a primera hora de mañana, convocaré a Cooper y a Samson. Y Visión, ten por seguro que un error de este calibre no volverá a repetirse.

-De eso, estoy seguro-asiente Visión.


En Baltimore, cuando la comunicación con Omaha se corta, Jennifer coge su móvil y, con rostro serio, marca un número de teléfono.

-Le tenemos-dice-. Tenemos a Gravitón.


Mes 5. Día 14. Hombre Hormiga, Spiderwoman y USAgente. En un avión comercial sobrevolando el medio oeste de EEUU.

Jack Daniels se quita las botas y coloca los pies, algún dedo asomando entre agujeros de los calcetines, apoyados en el respaldo del asiento delantero. Una azafata se acerca a él con prudencia.

– Disculpe, er, caballero, pero está molestando al pasajero de delante.

Jack tose.

– Sólo me estoy poniendo cómodo. Ni le habré rozado la cabeza.

– Le molesta el olor de sus pies.

– ¿Y esa delicada florecilla no puede decírmelo él a la cara?

La mujer sentada en el asiento paralelo a aquel en el que Jack apoya sus pies hace un gesto a su acompañante, como para pedirle que se calme. Este no hace caso y se pone de pie.

– Scott, tranquilo.

– Escúcheme bien, imbécil maleducado, estamos intentando…

La chica se pone en pie. Jack aparta los pies de golpe.

– ¿Jules?

– ¿Jack?

– ¿Lo conoces?

– ¿El piltrafilla este es tu novio nuevo?

– ¡Jack!

Julia tira de la manga de Scott. Le susurra al oído.

– Es el USAgente.

– Un momento, tu jeto me suena… -está diciendo Jack-. No jodas, estás saliendo con el puñetero Hom….

Julia la tapa la boca con una mano mientras se lleva el índice de la otra a los labios.

– Identidades secretas, Jack.

Un par de filas más atrás, el pequeño episodio no ha pasado desapercibido para otros pasajeros.

– No fastidies. Está discutiendo con el del asiento de delante. La va a liar.

– Si, si teníamos dudas de que era su identidad secreta, nos las acaban de quitar. Un capullo de ese nivel no se ve todos los días.

– ¿Adelantamos un poco el plan?

– Sí… Debemos estar a suficiente altura, y él sólo no podrá contra todos nosotros…

La escena continúa en los asientos de los héroes.

– Oye, Jules, ¿qué quieres que le haga? Si hubiese sabido que erais vosotros…

– Esa no es la cuestión, Jack. No puedes ir con esa actitud… Has hecho saltar a Scott, y es lo más pusilánime que…

– ¡Eh!

– Lo siento, cariño, pero es la verdad…

– Tranqui, tío bicho, a mi me caes bien, ¿eh?

– ¡Muy bien! ¡Quieto todo el mundo! ¡Si siguen nuestras instrucciones nadie saldrá herido!

Los tres reservistas -y la azafata a la que tienen cerca del colapso histérico- se giran, como el resto del pasaje, hacia los seis viajeros de la última fila, cuyo aspecto ha cambiado sensiblemente respecto al que llevaban cuando se subieron al avión.

– ¡Somos la Sociedad Serpiente y esto es un secuestro! -anuncia Cobra.

– Empecemos por el que nos interesa -dice Mamba Negra, junto a su líder.

Un campo de oscuridad envuelve a USAgente, levantándolo del suelo.

– Tiene, nnnnghh, narices…

Serpiente de Cascabel se sitúa en el centro del pasillo, levantando la cola por encima de su cabeza y apoyándose con una mano en el suelo.

– Mis vibraciones pueden hacer que este avión se parta por la mitad -dice, mirando a las azafatas. Vayan a avisar a los pilotos y díganles que obedezcan si no quieren ser responsables de 200 cadáveres lloviendo sobre el medio oeste.

– Dejen pasar -indica Pitón de Roca, dirigiéndose hacia la cabina-. Yo me haré cargo de los mandos.

– Vaya estupidez -dice Scott Lang-. Vosotros también moriríais. Ninguno puede volar.

– ¿Tú qué sabes, guapito de cara? -la asesina Fer de Lance lo levanta por el cuello de la camisa Deberías estar de nuestro lado y todo, vamos a librarte del matón a punto de partirte la cara.

– Cede un poco con la energía oscura para que pueda ponerle las abrazaderas -pide Boa Constrictor. Aunque estaría bien poder arrancarle la cabeza de un bocado…

– El cliente lo quiere vivo -indica Cobra. Si todos ustedes permanecen en sus asientos no pasará nada. Nuestro asociado va a dirigir el avión a una localización en la quedarán libres.

– No los engañes, jefe -dice Fer de Lance.

El pasaje se revuelve en sus asientos.

– ¡Cállate! Se lo repito, nadie saldrá herido.

Jack sigue revolviéndose en el abrazo de Mamba Negra, los ojos cerrados y retorciéndose para evitar el cepo que intenta ponerle Boa.

– Quieto o te muerdo, capu…

El puñetazo de Julia lo coge completamente desprevenido.

– ¿Está loca, señora? -brama Cobra.

– Es dura, jefe -Boa se pasa la mano por la mandíbula. Ese lo he notado.

– ¿Quieres que me cargue tu novio, tía? -le grita Fer de Lance.

Pero se encuentra sosteniendo una camisa y una chaqueta vacías.

– No fastidies.

– ¡Están locos! ¡Voy a destrozar este maldito avión! ¡Pitón de Roca se cargará al piloto! -amenaza Cascabel.

– No. Sois idiotas pero no tanto. No quieres morir -dice una voz cerca de su hombro.

– ¿Eh? Quién habla, no veo nada… ¿Tengo algo en la espalda?

– Quieto idiota, lo veo… -Fer de Lance avanza hacia él, pero se queda atrapada en una red de araña que acaba de aparecer en mitad del pasillo del avión Pero, ¿qué?

Los pasajeros ya han empezado a levantarse de sus asientos y gritar.

– ¿Quieren hacer el favor de calmarse? -pide Spiderwoman, acabando de ajustarse la máscara y colgando cabeza debajo del portaequipajes- Llevan tres vengadores a bordo, esto acabará en un rato.

– Mamba, acaba con ella.

– Tendría que soltar al USAgente…

– Tsk…

– Yo puedo con ella, le arrancaré ese precioso…

Spi, sin variar en su posición cabeza abajo, da otro puñetazo a Boa en cuanto lo tiene al alcance. Lo va haciendo retroceder hacia la posición de Cobra.

– Jack, espabila, nos vendría bien la ayuda.

– Idiota, hace falta mucha fuerza de voluntad para escapar de los poderes de Mamba Negra… ¿eh?

El puñetazo de Jack la coge completamente desprevenida.

– O ausencia total de seso, señora…

– No me puedo creer que estés presumiendo de ser imbécil, Jack.

– Eh, Spi, cada uno luce lo que tiene, por eso tú llevas ese traje…

– Te va a oír mi novio.

– ¿En serio? ¿El Hombre Hormiga?

– Calla.

Serpiente de Cascabel brama.

– Ya está, me cargo el avión.

Se concentra para que su cola empiece a vibrar… y no pasa nada.

– Verás, es que es biónica, ¿sabes? Los de IMA te hicieron un buen trabajo6 -le comenta el Hombre Hormiga al oído. Así que subí por tu espalda, la examine y la desconecte, porque he trabajado con Mister Fantástico, y, bueno, no quiero ser inmodesto… En fin, mejor si te remato.

Scott usa uno de sus «aguijones» al estilo de los de la Avispa para, apuntando al oído interno del villano, dejarlo inconsciente.

En la cabina, Pitón de Roca levanta la voz. El piloto y el copiloto están en el suelo, inconscientes.

– ¡Eh! ¿Qué pasa ahí atrás? Me vendría bien…

La puerta se abre y aparecen USAgente, ya con su uniforme y el casco; el Hombre Hormiga, en su tamaño normal, y Spiderwoman, asomando la cabeza a la altura del techo. Los tres con cara de muy malas pulgas.

– Er… -el villano trata de sonreír ¿Dónde quieren que aterrice, señores?


Mes 5, día 18. Jennifer Kale. Martha´s Vineyard, NY.

Jennifer mira el despertador que tiene en la mesilla de noche, al lado de la cama, y suspira. Grandes números rojos indican que son las siete y media de la mañana, y todo su cuerpo parece gritarle «¡Levántate, levántate!». Trata de ahogar esas voces girando una y otra vez en la cama y poniéndose la almohada sobre la cabeza, postergando el momento de abandonar su lecho. Mientras estuviera acostada, sabía que todo iría bien, y nada la preocupaba. Por eso había cogido esas vacaciones, por eso había alquilado una pequeña casa en la costa de Martha´s Vineyard, lo suficientemente cerca de Nueva York para sentirse parte del mundo y lo suficientemente lejos como para descansar.

Y su plan principal en aquellos momentos, había sido dormir. Durante horas y horas, descansar un poco de la locura en la que su vida parecía haberse convertido desde que, meses atrás, fuera reclutada por Wong para formar parte de un equipo de asalto mágico que defendiera la Tierra del asalto de los Señores Infernales7. Dormir, hacer algo de deporte, leer, ver viejas películas, quizá conocer a alguna chica interesante… Y todo de la forma más banal posible.

Lanzando un reniego en atlante que hace que la propia cama tiemble (literalmente), Jennifer finalmente aparta las sábanas y el edredón nórdico que la cubren y sale de la cama. De camino al baño, se quita el culotte y la camiseta vieja que utiliza para dormir y los arroja allá donde caen antes de meterse de cabeza en la ducha mientras canta a voz en grito los últimos éxitos de Kesha y Kate Perry. Cuando comienza a sentirse culpable por el gasto de agua caliente, sale del cubículo de la ducha y tras secarse, se viste con ropa cómoda, ya que no puede dormir, saldrá a correr. Tarareando, Jennifer se dirige a la cocina, y dispone un bol ante ella, en el que vuelca un buen puñado de cereales con chocolate, que completa con leche, cuatro cucharadas de azúcar y otras cuatro cucharadas de cacao en polvo, que mezcla mientras se sienta en un taburete junto a la barra de la cocina, dispuesta a introducir aquella bomba de azúcar y calorías en su cuerpo. Correr después la ayudaría a no sentirse culpable.

Mete la cuchara en el cuenco de cereales, y en ese momento, se detiene, con la cuchara a medio camino entre el cuenco y su boca. Ante ella, flotando en el aire, hay una gema perfectamente ovalada y pulida, de resplandeciente color naranja, y que parece distorsionar el propio aire a su alrededor. Jennifer recuerda la gema, la vio dos meses atrás en el Nexo de las Realidades, cuando este se colapsó sobre sí mismo y pensaron que habían perdido al propio custodio, al Hombre Cosa. El aire vibra, y escucha una canción, como un canto de sirena, y tiende la mano hacia la gema…

-¡Suelta eso!-exclama, apareciendo repentinamente ante ella, como cayendo del techo… o de más allá del techo, una mujer que lleva un uniforme que le recuerda vagamente al del Capitán Britania. A toda velocidad, la mujer trata de coger la gema, pero esta, igual que ha aparecido, se desvanece, y la mujer desaparece tras ella, dejando a una atónita Jennifer Kale aún con la cuchara en la mano y viendo su cuenco de cereales desparramado por el suelo.

«Perdona por lo de los cereales», le había dicho esa mujer dos meses antes, después de coger esa misma gema (o una idéntica) en el Nexo de las Realidades. Claro, que de todos los presentes, nadie más que Jennifer había visto tanto a esa mujer como a «Nathan», su compañero. Y allí estaba ella, en la cocina de su casa alquilada, en un entorno perfecto, a dos pasos del Atlántico y del lugar donde veraneaban familias desde los Kennedy a los Vanderbilt y con una masa de leche, chocolate y pasta de cereales repartida por el suelo a su alrededor. Negando con la cabeza, Jennifer se incorpora y se dirige al teléfono, marcando un número de Nueva York, un número que pertenece a una mansión en el Greenwich Village…

-¿Wong?-dice Jennifer, reconociendo la voz del sirviente de Extraño en cuanto descuelga el teléfono-. Tengo que hablar con tu Maestro ya. Sí, es urgente…


Mes 5. Día 20. Caballero Luna. Washington DC.

Madrugada cerrada sobre el parque del monolito, la luna llena luce en todo su esplendor iluminando mejor que cualquiera de las farolas. El Caballero Luna se descuelga cabeza abajo de unos los árboles

– Creía que era Spiderman el que hacía eso.

– Seguro que sabe de arañas mucho más que yo, señorita.

La Viuda Negra, envuelta en una gabardina para combatir el frío, y con un sombrero de ala ancha que le oculta parte de la cara, entrecierra los ojos.

– No suenas como tú…

– Seguro que en mi ficha de SHIELD viene lo de la doble personalidad, ¿verdad? -el Caballero Luna cabeza abajo mueve el índice en círculos a la altura de la sién- Además, tampoco nos conocemos tanto.

Natasha chasquea la lengua. En el helicóptero, oculto en uno de los bosques del parque, Frenchie hace lo mismo. En la mansión Spector, Marc bufa mientras se quita los casos.

– Le gusta demasiado vacilar.

– A quién me recordará -responde Marlene.

De nuevo en Washington, la Viuda Negra pasa un archivador al Caballero Luna, Randall, que sonríe bajo la máscara.

– Esto es lo que tenemos sobre los senadores que apoyaron la última votación sobre los derechos comerciales de extracción de Atlantis. He incluido las cuentas de la comisión de relaciones internacionales… y algunas cosas sobre la ONU que quizás os interesen.

– Muy agradecido.

– Resérvalo para Murdock&Nelson y el favor que les debes ahora. Si hubiesen hecho de intermediarios, no tendrías nada. Porque tienes razón, aunque hayas sido vengador a tiempo parcial, nunca has coincidimos conmigo y no nos conocemos tanto… y la situación actual no invita a ir regalando la confianza, y menos a un esquizofrénico confeso.

Marc finge golpearse la cabeza sobre los mandos de su consola.

– Claro -Randall guarda el archivo.

– No vas a decirme para qué es, ¿verdad?

– La duda ofende, señorita Romanov.

– Investigaremos por nuestra cuenta. Ahora estás en nuestro radar.

– Contábamos con ello. Déle saludos a Elektra.

– Dáselos tú.

El Caballero Luna desaparece en una nube de humo.

– Creo que ya puede quitarme eso de la garganta, señorita.

Elektra se retira en silencio del helicóptero, permitiendo que Frenchie vuelva a respirar. Se tira del cuello de la camisa.

– No vuelvo a hacer de chófer en una de estas, jefe. Que Randall venga solo.

– Bueno, esperabais que la Viuda llevase respaldo, ¿no? -pregunta Marlene.

– Habría preferido a otro agente… Kaine o John Jameson. Pero nadie sabe donde están -responde Marc-. Aunque es interesante, la Viuda era la única conexión obvia entre información privilegiada de Shield, Murdock y nosotros.

– Lo de Murdock…

– Ha representado a Spiderman y Daredevil, entre otros superhéroes amigos de ella… Empiezo a sospechar que quienquiera que nos está poniendo en la pista del Zodiaco lo hace precisamente porque no nos conoce de nada.

– Eso en mi caso no es difícil -responde Randall, ocupando el asiento del copiloto y retirándose la capucha.

– Tampoco en el de tu hermano -apunta Marlene-. Es uno de los superhéroes menos sociales que existen8.

– Spiderman o Daredevil no pudieron o no quisieron ayudar a Knight y Wing… tiene que ser alguien más… Si no estuviesen desaparecidos, pensaría en Ojo de Halcón, el Hombre Maravilla o Henry Pym9 -Marc se masajea las sienes.

Las aspas del helicóptero empiezan a rotar en Washington.

– Ya que más da, si saben que estamos aquí -suspira Frenchie.

– Bueno, y una cuestión, si nuestro misterioso contacto estaba buscando discreción poniendo en la pista a alguien con medios suficientes pero fuera del radar… ¿No acabamos de cagarla a lo grande? -comenta Randall.

Marc y Marlene intercambian una mirada preocupada.


Mes 5, día 21. Sota de Corazones y Ganímedes. Quinto planeta alrededor de Tau Ceti, sistema Cetus.

-Espera…-masculla Jack, haciéndole un gesto a Ganímedes para que permaneciera quieta. Y como si hubiera estado esperando las palabras de Sota de Corazones para entrar en funcionamiento, una grieta a sus pies entra en plena ebullición, arrojando al aire una columna de gas de varios miles de metros de altura. Al alcanzar la zona superior de la atmósfera, el gas se congela directamente sobre ellos, fundiéndose de nuevo en la caída y provocando una lluvia ligera alrededor de ellos. Aquel fue sólo el inicio, docenas de grietas iguales comienzan a emitir chorros de gas semejantes, con idénticas consecuencias por todo el entorno del valle en el que se encuentran.

-Impresionante-susurra Ganímedes, apoyándose en su amigo y amante, mientras ve el espectáculo. El tono de su voz hace que Jack sonría, encantado por su reacción.

-Hay un mar de helio líquido a algunos kilómetros por debajo de nosotros-explica Jack-. El helio reacciona con algún tipo de elemento de la capa interior de este planeta, desconozco el nombre y dudo que esté catalogado, aunque estoy seguro de que Reed Richards no tardaría en clasificarlo, definirlo y bautizarlo, y se vaporiza de forma instantánea, liberándose a través de estas grietas. Son unos géiseres un poco especiales…-sonríe Sota de Corazones, y Ganímedes, sujetándole por los hombros, le gira hacia ella y le besa.

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Jack Heart de Contraxia…-susurra ella, y él muerde suavemente los labios de ella antes de asentir.

-Y tú eres mi vida misma, Ganímedes de las Célibes-responde Sota de Corazones, acariciando el cuello de la guerrera mientras a su alrededor, de nuevo estallan los géiseres de helio.

-Una imagen enternecedora, pero será mejor que lo dejéis antes de que esto se convierta en una situación más incómoda de lo que es ya.

Al escuchar la voz de mujer que se dirige a ellos, Sota y Ganímedes se separan de inmediato. Ella empuña su bastón de combate, y los puños de él se ven rodeados de inmediato de chispeante energía cero. A escasos pasos de ellos, y casi sobre uno de los géiseres de helio, hay una mujer, vestida con un traje verde tan ceñido que no deja nada a la imaginación, con la piel también de color verde claro, y el cabello negro suelto sobre la espalda. Sonríe cuando ve que los dos se preparan para el combate, pero ni siquiera se mueve para desenvainar el arma, una afilada daga curva, que pende de su cinturón. Y Jack no tiene duda de que esa es una sonrisa peligrosa.

-Gamora, no está bien asustar a nuestros reclutas-dice una segunda voz de mujer, de aspecto asiático y envuelta en una túnica de color verde y amarillo pálido, con dos antenas que brotaban de su frente.

-Mantis-sisea Ganímedes, pero sus ojos no se apartan de Gamora, la considera mujer más peligrosa de todo el universo. Por un momento, Jack tiene la impresión de que, ignorando cualquier precaución, su amante saltará a la batalla, sólo para medirse con la mujer criada por el propio Thanos.

-Ganímedes, no-gruñe Sota de Corazones, mientras un resplandor desciende sobre ellos. Gamora sonríe, sin apartar la mirada de Ganímedes, mientras una tercera mujer, esta de piel dorada y vestida de rojo, y a su lado, un hombre, de aspecto juvenil, con el cabello tan rubio que era prácticamente blanco, vestido de rojo y azul, y con el símbolo de una estrella sobre el pecho-. Legado, ¿qué es todo esto?-pregunta Jack, reconociendo al hombre, Genis-Vell, el hijo del legendario Capitán Mar-Vell-. ¿Por qué estás con esta gente, quienes son?

-Aliados, Jack-dice Legado, avanzando hacia la pareja, abriendo sus manos hacia Ganímedes para demostrar que no tenía malas intenciones-. Hemos sido… reclutados.

-¿Reclutados?-masculla Ganímedes, recordando siempre el entrenamiento militar de las Célibes-. ¿Quién y para qué?

-Yo, en nombre de Eternidad-afirma la mujer de piel dorada-. Mi nombre es Kismet, aunque anteriormente fui conocida simplemente como Ella, y Eternidad me habló.

-¿Eternidad? ¿El ser que es la representación de todo cuanto existe? ¿Ese Eternidad?-masculla Jack, y Kismet asiente.

-Si no actuamos pronto, Eternidad morirá-afirma Kismet, y Legado asiente. Tras ellos, Mantis y Gamora escuchan atentamente la musical voz de Kismet, aunque en sus miradas se puede leer que han escuchado aquellas palabras varias veces-. Las Gemas del Infinito han despertado, y una nueva Gema ha hecho su aparición, la Gema Negra de la Entropía. Han tomado forma, la de ángeles de inmenso poder, y extienden la destrucción por el Universo. Imperios cósmicos han dejado de existir bajo su mano, y muchos otros lo harán antes de que todo esto acabe…

-Las Gemas del Infinito son un elemento de omnipotencia-gruñe Ganímedes-. ¿Podemos hacerles frente?

-Debemos hacerlo-afirma Kismet-. Y debemos hacerlo juntos. Se dirigen a la Tierra.

-Estupendo-gruñe Jack-. Parece que tenemos que suspender nuestro viaje, Ganímedes.

-No importa, cielito-responde ella-. Estaba ya necesitando algo de acción.

-¿Cielito?-masculla Legado, negando con la cabeza mientras se dirige hacia sus compañeras.

-¿Y quien se supone que somos nosotros?-pregunta Jack, y en ese momento, Legado se gira hacia ellos y sonríe.

-¿Quién íbamos a ser?-responde-. Somos los Guardianes de la Galaxia, Jack.


Mes 5. Día 23. Alistaire Stuart, La Luz y Kitty Pride. Neo Avalon.

Peter Wisdom se enciende un cigarro utilizando una de las cuchillas flamígeras de sus dedos. Suelta el humo de la primera calada sobre la cara de Alistaire Stuart.

– Me habían advertido que es su forma de expresar el cariño, señor Wisdom-

– ¿Sí? ¿Algún amigo común?

– Antiguos compañeros suyos de Aire Negro, claro.

– Pase, profesor. Para mí también es un placer.

El despacho de la Luz tiene un gigantesco ventanal a la Plaza Toynbee, en plena capital de Neo Avalon. Las vistas alcanzan hasta la bahía del puerto de la isla, el antiguo cuartel general de Magneto en el triángulo de las Bermudas actualmente convertido en ‘el país de los mutantes’. El ministro de exteriores, el hombre conocido como La Luz, un asiático de fino bigote bien cuidado y cuyo muy público poder consiste en saber cuando alguien miente, se levanta educadamente y ofrece una mano a Alistaire mientras sonríe.

– Encantando de conocerle al fin, doctor Stuart.

– Es profesor…

– Claro, disculpe.

El inglés ocupa el asiento que su anfitrión le ofrece. Al fondo del despacho, junto a la puerta, permanecen Wisdom y un chaval joven, asiático como La Luz, vestido completamente de blanco.

– No hacía falta todo esto. La Patrulla-X podría haberme hecho llegar los datos por sí sola.

– Estamos seguros de que sí, profesor, pero los hombres-x sólo se representan a sí mismos. WHO y el servicio secreto de Neo Avalon no han tenido ninguna clase de contacto hasta el señor Wisdom le pidió que accediese a tener una entrevista conmigo.

Alistaire permanece en silencio, aunque descruza y cruza las piernas.

– Bueno, al menos contacto oficial, claro -La Luz sonríe como podría hacerlo un cuchillo recién afilado.

Veinte minutos después10, Alistaire camina por uno de los pasillos de la planta baja del edificio cuando un brazo azul y una melena castaña se asoman a medias a través de una de las paredes.

– ¡Eh! No te marchas sin saludar, ¿verdad?

– ¿Kitt…?

El profesor Stuart apenas tiene tiempo de contener la respiración antes de atravesar un par de habitaciones en fase y acabar apareciendo en pleno bullicio de la plaza Toynbee, rodeado por mutantes de todas clases y colores.

-¿Has montado en el Norrail? -Gatasombra se le engancha del brazo izquierdo.

– Coooo… -Lockheed, sobre el hombro de ella, lo saluda con un graznido y un golpe de la cola.

– ¡Kitty! -Alistaire se ajusta la gabardina, aunque no puede evitar rascar bajo la barbilla al dragón- Ahora me han ascendido. Traigo una escolta oficial, se preguntarán dónde…

– ¿Te refieres a Shang Chi? Mariposa puede con él…

– Oye, no quiero que esto sea un incidente diplomático…

– Ah, el importante doctor de WHO no puede codearse con sus antiguos camaradas terroristas viajeros interdimensionales… -Kitty arruga la nariz. Lockheed expulsa humo por las fauces y le vuelve la espalda al científico.

– Dios, que coordinación… No he dicho eso, sólo que me dejes llamarlos para que estén tranquilos… ¿Dónde está Kurt? Quiero conocer a sus gemelos…

– Mmmm, la verdad es que deberías darle las gracias personalmente, si no llega a ser por su intervención, no te habríamos podido pasar nada… Arcángel y Ororo son muy desconfiados con cualquier gobierno… ¡Cuidado!

Se agachan al paso de una plataforma flotante que vuela un poco demasiado abajo. La pilotan varios chicos-pájaro que brindan con botellines de cerveza verde. Lockheed despega del hombro de Kitty y les lanza una llamarada corta, lo suficiente para que se encojan dentro del deslizador pero no para alcanzarles.

– Ugh… ¿esto es habitual?

– En Plaza Toynbee sí… la alegría de ser joven y mutante en Neo Avalon.

Lokheed se posa ahora en el brazo derecho de Alistaire.

– Creo que WHO debería darle una medalla, entonces. Lo que nos habéis pasado demuestra que hay un topo de Hydra, y al más alto nivel… es…

– No tienes que explicármelo, yo desencripte esos datos para que pudieseis leerlos. Recuerda que soy más inteligente que tú, profesor -le saca la lengua.

– Ya… ¿Y a dónde vamos?

– A mi apartamento. En el barrio Morlock. La zona residencial de lujo.

– Mmm… No le caigo muy bien a tu novio…

Kitty alza una ceja. Mira al suelo.

– Pete y yo ya no estamos juntos.

Lokheed gruñe.

– Yo… Lo siento, Kitty, no…

– No pasa nada… Ha sido para mejor. Fue después de Australia.

– Ah. El mutante Alfa… Eh…

– No tienes que decir nada.

– Vale.

Caminan un rato en silencio incómodo, sólo interrumpido por graznidos del dragón, que cambia de hombro con aleteos pequeños.

– Kitty…

– Recibí los DVDs de Torchwood por mi cumpleaños.

– Ah. Brian me comentó…

– Sí.

– La plaza es grande.

– Magneto la diseñó mayor que la Plaza Roja de Moscú.

– Es curioso el nombre que le ha puesto.

– Ya. No todo el mundo lo piílla. Mira allí.

Señala a una serie de apartamentos dispuestos en colmena, en uno de los finales de la plaza. Escalonados y de formas redondeadas, están a medio camino entre casas-cueva y un decorado del planeta de los simios, pero en versión lujosa.

– Tengo el piso en la cuarta hilera. Lo comparto con Betsy Braddock, pero ahora no está.

– Ajá.

– ¿Quieres que subamos flotando?


Mes 5, día 24. Familia Real de los Inhumanos. Consejo de la Unión Europea, Bruselas.

El silencio se hace en el hemiciclo de los Eurodiputados cuando las grandes puertas se abren, y una mujer, ataviada con un largo vestido de color púrpura y bordados dorados en mangas, escote y repulgo, entra en la sala. Su cabello, de un color rojo brillante, forma una gruesa trenza que cae por su espalda y hasta el suelo, una trenza más gruesa incluso que su propio cuerpo. Tras ella, un hombre barbado con patas de carnero mira hacia todas partes con desconfianza, y a su lado, un hombre mucho más delgado, con la cabeza ligeramente desproporcionada respecto a su estilizada figura, y algunos extraños tatuajes alrededor del cráneo, avanza con tal calma que el otro guardaespaldas parece aún más tenso. La comitiva la finaliza otra mujer, vestida con un uniforme de color amarillo sobre el que lleva una cazadora con el emblema de los Eurocorps en el pecho y la espalda.

-Bienvenida, reina Medusa-dice la Presidenta de la Unión para Asuntos Exteriores, que preside en ese día la sesión del consejo. Pese a que ya lleva varios algún tiempo ocupando ese puesto, no recuerda haber visto nunca la sala tan llena de gente… y desde luego, pocas veces había estado tan nerviosa-. Recibir una embajada de Attilan y los Inhumanos en el Consejo de la Unión es una maravillosa sorpresa y un inmenso placer.

-Hablo en nombre del Rey Rayo Negro-responde Medusa, asintiendo-. Y transmito a esta insigne reunión de líderes su mayor reconocimiento y admiración. Aunque no deja de sorprendernos la presencia de hombres de dudosa respetabilidad en tan augusta cámara.

-Reina Medusa, no…-comienza a decir azorada la Presidenta, pero el representante de Latveria alza la mano.

-Creo que la Reina Medusa se refiere a mí-dice apoyándose en la mesa ante él Víctor von Muerte-. Y debo explicarle que Latveria forma parte del consejo de la Unión Europea desde hace dos meses, y mi presencia aquí es completamente diplomática.

-En Attilan creíamos que para formar parte de la Unión era necesario cumplir las leyes internacionales sobre derechos humanos-dice Medusa, y por un momento, la presidenta ve en su mente claramente la imagen de Muerte incorporándose furioso y atacando a los Inhumanos, y el hemiciclo que representa la más alta política europea convertida en un campo de batalla. Los antisistema iban a disfrutar mucho de todo aquello… pero la tensión acaba cuando la mirada de la Reina Medusa se aparta de von Muerte y vuelve a la presidenta-. Pero Attilan no se atribuye la facultad de juzgar en ningún caso a los miembros de este consejo, y aceptamos la presencia del monarca de Latveria, esperando fervientemente que sea un gran beneficio para su pueblo.

-Muchas gracias, Reina Medusa-asiente Muerte, reclinándose de nuevo, pero ella no vuelve a mirarle siquiera.

-Reina Medusa, sabemos que la situación política de su patria es difícil, y nos preguntamos qué podríamos hacer para ayudar en tan crítico momento-dice la Presidenta, y Medusa asiente, educada.

-La situación de Attilan es, desde luego, difícil-admite-. Actualmente, la ciudad madre de mi raza se encuentra sobre la alzada Atlantis, lo que ha traído complejas relaciones entre los Inhumanos y los atlantes. Mi señor Rayo Negro se encuentra, en estos momentos, tratando de alcanzar un acuerdo diplomático con el rey de los atlantes, el Rey Namor, pero no son los intereses que recaen en la isla.

-Señora presidenta, por derecho internacional, la jurisdicción sobre las islas de Atlantis y Attilan pertenece a mi país-interviene el delegado portugués-, y exigimos formar parte de la mesa de negociaciones en cualquier asunto relacionado con Attilan y Atlantis.

-Es curioso-masculla Medusa-. Ese mismo argumento lo hemos escuchado en el Congreso de Estados Unidos. Las relaciones entre Attilan y Atlantis suponen un asunto de Seguridad Nacional para la Casa Blanca. Aún así, Rayo Negro, en nombre de Attilan, agradece a la república de Portugal su interés en la resolución del conflicto existente. Y de hecho, los Inhumanos acudimos ante la Unión Europea, como ya hicimos hace pocos días ante el Congreso de los Estados Unidos, para buscar una solución pacífica a un conflicto que podría estallar en cualquier momento.

-Comprendemos que un conflicto armado en el Caribe entre Atlantis y Attilan es, por completo, indeseable-afirma la Presidente-, como lo es cualquier conflicto bélico en cualquier punto del globo.

-Venimos aquí para solicitar el reconocimiento internacional de Attilan como pueblo y nación soberana, bajo el gobierno del Rey Blackagar, de la dinastía de los Boltagon, al que todos conocen como Rayo Negro de los Inhumanos.

-Portugal se opone, señora presidenta, hasta que no sean examinados todos los asuntos de territorialidad…

-Señor de Almeida, le recuerdo que la petición de los Inhumanos se recoge en los estatutos fundacionales de la Unión, y que por lo tanto, debe ser revisada con el rigor correspondiente. Embajadora Medusa, veo que su… agregado, lord Karnak, ha presentado toda la documentación correspondiente al caso que expone, de modo que la petición de Attilan será estudiada y tramitada por los canales adecuados. Proposición IH 52-9345, con carácter de urgencia. Embajadora Medusa… Señor de Almeida, la resolución se llevará a cabo cuanto antes.

-El pueblo de Attilan está muy agradecido a esta asamblea-asiente Medusa, haciendo una leve reverencia a todos los presentes-. Y solicitamos permiso para retirarnos.

-¿Qué?-pregunta la Presidenta, sorprendida-. Sí, sí, por supuesto.

Con el mismo aire mayestático con el que entraron, la comitiva de los Inhumanos se dirige de nuevo hacia las puertas del hemiciclo, con Crystal lanzando una acerada mirada a Muerte, ya que los Eurocorps conocen una cara del monarca de Latveria que nada tiene que ver con aquel papel entre burócrata y diplomático. Cuando las puertas se cierran tras los Inhumanos, la Presidenta se da cuenta de que había estado aguantando la respiración, y levanta la sesión.

-Lord Muerte.

Víctor von Muerte, en aquel momento, tiene la impresión de que es la primera vez en su vida que alguien le da una sorpresa a ese nivel, que alguien hace que su corazón salte en su pecho como si fuera a salírsele por la boca. Se encuentra en su suite del hotel Ambassador, y hay sistemas de seguridad, instalados por él mismo, sistemas que hubieran sido la envidia del propio Fort Knox. Y sin embargo, alguien ha violado todos sus sistemas de seguridad y se encuentra a pocos pasos de él, en su mismo despacho. A unos pasos tras él, Karnak, de los Inhumanos, mira fijamente a von Muerte, pero mantiene una postura relajada, sin ningún aire de amenaza.

-Vuestras medidas de seguridad son deficientes-dice Karnak, y Muerte masculla un gruñido ininteligible-. Los recorridos de vuestros guardias humanos son predecibles, vuestros robots tienen un punto débil en la parte baja del tórax, una tara de blindaje. Y los códigos de acceso de dieciséis dígitos… en fin, son fácilmente descifrables incluso sin utilizar pensamiento cuántico.

-Agradezco los consejos, Karnak-dice Muerte, ahogando su frustración-. Y supongo que lo menos que puedo hacer es ser hospitalario. ¿Puedo ofreceros algo?

-El vino de las bodegas de Latveria tiene fama de ser fuerte y amaderado, y en otra ocasión, quizá pudiera probar unas gotas-responde Karnak-. Pero no es a ello a lo que he venido, lord Muerte-dice Karnak.

-Y el motivo de vuestra inesperada visita es…

-Lord Muerte, tenemos que hablar del destino de Atlantis…


Mes 5. Día 28. Caballero Luna, Collen Wing y Misty Knight.

Nueva York. Altas horas de la madrugada.

– No pienso ponerme este arnés -refunfuña Misty Knight.

– Si te da problemas, puedo ayudarte -sugiere el Caballero Luna, en tono neutro.

Frenchie, al otro lado del comunicador de Randall y en su helicóptero, sonríe. Misty mira al inexpresivo enmascarado entrecerrando los ojos.

– Es la manera más fácil -interviene Colleen.

– Pero a mi no me va ‘lo ninja’. Descolgaos vosotros. Además, no creo que saquemos nada en limpio.

– Por favor, señorita Knight -suena la voz de Marc, desde la mansión, por los auriculares de los tres.

Se encuentran en la terraza de un rascacielos, la ciudad que nunca duerme bullendo en luces bajo ellas, las dos detectives vestidas con trajes de camuflaje cortesía de los Spector y el pelo recogido en respectivas coletas. Una katana está sujeta a la espalda de Colleen.

– Podía haberme quedado en el helicóptero.

– No es mala idea. Os serviría de seguro -sugiere Frenchie.

– Vaya por Dios… -suspira Misty.

– El refuerzo soy yo -insiste Marc-. A través de Murdock podría tener acceso a Daredevil, la Viuda Negra o La Visión. Pero llamarían demasiado la atención. Si la señorita Knight quiere quedarse arriba, me parece perfecto, pero es algo que la próxima vez discutiremos antes de comenzar una misión.

– No se haga el profesional conmigo, Spector… Si tengo razón…

– Nosotros bajamos ya -dice Randall.

El Caballero Luna y Colleen empiezan a descender haciendo rappel por un conducto de ventilación bastante maloliente. Pueden oír a Misty y Marc discutir por los auriculares, pero los ignoran y siguen bajando.

– El rico es tu hermano, ¿no?

Randall cabecea afirmativamente.

– ¿Cuánto puedes apostar?

Se gira ligeramente hacia ella.

– ¿Veinte pavos?

– Hace.

– Digo que alguno de la familia Kraven.

– Uf. No, no. Es La Rosa. Estoy casi segura. Tiene que ser alguien con músculo de su parte, pero mediano. Uno de los gordos no se arriesgaría a algo tan grande, ni a depender de Hydra…

– Ya. No es un trabajo típico de alguien de Nueva York, en cualquier caso.

En la reunión hay al menos dos docenas de agentes de Hydra, encabezados por una mujer de pelo rubio al que la melena le cubre un ojo. Frente a ellos, otras dos docenas de hampones genéricos, que fuman y maldicen casi al mismo tiempo, con sus trajes de corte italiano reflejando cierta incomodidad en las posturas.

– Leo se retrasa -comenta Madame Hydra.

– Señora, no nos toque los…

– ¡Silencio! -uno de los oficiales de Hydra alza la mano Nadie osa hablar así a Madame Hydra.

– Basta… El Zodiaco va más allá de Hydra. Si Leo y Géminis deben reunirse…

En el hueco del aire, Colleen y Randall susurran.

– No la veo bien. No sé mucho de Hydra, tú fuiste mercenario.

– No la reconozco. Es una rubia, me suena de algo…

Los hampones se revuelven cuando una voz de mando estalla a sus espaldas. El Rino y Bullseye abren la comitiva.

– Asuntos relacionados con nuestro trato me retenían -casi se excusa el recién llegado.

– Mierda.

– Uno pequeño…

– Mierda, mierda… Marc, si de verdad puedes conseguir a Daredevil…

– ¿Quién es? -pregunta Misty, desde la azotea.

– Pero lo primero es lo primero -Kingpin levanta su bastón señalando hacia la posición exacta de los dos espías. Esta reunión esta contando con invitados inesperados.


1.- «Abandonad toda esperanza los que crucéis estas puertas», leyenda grabada en las puertas del Infierno según la Divina Comedia de Dante.

2.- Ver la serie de X-Man. No pidáis muchas explicaciones.

3.- Desde el crossover mutante ‘Crisis de Fe’.

4.- Elektra forma parte de El Equipo, junta a Jessica Drew y la Gata Negra, el grupo de misiones especiales de SHIELD que dirige la Viuda, mitad Ángeles de Charlie, mitad Equipo A.

5.- En castellano en el original.

6.- Cascabel, como gran parte de los miembros originales de la Sociedad Serpiente, es un mercenario que recibió sus poderes tras ser modificado por Ideas Mecánicas Avanzadas.

7.- Sabemos todos dónde ocurrió esto, ¿verdad?

8.- Depende de con quién lo compares, supongo.

9.- Compañeros del Caballero Luna en su breve militancia en los Vengadores Costa Oeste.

10.- ¿No os gustan las elipsis? A mi me encantan. Jose.


EL DISCO DEL REGISTRADOR

Nos acercaos al ecuador de la saga, y parece que algunos misterios van desvelándose… ¿o no?

¡Veamos los comentarios que nos habéis dejado en el Facebook!

Carlos Correia: Poco a poco empiezan a aclararse las cosas… vamos conociendo a más gente del Zodiaco, y sabemos qué narices es eso del Acuario, aparte de una canción…

Lo de Hulk no me lo esperaba…

Y ese final…

Efectivamente, parte de las tramas se van desvelando, y ya sabemos qué es la Era de Acuario… pero hay mucho más en la llegada de la Nueva Era de la Magia de lo que parece todavía… más allá de lo que vuestros ojos ven… (¡me encanta esa frase!). Sobre Hulk, y ese final… jefe, que aunque nos está costando trabajillo la serie… aún somos capaces de dar alguna sorpresa…

¡¡Nos vemos el próximo mes… día arriba, día abajo!!

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