Los 4 Fantásticos #3

los4fantasticos03Reed Richards, Susan Richards, Ben Grimm, Johnny Storm. Ellos son los mayores héroes de la tierra, exploradores de mundos extraños y maravillosos, aventureros sin par. Pero ante todo eso, ellos son la más grande familia de Marvel.

#3 – Juicio II
Locos pensamientos

Por Tomás Sendarrubias
Portada de Javier Cuevas


Fecha de publicación: Mes 185 – 9/13


Restaurante Garibaldi, Lower Manhattan.

-Dios mío, Sue, te odio. Voy a necesitar tres tallas más y ayuda para levantarme-gruñe Wanda Maximoff, soltando el pequeño tenedor sobre el plato de postre, que retira de ella como si fuera a contagiarla algún tipo de enfermedad, frunciendo el ceño y mirando a Sue Richards, que sonríe mientras deja sobre su plato una pequeña cucharita y toma un sorbo de Ginger-Ale de su vaso.

-Estoy embarazada, nadie se va a preocupar si engordo un poco más, y todo el mundo sabe que en este estado, el azúcar es muy necesario.

-Me encargaré de que tú le expliques al mundo por qué la Bruja Escarlata se ha convertido en una gorda desdentada. Dios mío, esa tarta de queso y chocolate estaba deliciosa. ¿Harán raciones para llevar?

-Para nosotras, por supuesto-sonríe Sue-. No han dejado de mirarnos desde que nos hemos sentado, ventajas de salvar el mundo cada dos semanas. Tendríamos que hacer esto más a menudo. Ben organiza sus partidas de póker, Reed tiene sus reuniones científicas con el resto de cerebritos… nosotras deberíamos salir a comer de vez en cuando, o de compras, o algo así. Tener un poco de vida normal con quien de verdad nos entiende.

-A Jan le encantará la idea-masculla Wanda, y mira hacia fuera por el ventanal del restaurante, que da a Central Park-. Además, le vendrá bien para volver a adaptarse a estar viva (1).

-Leí los informes de Reed sobre vuestro viaje temporal.

-Me alegra no tener que explicártelo, porque cuando empiezan las historias en el Tiempo, me siento siempre como si me fuera a estallar la cabeza.

-Los Cuatro Fantásticos tenemos experiencia en eso-sonrió Sue, mientras un camarero asombrado les dejaba ante ellas un descafeinado para ella y un té verde para Wanda-. Rama-Tut, Muerte… hace algunos años parecía como si todo el que se acercaba a nosotros tuviera una máquina del tiempo.

-Bueno, esos cacharros van a ser inútiles, al menos de momento-concluyó Wanda, encogiéndose de hombros y tomando un sorbo de té-. Vosotros tampoco os habéis aburrido en nuestra ausencia, ¿no?-dijo, señalando al hinchado vientre  de Sue, que lo acaricia con una sonrisa distraída.

-Todos los días me pregunto si debí hacerlo-dice Sue, poniéndose seria-. Y todos los días me digo a mí misma que ha sido la decisión más acertada que he tomado en mi vida. Siempre he oído decir que el poder del Guantelete del Infinito lleva a la gente a la locura y a la confusión, pero yo tuve las ideas muy claras. Lo vi tan claro como si ya hubiera ocurrido, como si no hubiera alternativa, como si fuera una decisión ya tomada, y me limité a hacerlo. Reed me hace todos los días media docena de pruebas de todo tipo, creo que se las inventa sobre la marcha.

-Lo habéis tenido muy difícil por aquí-asiente Wanda-. Todo el asunto de los Siete Hermanos, la Tercera Guerra Mundial (2)… Aún nos estamos preguntando qué hubiera cambiado si hubiéramos estado aquí.

-Todo hubiera sido más fácil, sin duda, pero en fin…

-Sí, era imposible. Pero ya sabes cómo es Steve, siempre parece capaz de cargar con el peso del mundo él solo. Y La Visión está trabajando con la Torre para asegurarse de que no queda rastro de Hydra, del Zodíaco, ni de la tecnología Lycantroborg por ningún sitio. Jen me contó lo que ocurrió con Sat-Yr-9…

-Fue horrible-dice Sue, sombría-. Esa mujer nos tuvo durante meses retenidos. Y no dejaba de hacer continuas observaciones sobre mi niña. Estábamos allí abajo, inermes, sin saber qué ocurría en el mundo, ni cómo o dónde estaba Franklin, y ella… a veces tenía la sensación de que iba a coger un cuchillo de carnicero y sacarme a la niña para utilizarla en algún tipo de rito dimensional.

-Has dicho dos veces que es una niña, pero por lo que me has contado antes, no estaba claro en las ecos…

-Bueno… el sexo del bebé no está claro, pero en fin… es una niña, lo sé desde el momento en que utilicé el Guantelete del Infinito-Sue suspira, mientras levanta los ojos del café para mirar a Wanda-. Lo siento Wanda, quizá todo esto sea tremendamente egoísta. No dejo de hablar de mi niña, y tú…

-Sí, supongo que tengo un historial duro con los niños-replica Wanda, forzando una sonrisa-. Pero lo he superado, Sue. Tú y yo debemos haber tenido los embarazos más extraños de toda la Tierra. Yo utilicé la magia y terminé convirtiendo dos fragmentos de Mefisto en mis hijos imaginarios, y tú… en fin, tener un hijo utilizando el Guantelete del Infinito es lo más parecido que se me parece a tener un hijo de un Dios. Y eso que he estado mucho tiempo junto a Hércules…

-Sí, es extraño. Me sorprendió mucho tu invitación, Wanda. Creía que…

-¿Había olvidado a mis hijos?-. La Bruja Escarlata frunce el ceño, negando con la cabeza-. Sé que es lo que piensa la mayoría, lo que Extraño y Agatha intentaron hacer, que olvidara a mis hijos. Eran mis hijos, Sue. Y si lo hubieran conseguido, ha habido tanta gente que ha hurgado en mi cabeza que no hay recuerdo que haya podido permanecer escondido. Lo recuerdo todo, Sue, recuerdo lo que era tener en brazos a mis niños, aunque todo el mundo trate de hacer como que lo he olvidado. Podría haberme vuelto loca, pero a día de hoy lo he aceptado. No lo he superado, no creo que pueda superarlo nunca, pero lo he aceptado. Así que ya ves-dice finalmente forzando una sonrisa-. Soy la especialista en embarazos extraños, realmente todo esto era para decirte que puedes contar conmigo si pasa algo raro.

-¿Algo raro? Di a luz a mi primer hijo en la Zona Negativa, después de conseguir el Cetro de Poder Cósmico de Annihilus para absorber la energía que le contaminaba. Tenemos un índice de tolerancia bastante alto a las cosas raras, pero muchas gracias. Hay que repetir esto. Debería marcharme, daré un paseo. Por muy embarazada que esté, debería bajar tanta comida.

-¿Estás segura? Puedo acercarte el coche, no es un problema.

-No, muchas gracias, necesito dar un paseo, de verdad. Repetimos pronto, ¿de acuerdo?

-Sí, hablaremos con Jan, Carol y con Jen. Lo pasaremos bien.

Las dos mujeres se despiden en la puerta del restaurante, y Sue se dirige hacia Central Park. Saca un móvil del bolso, y frunce el ceño al ver que la pantalla está en blanco. Eso no debería pasar, Reed había diseñado ese sistema de contacto utilizando sistemas de fotones binarios, lo que hacía prácticamente era teleportar las ondas sonoras, y lo hacía sin necesidad de sistema de radio o satélite alguno. Eran simplemente infalibles… o esa era la teoría al menos. Susan se gira hacia Wanda, sintiendo una punzada de preocupación. ¿Y si había pasado algo en Costa Rica, algo que Reed, Johnny y Ben no habían podido controlar? Pero Wanda ya no estaba a la vista, y Sue supone que de ocurrir algo serio, se hubiera enterado por los sistemas de comunicación internos del Edificio Baxter y la unidad de IA H.E.R.B.I.E. ¿El fallo del comunicador? Según la teoría del caos, una mariposa podía haber batido sus alas en Los Ángeles, así que se limitó a echarlo de nuevo al bolso. En lugar de hacia Central Park, buscaría un taxi para dirigirse al Edificio Baxter y comprobar que todo iba bien. Sue se detiene en una acera y alza un brazo para llamar un taxi, y de inmediato, un coche amarillo se detuvo ante ella. Echa un vistazo al conductor, un hombre de piel oscura, con barba negra y un turbante blanco. Indio o pakistaní, probablemente, como el setenta por ciento de los taxistas de Nueva York. Sue abrió la puerta, y se subió en el asiento trasero.

-Al Edificio Baxter, por favor-dijo, dejando el bolso junto a ella.

-Claro, señora-respondió el conductor con un acento extraño, asintiendo con la cabeza y lanzando una sonrisa a través del retrovisor hacia Susan. El taxi arranca, subiendo desde Lower Manhattan hacia el cruce entre la 42 y Madison, donde se encontraba el Edificio Baxter-. Parece preocupada, ¿va todo bien, señora? ¿Necesita un médico?

-Oh, no, no, no se preocupe-responde Susan, sonriendo-. Estoy bien y…

Susan se da cuenta en ese momento de que realmente no está bien, sino ligeramente mareada. No tiene náuseas, ni vértigo, simplemente, nota que se le va la cabeza. Se aferra un segundo al asiento delantero, y trata de bajar la ventanilla, y en ese momento se da cuenta de que no hay manivelas ni botones que lo permitan. Además, los cristales se oscurecen súbitamente, impidiéndole ver la calle.

-Me alegro-dice el conductor, y Sue enarca las cejas atónita al darse cuenta de que la imagen del simpático conductor oriental ha desaparecido, siendo sustituida por la mucho menos agradable visión del doctor Keith Dramm, al que conocían como El Pensador Loco. Unos focos situados estratégicamente en los asientos y el techo del coche comienzan a resplandecer con pautas en apariencia caótica, mientras comienzan a sonar zumbidos y pitidos, tan inconexos como las luces-. Supongo, señora Richards, que está intentando crear uno de sus campos de fuerza o volverse invisible. Puede continuar haciéndolo, pero no va a ser viable. Estuve pensando en el funcionamiento de sus poderes, y si ve y oye, es porque tanto la luz como el sonido pueden penetrar en sus campos de fuerza… que además, tampoco pueden ser herméticos, porque usted  continúa manteniendo una respiración pulmonar completamente normal, según los análisis que he realizado mientras estaba usted comiendo. El sistema de luz y sonido afecta a su concentración, y el gas inodoro que he utilizado y que es el que provocará que se desmaye en cuarenta y siete segundos no puede ser repelido por sus campos de fuerza. Dulces sueños, señora Richards, es un placer volver a verla.


Nuevo Edificio Baxter.

-¡H.E.R.B.I.E!-grita Reed, antes incluso de descender de la nave de los Cuatro Fantásticos, seguido de cerca por Ben y Johnny. Los sistemas de comunicación con el Edificio Baxter habían quedado  anulados de alguna manera, y eso no debía pasar, Reed lo había revisado y se había asegurado de que los sistemas de comunicaciones siguieran activos incluso tras una llamarada solar, un pulso electromagnético o una invasión zombie (Johnny había puesto mucho interés en esto). Y sin embargo, desde antes de salir de Costa Rica, no habían podido contactar ni con Sue ni con la IA del Edificio.

-Bienvenido a casa, señor Richards-responde de inmediato la voz del edificio, idéntica en ese momento a la de Ferb (3), un cambio que probablemente había gestionado Franklin en ausencia de los adultos.

-Localiza a la Señora Richards y a Franklin-ordena Reed-. Y actualízate a tu patrón de sonido base.

-El joven Franklin está en la sala de juegos, Señor Richards-responde de inmediato H.E.R.B.I.E, con una voz adulta y completamente diferente. Una imagen holográfica de Franklin, sentado en un sillón ante una gran pantalla de plasma y jugando con un mando en la mano a un juego en el que se veían soldados de espaldas y grandes armas-. El juego está desaprobado por el control parental establecido originalmente, pero fue permitido por el señor Storm el día doce de…

-Está bien, H.E.R.B.I.E-le interrumpe Reed-. Localiza a Sue.

-Localización de la Señora Richards no disponible.

-Repite análisis.

-Localización de la Señora Richards no disponible.

-Esto no puede estar pasando-gruñe Reed, mientras Johnny y Ben se miran preocupados-. Análisis de rango interior, H.E.R.B.I.E. Sistemas de localización y comunicaciones.

-Sistemas no accesibles. Fallo de sistema. Mensaje recibido.

-¿Mensaje?

-Mensaje recibido en sistemas de comunicación, almacenado. ¿Desea que lo muestre?

-Proyecta.

La imagen de Franklin jugando en la sala de juegos es sustituida por una grabación en tres dimensiones de un hombre enjuto, encorvado sobre sí mismo, con el pelo de aspecto grasiento cayendo sobre sus hombros.

El Pensador Loco.

-Buenas tardes, Doctor Richards-dice el Pensador, mirando directamente a Reed con tanta naturalidad que en lugar de una grabación parecía que estuviera allí-. Espero que su experiencia en Costa Rica haya sido entretenida, ya he enviado un mensaje de disculpa al Hombre Topo. No me gusta jugar con los juguetes de otros, pero pensé que los Topoides y las criaturas del pobre Doctor Elder eran los elementos apropiados para hacerles pasar un rato divertido.

-Dónde está mi mujer…-sisea Reed, y Ben le pone una mano en el hombro.

-No te escucha, Estirado, y lo sabes.

-Supongo que un científico como usted, Doctor Richards, entenderá mi interés en la extraña gestación de su esposa. Sé que usted realizaría unos experimentos científicos coherentes, pero supongo que no discutirá conmigo el que sin duda carecerían de la genialidad que yo puedo aportar. No se preocupe, Doctor Richards no tengo ninguna intención a priori de hacerle daño a su esposa, ni siquiera a su segundogénito, pero comprenderá que estamos ante un evento que podría ser el equiparable actual al dogma de la Inmaculada Concepción. Si científicos como usted y yo creyéramos en Dios como tal, las Gemas del Infinito serían una manifestación bastante apropiada de la Divinidad. Si una criatura nacida de la unión de las Gemas del Infinito ya es de por sí un elemento a estudiar, su fusión con una persona con una genética tan interesante como la de su esposa, puede resultar absolutamente fascinante. Debo pedir disculpas por intervenir sus comunicaciones, en veinticuatro horas estarán reactivadas. La idea de dividir fotones para conseguir una comunicación inalámbrica sin ondas y en tiempo real es absolutamente genial, digna de usted, aunque claro, un poco de pensamiento no lineal aplicado al caso me dio una solución, que seguro que se está preguntando. Me parece sorprendente que no hubiera blindado su sistema contra un ataque de taquiones. He bombardeado la zona con haces de taquiones esta mañana, el efecto seguirá vigente alrededor de veinticuatro horas, y me temo que los relojes no funcionarán demasiado bien en Manhattan durante ese tiempo. Debo decir que el Tiempo Sólido ha ayudado a que los taquiones no tengan otro tipo de efecto, aunque hubiera sido divertido comprobar los efectos de un agujero de gusano temporal en el centro de Manhattan. De cualquier modo, Doctor Richards, mi intención era solo calmar su previsible inquietud por su esposa y su hijo nonato, se encuentran en las mejores manos, y prometo devolvérselas con un razonable nivel de integridad.

El Pensador Loco sonríe brevemente mirando a la cámara, y la imagen se desvanece.

-H.E.R.B.I.E, rastrea la señal…-comienza a decir Johnny, pero Reed niega con la cabeza antes incluso de que la IA responda.

-No hay señal, Señor Storm-responde-. Es un sistema redundante, encerrado en sí mismo al que mis escáneres no tienen acceso.

-Cancela el rastreo-ordena Reed-. Probablemente haya un virus de algún tipo encriptado en el mensaje si tratamos de rastrearlo. H.E.R.B.I.E, aísla del sistema los sistemas del mensaje, y procede a su destrucción y sustitución.

-Proceso iniciado… proceso finalizado. Estado del Proceso: Óptimo.

-Bien-replica Reed, mientras Johnny se acerca a él.

-¿Qué vamos a hacer, Reed?

-Buscarla, Johnny. Tenemos que buscarla.


Doomstadt, Latveria.

Las imágenes desaparecen, dejando a Victor von Muerte sumido en siniestros pensamientos. Ocupa un viejo trono en el corazón del gran castillo de Doomstadt. Varios pisos sobre él, Cristoph se ocupaba del gobierno de Latveria, o al menos eso dejaban creer. Pero allí, bajo la superficie, estaban las viejas reliquias de los gobernantes de Latveria anteriores a Muerte y algunos recuerdos de la invasión del país por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial en una especie de museo olvidado.

-¿Así será?-pregunta Muerte, apoyando la barbilla en una mano, mientras sus gélidos ojos azules se clavan en su interlocutor, el hombre que acaba de apagar el transmisor de imágenes que ha helado la sangre en las venas del dictador.

-Si no se hace algo por evitarlo, así será.

Muerte guarda silencio, y luego finalmente, se incorpora cruzando los brazos ante el pecho.

-¿Podemos hacer algo?

-Todos mis cálculos dicen que sí, Víctor-responde su interlocutor-. Lo especial es que esta vez tendrás que ser el héroe.

-Una situación curiosa, Franklin-responde Muerte, y el joven presente, un hombre de cabello rubio vestido con un uniforme azul con cierto corte militar, clava en él sus ojos, frunciendo el ceño.

-Psi-Lord, Lord Muerte-dice él-. En este aquí y ahora,  prefiero Psi-Lord.


1.- La Avispa y Iron Man fueron las bajas en la batalla contra Onslaught, hace mucho, mucho tiempo en Marveltopía.

2.- En DOCE, aún estáis a tiempo de leerla, pero si no lo hacéis… pues nada, durante el año siguiente a las Guerras Infernales, los héroes de la Tierra, sin poder contar con los Vengadores, perdidos en la Crono-Tormenta, se han tenido que enfrentar a los Siete Hermanos, entidades derivadas de las Gemas del Infinito; y a la Tercera Guerra Mundial, el avance de Estados Unidos y Rusia dominados por Hydra y el Zodiaco sobre el resto del mundo. ¿Suena raro? Sí, fue un año difícil.

3.- De los dibujos Phineas y Ferb.

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5 Responses to Los 4 Fantásticos #3

  1. Pingback: ACTUALIZACION DE SEPTIEMBRE – MES 185 - MarvelTopia

  2. Oneyros says:

    PSI-LORD RULES!

  3. MarvelTopia says:

    La portada mola un huevo…
    Y el número también 😀

  4. Carlos Fortuny says:

    Un número movidito, a ver que planes tienen para Sue y la pobre niña.
    Y sobretodo a ver que pasa con Muerte, quien creo que puede ser el personaje más interesante de la serie, da mucho juego en todos los sentidos jejejeje

    La portada genial, simple y llanamente xDDD

  5. ¡Gracias por lo que me toca!
    Un saludo

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