Los libros de la magia #4

nuloslibrosdelamagia04

#4
Por Moisés Hassan
Portada de Jesús Romo


Fecha de publicación: Mes 192 – 4/14


Hace veinte años

En la radio sonaba You are the sunshine of my life de Stevie Wonder  en un día lluvioso de Hub City, Jasmine Garret contaba los minutos para que su marido la recogiese en casa para ir a cenar por su aniversario. Se trajeo con un elegante vestido de Channel rojo, guantes negros y zapatos de Manolo Blahnik, perfumada y acicalada se sentó en el sillón del salón junto a su hijo Daniel de catorce años que esta tumbado con un libro en sus manos.

– ¿Qué lees cariño?

– «El hombre invisible» de Ralph Ellison – respondió Dan-. Es para un trabajo de clase que nos han mandado a desarrollar una disertación sobre los pros y los contras del sueño americano, con motivo del cambio de gobierno de Enero.

-Qué maravilla, en mi época era «El Gran Gatsby» y Shakespeare – dijo ella asombrada.

– Realmente a nosotros nos dieron una bibliografía extensa pero este fue el que más me atrajo. ¿Oye a qué hora venia papa?

– Debe de estar al llegar, la reserva es para dentro de una hora. ¿Has escuchado esta maravilla de canción? Fue así como conocí a tu padre en un día como hoy en…

– Casa de la tía Ellen. Tú estabas estudiando arqueología y papa preparándose para entrar en el cuerpo de policía, llovía como hoy y tú no querías ir, pero tu exnovio te había dejado plantada y te invito una amiga de la facultad así que decidiste acudir. Cuando sonó Stevie Wonder, papa te miro a los ojos te invito a bailar y os enamorasteis. Tres años después, en el setenta y ocho os casasteis y fue el día más feliz de tu vida. ¿Me dejo algo?

– No, pero te has equivocado – rio Jasmine – el día más feliz de mi vida fue un año después, cuando naciste.

– Joe mama que cursi eres…

– Tu llámalo cursi, yo lo llamo contenta. Venga cariño, sácame a bailar.

– ¿En serio? No me jodas, tengo que estudiar…

– ¡Obedece a tu madre, Daniel Garrett! – dijo ella de pie mientras extendía la mano a su hijo – No vas a suspender una asignatura por bailar Stevie Wonder.

Agarro la mano que le tenía su madre y la abrazo con cariño, bailando lo que les quedaba del disco de «Talking Book», mientras ella le contaba sobre el viaje que iban a hacer los tres el año que viene a Bialya. Les quedaba diez minutos antes de enterarse de que el oficial John Garrett había sido abatido a tiros estando de servicio, mientras impedía un robo en  un pequeño supermercado del barrio.


Los nuevos residentes de Buffalo City trataban de determinar cómo debían actuar a continuación. Solo habían pasado unas horas desde que se formó el pacto entre los dos portadores del rayo, el policía y los tres hechiceros. Era de noche cuando Mary avisó que dormiría en casa de un amigo, facilitándole Zatanna la coartada, mientras pensaban como debían actuar a partir de ahora. Todo fue muy sencillo en su comienzo, se encontró a los nuevos paladines, se enfrentaron a dieciséis demonios en total para luego presentarse todos y formar una alianza. Pero aún quedaban muchas incógnitas: ¿Dónde iban a vivir a partir de ahora los hermanos? ¿Cuál era el papel del policía en toda la trama? ¿Cómo los demonios de Abigor llegaron en ese preciso momento a por los jóvenes? ¿Qué haría ahora Abigor?

Dan compro tres pizzas para compartir con Billy y Mary, mientras escuchaba los proyectos de futuro de los jóvenes. Madame Xanadu estaba sentada leyendo el tarot, cuando Zatanna, se acercó por detrás y se sentó con ella.

– ¿Sabes dónde está John? – pregunto Zatanna

– Se fue hace media hora a un bar cercano.

– Que bien…

– ¿Estáis saliendo juntos?

– No… ya no – respondió-. Pensaba que lo podías ver todo.

– Puedo ver los retazos del pasado necesarios para ayudar a que el futuro tenga lugar como debe ser.

– Entonces tu misma estas provocando que tus visiones sucedan.

– No es tan sencillo -explico-. Yo no forcé a Garrett a que se encontrase conmigo, pero sí que estaba destinado que se encontraría conmigo y que yo le diría lo que él necesitaba escuchar. El problema surge de que cuando estás tan pendiente de lo que debe suceder, te abstraes de lo que ocurre.

– Entiendo.

– ¿Puedo preguntarte una cosa acerca de Constantine?

– Puedes, pero si me vas a preguntar qué le sucede, no tengo la menor idea.

– No se trata de eso, fue una cosa que comentó antes. Mientras explicaba la distinción entre nuestro poder y el del mago, él dijo que los magos eran capaces de crear energía, mientras los hechiceros encontraban la energía y la manipulaban.

– Bueno yo no sé si lo habría explicado igual, pero prácticamente la idea esa es la idea que yo tengo también.

– No se trata de eso, la diferencia es más difusa de lo que parece. Por ello me extraña que tenga ese concepto de sí mismo.

– ¿A qué te refieres?

– ¿Qué estaba fumando John cuando le viste en Fawcett?

– Hmm… Marlboro y se quejó de lo malo que es el tabaco americano.

– De acuerdo, entonces explícame si en todo el tiempo que has estado con él, se ha separado de ti el tiempo suficiente como para comprar un paquete de Silk Cut. Cien por cien inglés.

Daniel permaneció junto a los jóvenes que no querían dormirse después de la pizza, debido a la gran emoción que había vivido hoy. Por lo cual los tres se quedaron en la habitación charlando.

– ¿Entonces qué os gustaría ser cuando seáis más mayores? – pregunto Dan

– Pues a mí siempre me ha encantado el mundo del periodismo – respondió Billy – Llevo ya un tiempo siguiendo la labor de algunos de los más emblemáticos como Lois Lane.

– Yo no siento que tenga ninguna vocación la verdad. Me gustaría hacer algo que deje huella, algo que sirva para ayudar a la gente. Muchas veces he pensado en ser veterinaria – dijo acariciando a Mr. Tawny.- aunque también me gustaría ser profesora la verdad… no estoy nada segura.

– Tranquila, yo no descubrí mi vocación hasta que cumplí los dieciocho años. Vosotros debéis ser conscientes del poder que tenéis y ser capaces de cambiar el mundo o como mínimo ayudar a que sea mejor.

– Señor Garrett… – dijo Mary.

– Por favor, Daniel o Dan…

– Dan, llevo un tiempo pensando. Si el escarabajo se creó para derrotar a Thet-Adam, el anterior paladín anterior a nosotros… ¿No nos convierte eso en enemigos?

– Ojalá… ojalá pudiese responderte algo más concreto. Pero hasta donde yo sé no puedo atacar a ningún inocente… además moriría antes de haceros daño a vosotros dos.
Bueno – continúo después de una corta pausa – ¿Os gustaría vivir juntos?

– ¡Si, por supuesto! – respondió Billy.

– A mí me encantaría. Me gustaría volver a apellidarme Batso…

La joven se quedó en silencio, no por sorpresa, sino por la incapacidad de hablar. Dan y Billy intentaron hablar pero les ocurría lo mismo, exactamente igual que a Madame Xanadu y Zatanna. Se juntaron para intentar determinar qué era lo que había ocurrido, pero antes de que se pudieran dar cuenta, estaban completamente rodeados de una legión entera de demonios similares a los que habían combatido antes. Fue entonces cuando se oyó el primer sonido después del silencio: era un caballo trotando que se acerca lentamente hacia ellos.

Era un corcel negro, con la tonalidad más oscura que ningún humano había presenciado jamás,  sus ojos eran de un intenso rojo escarlata, dos inmensas alas salían de sus dorsales y el solo bufido del animal ya provocaba una fuerte ráfaga de humo. A lomos del caballo había un hombre con una hermosa armadura de plata, portando un cetro y un estandarte. Cuando se iba acercando, los demonios iban dejando paso a su líder y una vez estuvo cerca de los miembros del Pacto, se bajó del caballo. Llevándose las manos a la espalda, comenzó a andar como si estuviera examinando a los individuos.

Así que estos son los mortales que han derrotado a mis tropas – dijo -. Deberíais estar orgullosos, habéis obligado al Duque Abigor a subir a la tierra para enfrentarse a simples y aburridos humanos.

Cuando estuvo cerca de Mary, Tawny trató en vano de emitir un rugido y le abalanzo sobre el duque del infierno, logrando morderle, pero este le desprecio con un golpe seco de mano revirtiéndole a su forma de gato.

– Los animales, son otra cosa. Más impredecibles, más interesantes, más… vivos. La única de las especies que habitan en la tierra a los que podría llegar a respetar. Los humanos me aburren, pero vosotros habíais conseguido romper esa norma. He necesitado usar magia para venir a por vosotros, es más de lo que muchos de los mejores guerreros han podido decir. Coged a los elegidos por el Mago – dijo dirigiéndose a sus lacayos -. Con el resto, podéis divertiros.


Hace nueve años.

Fue una batalla de cinco años que finalizo aquel fatídico día de febrero. A las once y tres minutos de la mañana en el Hospital Monte Sinaí de Hub City, Jasmine Garrett perdió la vida mientras estaba en la sala de quirófano para una pequeña operación. En el pasillo de la cuarta planta estaba Daniel, aun sin ser capaz de reaccionar.

– Daniel… – dijo una mujer – dame un abrazo.

– Hola tía Ellen – respondió abrazando fuertemente a la hermana de su padre.

– Cariño… ¿Estas bien? ¿Quieres comer algo?

– Gracias, pero no tengo hambre.

– Por favor come algo, no seas tonto.

– De verdad, estoy bien gracias.

– Dan, llevas cinco años cuidando a tu madre y ella misma me decía lo preocupada que estaba por ti. No quería que te quedases triste, ella era una mujer alegre.

– Lo se…

Ellen agarro la mano a su sobrino, entendiendo que el joven no quería hablar más. El apoyó su cabeza en la cabeza de la mujer y dijo:

– Me metí en esto porque si podía averiguar quién lo había matado, puesto que no fui capaz de salvarle. Pero ahora ni siquiera he sido capaz de salvarla a ella…

– Tranquilo cariño – dijo mientras acariciaba la cabeza del joven-. Has estado con ella durante toda la enfermedad y ha visto cómo te has convertido en todo un hombre. Es mucho más de lo que cualquier madre podría pedir.


Iba por la segunda cerveza, aún le quedaban varias para perder el sentido. Había encontrado un pequeño reducto en una ciudad norteamericana, donde vendían Hobgoblin, una birra fuerte con sabor a malta tostada con un final amargo y afrutado. Nunca la pedía en Londres, pero ahora prefería esa antes que otra Budweiser. El cartel del bar, rezaba «Irish Pub», como una mera excusa para llamar la atención a jóvenes con ansias de algo distinto, puesto que por dentro era una taberna normal, sin nada irlandés. Pero a John le valía, únicamente quería evadirse un rato.

– No eres de por aquí – preguntó la camarera- ¿verdad?

– Del viejo Londres – respondió.

– Siempre he querido ir a Londres, tengo una buena amiga que vive allí y me prometió llevarme por Camden Town. ¿Qué te trae por Wisconsin?

– Ojala lo supiera…

– ¿Quieres comer algo…? – pregunto a la espera de un nombre

– John, John Constantine. No gracias, no tengo hambre.

– Perdona John, pero me recuerdas a una versión joven del  cantante ese británico. ¿Cómo se llamaba?

– Gordon Summers.

– No, ese no. Sting.

– Sí, me lo dicen much… – En ese momento sintió que le ardía la muñeca, y vio que el sello del pacto estaba iluminado. Sus compañeros estaban en peligro-. Perdona Ashley pero debo irme corriendo, has sido muy amable. Toma.

– ¡John pero esto es más del doble! – dijo recogiendo cincuenta dólares del inglés que se fue corriendo por la puerta – Oye… ¿Cómo ha sabido mi nombre?

Cuando llegó al piso encontró lo que se estaba esperando. Una de las sesenta legiones de Abigor tenía atrapados a Zatanna, Nimue y Dan, protegidos únicamente mediante un campo de contención creado por la hechicera gitana. Cada uno de los demonios que componían ese ejército era un formidable enemigo, pero John se deshizo de ellos con un sencillo juego de manos. Una vez a salvo, Xanadu deshizo el campo, para hablar con John.

– ¿Dónde están los Batson? – pregunto Constantine

– Se… se los ha llevado Abigor – respondió Zatanna -. ¿Cómo has vencido?

– Les he mandado de vuelta al infierno. Tu – dijo mirando a Dan – ¿Por qué cojones no atacaste? ¡Tienes el puto escarabajo, joder!

– No era el momento, Constantine – respondió Nimue- Ninguno pudimos hacer nada frente a un Duque del Infierno y dudo que tú pudieses haber hecho algo destino.

– ¿Qué vamos a hacer? – pregunto Dan tras un incómodo silencio.

– Vamos a ir a por ellos.

Instantáneamente, John repitió un movimiento de manos, que traslado a los cuatro al infierno, preparados para recuperar a John y a Billy. En un abrir y cerrar de ojos, la habitación se convirtió en un lugar de tormento, un horno incesante del que brotaban almas en pecado. Los demonios se atacaban entre sí, se mataban entre si y algunos incluso llegaban a comerse a sí mismos. Constantine lo entendía como el patio de recreo de un internado para niños problemáticos.

– Mirad siempre hacia adelante, no toquéis nada y ni se os ocurra aceptar nada de un demonio – advirtió John, mientras lideraba el camino hacia el castillo de Abigor.

– ¿Has estado ya aquí? – pregunto Zatanna.

– Sí.

No tardaron más de cinco de minutos en llegar a su destino, un tramo que Dan Garrett habría descrito como el viaje más largo e intenso que había realizado en toda su vida. En una plaza gigantesca con forma peninsular había un trono donde estaba sentado Abigor, rodeado de sus legiones infernales. A medida que John se acercaba, los demonios iban apartándose formando un pasillo hacia el Duque.

El mismísimo John Constantine en mi ducado.

– Suelta los niños, Abigor.

Eres gracioso Constantine. Tu nombre es muy popular aquí abajo, has conseguido ser el punto de la atención en el Inframundo. Creo recordar que Nergal está muy interesado en ti.

– Libera a los Batson y mi alma será tuya.

– ¿Qué? – grito Zatanna.

¿Tu alma? ¿Quién te has pensado que soy, John Constantine?

– Tú mismo has dicho lo popular que soy aquí abajo, tener mi alma a tu disposición podrá darte el rang…

– ¡Basta! – dijo Dan Garrett – Yo Daniel Garrett te reto a un desafío.


Hace un año.

Tenía un mal presentimiento desde el principio. El recuerdo de aquellos días estaba vinculado a una época de gran sufrimiento que acabo en muerte, por lo que no era fácil volver a ese lugar y mucho menos de asimilar lo que le había dicho. Después de la tortura que había pasado años atrás con su madre, tener que volver a ver a aquel médico, no era lo que más deseaba.

«Señor Garrett… Dan, no es fácil para mí tener que decirle esto. Le hemos detectado un pólipo adenomatoso en el colon, se encuentra en un estado en el que no es aconsejable ir a quirófano. Lo más aconsejable  es una serie de medicamentos antes de empezar con la quimioterapia para impedir la reproducción de las células cancerosas».

Otra vez estaba reviviendo la pesadillo que creyó haber superado. Le hicieron las pruebas hace más de una década para ver si podía haber heredado la enfermedad que destrozó la vida a su madre, pero no hubo nada fuera de lo normal. Una cosa estaba segura,  que no estaba dispuesta pasar lo mismo que pasó ella; no iba a alargar su vida con medicamentos a costa de su propio estado físico y anímico. Ver a su madre convaleciente, para un joven de menos de veinticinco años, no resulto nada fácil.

Pedir matrimonio a Joan, iba a tener que esperar a su próxima vida.


– No tienes por qué hacer esto, Garrett – pregunto John.-

– No lo he hecho por ti, ha sido por los chavales.

¿Cuál es el desafío humano?

– Dices despreciar a los humanos y no necesitar el uso de la magia, pero has tenido que bloquear el habla a Zatanna y a los chavales por miedo a lo que representa. El desafío sería un combate físico entre tú y yo.

¿Un duelo físico? ¿Qué obtengo yo?

– Si gano yo, no volverás a poner una mano encima de los Batson, por el contrario si ganas tú el alma de John y la mía serán tuyas, además de esto – dijo mostrando el escarabajo azul.

Curiosa proposición, pero: ¿Por qué crees que necesito aceptar el desafío?

– Únicamente porque un líder necesita  respeto ante sus tropas – dijo Constantine-. Rechazarlo será una muestra clara de cobardía y de debilidad, nadie dudará antes que usurpar tu puesto.

Tienes muy merecido el renombre, John Constantine. De acuerdo, acepto – respondió levantándose y agarrando una gran espada escarlata.

«Es el momento, Daniel Garrett» escucho Dan en su cabeza, agarro el escarabajo y se lo puso en el pecho. En el momento en que toco la piel, se formó una poderosa armadura azul, similar a la que vestía Abigor, preparada para combatir al demonio. Había alcanzado su destino al convertirse en el luchador elegido por el escarabajo.

El primer golpe fue para Abigor cuando blandió su espada contra el contrincante, alcanzándole en el brazo derecho antes de que tuviese oportunidad para esquivar. Antes de que volviese a atacar, Dan agarro la espada en pleno movimiento y le golpeó fuertemente en la pierna para desequilibrarle.

Has creído que soy un mortal, que puede caer fácil con un golpe en la pierna.

Dan soltó una ráfaga de energía proveniente del escarabajo, que empujo fuertemente al Duque, rompiéndole parte de la armadura que cubría el pecho. Abigor molesto se acercó hacia su rival agarrándole la cabeza con la mano izquierda y destrozándole por completo el yelmo que portaba, quedándose Dan con la cara descubierta. El ojo estaba sangrando después del golpe recibido, pero aun así continuo luchando con gran  intensidad.

El combate fue presenciado por las sesenta legiones de Abigor, expectantes a que su líder derrotase al aparentemente débil combatiente. Billy y Mary estaban atados cerca del trono, aun sin poder vocalizar el nombre que les sacaría de allí en un escaso segundo. Zatanna estaba pendiente a la lucha, pensando que no podría ganar de ninguna manera.

La sangre se derramaba por la cara de Daniel. No sentía el control de sus extremidades y le faltaba el aliento, jadeando luchaba duramente por mantenerse en pie. Todo parecía estar perdido, pero no tenía ninguna intención de caer rendido siempre que la vida de Billy y Mary Batson estuviesen en peligro. Miro hacia los jóvenes y vio como las lágrimas caían de sus ojos, al ver la cara de sufrimiento de Dan.

– Esto es el fin – dijo, mirando a Madame Xanadu -. Ha llegado el momento que teníamos destinado desde que me encontré contigo en aquel lugar. He oído vuestras historias y sé cómo funciona la magia, no ha habido ningún poder mágico que haya permanecido sin realizar un pequeño sacrificio. Tú cediste tu propio pasado y el Mago dio sus ojos. Ahora es momento en que yo haga mi sacrificio.

Luchando contra la adversidad, Dan corrió hacia su contrincante empleando todas sus fuerzas para agarrar a Abigor. El duque empleo una fuerte sacudida contra Dan, que no cedió ante el dolor sin soltarle un segundo.

¿Qué crees que estás haciendo, humano?

– Adiós Billy, adiós Mary. No olvidéis lo que os dije.

El escarabajo emitió una fuerte implosión de luz azul, diezmando el ejército de Abigor. Los dos contrincantes quedaron paralizados y sus cuerpos fueron desvaneciéndose en la luz azul, con la mirada de Garrett fija en Nimue. Contra todo pronóstico, había logrado lo que pretendía. Aquel hombre de treinta y dos años nacido en Hub City elegido por el escarabajo azul, debido a la nobleza de su corazón, miró de frente hacia el infierno y fue capaz de lograr su objetivo, sacrificando su propia vida para salvar a dos jóvenes con el poder de los dioses. Su último pensamiento no fue de arrepentimiento, no fue de miedo, fue un sencillo deseo de que se utilizase el poder divino para cambiar el mundo.

Zatanna asimiló lo que había ocurrido y corrió a ayudar a los jóvenes que lloraban a la persona que había dado su vida por ellos, les abrazó y trató de calmarles tras haberse roto el hechizo de silencio que había creado el anterior señor de aquel ducado. John Constantine, se acercó al lugar donde finalizó el combate y apartando el humo creado por la implosión, recogió del suelo el escarabajo azul. Tras ello, cogió el cetro de Abigor y pronunció:

– Vuestro señor ha sido derrotado. Narrar que ha sido un humano, el que ha acabado con él. Y llevar a todo el Infierno la palabra de que hay una tierra sin Duque.

Tras ello rompió el centro y se acercó a Zatanna y a los jóvenes.

– Es hora de volver a casa, Zee.

– ¿Dónde está Nimue? Estaba aquí hace un segundo.

– Olvídala, ha logrado lo que quería.


Una hora más tarde

Brooklyn, Nueva York

Tzedaká. Es el concepto de la justicia social, uno de los preceptos más importantes del judaísmo y una de las tres acciones humanas que son capaces de revertir los decretos divinos. Usualmente asociada a la caridad, la tzedaká es un concepto mucho más antiguo ligado a la justicia y a la rectitud. Este concepto lleva ligado a familia Reganiewicz durante más de cinco siglos. Con tradición textil, Gerry Reganiewicz es actualmente dueño de unos grandes almacenes de ropa barata que están al alcance de familias con todo tipo de ingresos. La mayor alegría que tiene Gerry es poder vestir a familias desfavorecidas de forma gratuita. Su esposa, Rachel trabaja en un comedor social, donde da de comer a los más necesitados de domingo a viernes, descansando el shabbat. Este es el legado de Rory, quien se ha criado en una familia acostumbrada a dar sin recibir nada a cambio.

Pero hay un secreto en su familia, que ha permanecido oculto durante medio milenio. Cuando el ser humano desafío a dios creando al Golem fue la familia Reganiewicz la que creo la herramienta necesaria para derrotarle. Utilizando un traje hecho con harapos, esta familia extrajo la fuerza de almas descarriadas para derrotar al monstruo.

En el 33º distrito del barrio de Williamsburg, Rory ha sentido una presencia antigua que le ha estado persiguiendo.

– ¿Qué es lo que quieres?

– Quiero que honres a tus antepasados, Ragman – dijo una voz femenina.

– ¿Qué sabes tú de Ragman?

– Sé que en tus manos está el poder de moldear las almas perdidas. Generaciones y generaciones de almas habitan en tu traje, esperando a que tú actúes.

– ¿Quién eres? ¿Qué quieres?

– Soy Madame Xanadu y necesito tu ayuda.


Un mes después.

Stonehenge, Reino Unido.

– ¿Estás seguro de que es aquí? – pregunto Zatanna.

– Sí, este es el lugar, tiene una energía mágica asombrosa. De lo que no estoy seguro es de que esto vaya a funcionar – respondió John Constantine

– Nimue, nunca he hecho algo así – dijo Rory ataviado con una capa verde y un traje de jirones de tela -. Más te vale que funcione.

– Se acerca el momento – respondió Xanadu-. Preparaos todos.

John Constantine deposito el escarabajo azul en el centro de la construcción, mientras Billy Batson cogió las manos a su hermana, formando entre los dos un circulo que complementaba las circunferencias concéntricas de las que se componía Stonehenge. Alrededor de los jóvenes, John escribió un sello de contención, para que la magia se quedase en ese lugar y no saliera de allí.

Por su parte, Madame Xanadu contemplaba que todo estuviese a tiempo preparándose para el momento justo. Ordenó a Zatanna que se pusiese en posición, adoptando la hechicera una postura de meditación con los ojos cerrados. Ragman permaneció cercano al círculo de contención, puesto que tenía una de las funciones más importantes en la ceremonia. En voz baja, Rory pronuncio para sí mismo: «Shema Israel, Adonai Eloheinu Adonai Ejad».

– Ahora – dijo Xanadu.

¡SHAZAM!pronunciaron Billy y Mary antes de que un rayo fortísimo cayese desde el cielo convirtiéndoles en los paladines de la justicia. El rayo a su vez, como símbolo de su creador provoco que el escarabajo emitiese una fuerte luz azul.

Ragman desde fuera extrajo la luz del escarabajo, con una habilidad para manipular las almas, manteniéndola sujeta con sus manos que temblaban duramente, por la fuerza que implicaba el desafío que estaban realizando.

– ¡Zee ahora! – grito John

– ¡EVLEUV! – pronuncio la hechicera, manipulando una energía mayor de la que jamás había imaginado.

La luz azul fue adoptando una silueta humana, que poco a poco fue definiéndose en un cuerpo masculino. La ceremonia había salido bien, mediante la acción conjunta del pacto de la sombra, junto a la fuerza de Rory, habían logrado devolver la vida a su compañero caído. Dan Garrett había vuelto. Al verle, Billy y Mary volvieron a transformarse y le abrazaron con lágrimas en los ojos.

– ¿Cómo… cómo es posible? – pregunto Dan.

– Te dije que era tu destino, no que fuese tu última batalla – respondió Nimue con una sonrisa -. Cuando ofreciste tu cuerpo para derrotar a Abigor, tu alma no murió, se quedó encerrada en el escarabajo, era necesario un gran golpe mágico para poder encenderlo de nuevo y es donde entraron los Batson. Nuestro nuevo compañero, extrajo tu alma del escarabajo y fue Zatanna quien convirtió la energía mágica que desprendía en tu nuevo cuerpo.

– ¿Nuevo cuerpo? Por eso no tengo las heridas.

– Si, tu cuerpo es completamente nuevo – dijo Nimue guiñando el ojo a Dan.

No podía creerlo, había sacrificado su cuerpo por un bien mayor y el universo le recompenso con un nuevo cuerpo sin la enfermedad del antiguo. Dan Garrett supo que ahora es cuando debía armarse de valor, para volver a enfrentarse a un reto que había dejado apartado tiempo atrás: Joan Mason.


EPILOGO

Khandaq

Se le dio un regalo, llego a apreciarlo más que la vida humana, su condena fue morir encerrado después de haber saboreado el poder de los dioses. Han pasado miles de años y el lugar donde su cuerpo fue enterrado, ya no es más que árido desierto. Ahora el sonido que una vez le otorgo poder divino resuena en sus oídos. Una, dos y hasta ocho veces, es el rayo que cae desde el cielo convirtiendo lo mundano en perfecto, lo mortal en inmortal y al hombre en un dios.

Desposeído de su vida mortal, Teth-Adam ha vuelto.

Tagged , , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *