Iron Man #6

ironman06Perdido desde hace más de dos años, Tony Stark regresa a un mundo que ha cambiado. Sin dinero, tras las argucias del Barón Zemo, que lo sustituyó en ese tiempo, el Hombre de Hierro se enfrenta a toda una nueva serie de problemas.

#6 – Proyectos
Por Correia


Fecha de publicación: Mes 204 – 4/15


“Les he convocado aquí para anunciar que he fundado una nueva empresa, Innovaciones Stark, y presentar nuestros primeros dos proyectos, ambos preparados para entrar en fase de implementación en los próximos días.”

Los flashes de la prensa comenzaron a dispararse. Los periodistas, expectantes, esperaban la primera comparecencia pública de Tony Stark tras regresar de entre los muertos.

Cuando cesaron los flashes, el inventor siguió hablando.

“Nuestro primer proyecto”, continuó, sacando de su bolsillo una pequeña caja que mostró a los asistentes, “es el siguiente paso en la evolución de las gafas de realidad virtual. Estas son un prototipo de lentillas de realidad aumentada. No necesitan alimentación externa, se cargan con el propio movimiento del ojo, y se conectan por bluetooth con el dispositivo que se prefiera: teléfono móvil, tablet, ordenador…”

“Soy Sally Geene, del Globe”, interrumpió una periodista. “¿Se han realizado pruebas de cómo afectarían esas lentillas al ojo? ¿Podrían provocar tumores?”

“Las pruebas, señorita Geene, están realizándose actualmente, pero son muy prometedores…”

“¿Y la financiación?”, interrumpió otro, “Roy Watanabe, del Times. Porque según nuestras fuentes, tras volver no ha recuperado su fortuna.”

“Así es, no he recuperado aun lo que es mío. Gracias a ese impostor que ocupó mi lugar durante mi ausencia. Pero eso no significa que no tenga dinero. Ni forma de conseguirlo. He contactado con varios socios para que financien este proyecto, y sean parte importante del otro, del que me gustaría hablarles…”

“¿Qué socios son esos?”, volvió a interrumpir Watanabe.

“Se lo diré a su debido tiempo. De momento, creo que será suficiente con decirles que el precio de venta previsto para nuestras lentillas será inferior a los 10 dólares, y habrá varios modelos, dado que, al ser lentillas, son un artículo que hay que sustituir al cabo del tiempo. De hecho, su tiempo máximo de vida es 3 meses. Garantizaremos una suscripción anual muy asequible.”

“Creo que al público le interesará saber quién está financiando esto, señor Stark”, insistió Watanabe.

“Señor Watanabe, como ya he dicho, se les informará próximamente de estos detalles, dado que algunos están aún en negociaciones. Su insistencia resulta, como mínimo, molesta.”

“Oh, ¿usted cree que esto es molesto, señor Stark?”, contestó, con sorna, el periodista, poniéndose en pie. “¿Qué le parece entonces esto?”

En ese instante, Watanabe apretó el pulsador de su bolígrafo, y una armadura se desplegó sobre su cuerpo. La gente a su alrededor comenzó a correr, alejándose. Tony dio un sorbo a su vaso de agua.

“Una armadura. Me suenan. Creo que he construido alguna.”

“¡El Mandarín te envía saludos, Stark!”

Un rayo surgió de los dedos de Watanabe, congelando el aire a su paso, lanzando una verdadera ventisca hacia Stark. Éste, sin inmutarse, dejó que el rayo le alcanzase… atravesándolo.

“¿Qué?”, titubeo Watanabe. Stark parpadeaba.

“Oh”, dijo una voz tras él. “¿El Mandarín, dices?”

Watanabe se volvió. Iron Man flotaba en el aire, de brazos cruzados, tras él.

“El señor Stark tenía una cita, y estaba aquí mediante una proyección holográfica. Por lo que veo, una decisión acertada…”

“Stark es quien se esconde tras la armadura. El Mandarín lo sabe todo.”

“¿Oh, sí? Me alegro, no es un secreto, aunque tampoco es que lo haga público. ¿Quién eres tú, por cierto?”

“¡¡SOY VENTISCA!!”, gritó, lanzando una nueva andanada, que el vengador dorado esquivó.

“¿Ventisca? No, creo que era otro tipo… estoy bastante seguro, trabajaba para mí…”, respondió, disparando sus repulsores. Ventisca creó un muro de hielo para repeler el ataque.

“¿Y qué quiere mi viejo amigo, el Mandarín?”, preguntó Tony, mientras destruía el muro con una ráfaga más potente.

“Esto es sólo un aviso. Una bienvenida al mundo de los vivos”, respondió Watanabe. El oriental comenzó a lanzar hielo hacia el vengador, que lo esquivó con facilidad.

“Creo que deberías practicar más, chico. El poder sin habilidad no sirve de mucho.”

El desdén enojó a Ventisca, que volvió a intentar atacar al Hombre de Hierro lanzando un chorro helado mucho más amplio que, esta vez, sí alcanzó al vengador, aunque sin hacer mella en su armadura.

“No, no, chico”, le recriminó. “Si abres el chorro, la fuerza del mismo es menor. Concéntralo y golpea a tu contrincante… ¡así!”, dijo, enviando un rayo repulsor concentrado que golpeó en el pecho de su oponente, derribándolo.

Sin darle tiempo a reaccionar, voló hacia él, arrancándole la fuente de energía de la armadura, dejándolo indefenso.

“Espero que hayas aprendido la lección. Aunque”, corrigió, “en realidad espero que no tenga que volver a verte.”

Ató al villano con un par de cables, y llamó a la policía.


En la antigua mansión de los Vengadores, el Fantasma recorría los pasillos, invisible a los sensores. Tony Stark había desalojado toda la tecnología cuando volvió, pero una de esas cosas era la que le habían encargado recuperar. Y él era el mejor ladrón del mundo.

Accedió al ala donde se habían ubicado los recuerdos, el museo, por llamarlo de alguna forma. Vacío, como el resto de la Mansión. Se colocó justo donde el señor Fin, su contratista, le había indicado. Examinó la estancia con todos sus sensores. No encontró nada. Recalibró. Buscó desplazamientos temporales, dimensionales. Nada.

Fin le había advertido. Pero le había dado algo para solucionarlo. Aunque no creía en la magia per se, no le hacía ascos a usarla si le servía a sus fines. Sacó un pequeño sobre y extendió los polvos que contenía por el suelo. Cuando acabó, recitó el texto escrito en el sobre, y los polvos se iluminaron, comenzando a flotar por el aire, y a desplazarse, formando un sendero que Fantasma siguió, hasta una habitación cercana, donde el polvo se arremolinó. Fantasma examinó el lugar, y notó un desplazamiento, casi imperceptible. Ahí era donde Stark había escondido todo. Un teseracto dimensional. Usando los controles de su armadura, lo reprogramó para obtener lo que deseaba, que se materializó frente a él. Una esmeralda con forma de corazón.

El corazón de un dragón.


Una hora después, Tony volvió a reanudar la rueda de prensa.

“Señoras y señores, bienvenidos de nuevo. Por favor, agradecería que no hicieran preguntas sobre el incidente, luego las contestaré gustoso, pero me gustaría primero acabar de presentarles nuestros productos.”

Hizo una pequeña pausa antes de continuar.

“Como iba diciendo, tenemos dos proyectos. Del primero ya les he hablado antes de la… interrupción. Ahora permítanme presentarles el segundo”, continuó, activando una pantalla tras él. “Innovaciones Stark tiene el placer de presentarles el proyecto más ambicioso que jamás se haya planteado.”

La imagen mostraba un lugar vergel, frondoso, con grandes viviendas futuristas, gente paseando…

“¿Se va a meter en el negocio residencial, señor Stark?”, preguntó Sally Geene.

“Sí, pero no como ustedes creen”, respondió con una sonrisa. “Lo que proponemos es la primera fase de un nuevo futuro. Queremos terraformar Marte.”

CONTINUARÁ

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2 Responses to Iron Man #6

  1. Carlos Fortuny says:

    Pues me acabo de leer del tirón los seis numeritos de Iron man. Y tengo que decir que Very Interesting, Correia es el nuevo Bendis, y parece que quiere conformar el centro del universo Marvel con su Iron Man, que parece gozar de una gran salud (veo muchos números en pocos meses jeje). Por un lado está la interesante propuesta que podría tener Marte como centro, ¿veremos héroes por allí?
    Y por otro lo que más me llamó la atención. ¿Te vas a poner a los mandos de nuevos Vengadores? Lo digo por la trama de Hulka jejeje

    Espero leer más numeritos pronto ^^

    • Correia says:

      Pues planes hay, ahora necesito tiempo, porque estoy con los Invasores, y la continuación vendría después…

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