Poderes Cosmicos #15

Poderes Cosmicos #15Estela Plateada. Señor del Fuego. Legado. Sota de Corazones. Bill Rayos Beta. El Hombre Imposible. Poseedores de poderes sobrehumanos que han jurado preservar el status quo del Universo.

#15 – Muere… ¡y deja vivir!
Por Bergil


Fecha de publicación: Mes 15 – 7/99


PRÓLOGO

La estrella de neutrones 824Y165 aumentó de temperatura de forma exponencial, hasta estallar como una hipernova. La pirotecnia espacial pudo observarse en sistemas situados a pársecs (1) de distancia.

– Estoy preocupado, Señor del Orden. -exclamó Lord Caos.

– No es para menos, Lord Caos: caos y orden deben estar en equilibrio para que el Universo perdure. Lo que se acerca es el fin de todo.

FIN DEL PRÓLOGO


En un callejón en los barrios bajos de la capital de Satiriani, el Mundo Trono II de los skrulls, Kl’rt y su oponente se estudiaban mutuamente antes de lanzar el primer golpe. Girando en círculo, músculos y circuitos se tensaban anticipando el enfrentamiento inminente. De repente, sin pronunciar una palabra, el tecnarca atacó. Extendiendo su brazo derecho al tiempo que lo metamorfoseaba en una maza, intentó golpear a Kl’rt, que esquivó el ataque transformando su brazo izquierdo en uno de rocas naranjas y desviando el golpe. A su vez, encendió su brazo derecho y lanzó un chorro de llamas al cuerpo de su enemigo, que se limitó a abrir un agujero en su torso para dejarlas pasar, inofensivas. Las llamas chocaron contra el muro del callejón y se apagaron.

Más movimientos en círculo. Súbitamente, el tecnarca se lanzó hacia adelante, buscando alcanzar a Kl’rt. La poca información de que éste disponía sobre la Tecnarquía le aconsejó no dejarse enzarzar en un cuerpo a cuerpo, por lo que se elevó dejando que su atacante pasara por debajo de él, descendiendo cuando se estrelló contra la pared que se encontraba detrás de Kl’rt. Tampoco ahora se pronunció palabra alguna. El tecnarca se limitó a levantarse, quitándose de encima los cascotes.


Dezan aterrizó en la terraza de la sala del trono y recuperó su aspecto normal. Entró caminando en la habitación y se encontró con Talos, que pasaba nerviosamente de un lado a otro.

«Si no estuviéramos ya en la planta baja«, pensó Dezan mientras, a pesar de la tensión, una sonrisa asomaba a sus labios, «Talos habría abierto un surco hasta caer a la planta de abajo«.

– ¡Dezan! -exclamó Talos al verle-. ¿Alguna novedad?


Viendo la igualdad en que se encontraban, Kl’rt decidió que los daños colaterales no eran admisibles. Lanzó varios rayos antimateria a su enemigo, alguno de los cuales le alcanzó, y despegó para dirigirse a áreas más despobladas. No forzó su velocidad, intentando que el tecnarca no le perdiera de vista. No tuvo que preocuparse por ello. Transformando sus extremidades inferiores en dos toberas, el tecnarca se elevó con un rugido. Entonces Kl’rt sí que tuvo que esforzarse para no ser atrapado. Tras unos minutos, descendió en una amplia llanura, distante varios kilómetros de la ciudad. Instantes después, el tecnarca se posaba frente a él.

– No creas que no sé lo que pretendes, skrull. Tus sentimientos serán tu perdición.

Kl’rt no le respondió. Era consciente de que se enfrentaba a un enemigo formidable, y de que iba a necesitar de toda la extensión de sus poderes y su experiencia en combate para salir vivo de aquel enfrentamiento. Inspirando profundamente, expulsó de su mente todo aquello que no fuera la pelea que le esperaba. Una vez relajado, encendió su cuerpo y esperó.

Viendo que no iba a obtener ningún resultado con sus puyas, el tecnarca decidió concentrarse también en la pelea. Convirtió las toberas de nuevo en piernas, y transformó sus brazos en cañones, comenzando a lanzar andanadas hacia su rival, que se limitó a interceptarlas arrojando bolas de fuego. Tras varios minutos intercambiando disparos, Kl’rt se sintió intranquilo.

«Esto no es normal», pensó. «Así no llegamos a ninguna parte. Este tipo está tramando algo». En ese momento sintió una ligera vibración bajo sus pies. Instintivamente, despegó y se detuvo a una docena de metros del suelo.

Ni un segundo demasiado pronto. Unos tentáculos tecnoorgánicos que el tecnarca había deslizado por el subsuelo perforaron la superficie en el mismo sitio que Kl’rt ocupaba momentos antes. Retrayéndolos hacia sí, el tecnarca también se elevó y reanudó los disparos.


El ordenador iba presentando los datos que el Servicio de Inteligencia Skrull había reunido sobre los Tecnarcas:

«Altura: Variable. Pero, normalmente, algo mayor que la de los skrull, y similar a la media terrestre. Al parecer, la mayoría de los Tecnarcas no pueden crecer al inmenso tamaño que Magus [VER Magus; Warlock] era capaz de adoptar.

Historia: La civilización conocida como Tecnarquía procede del sistema Kvch, situado en una región de la Vía Láctea, en el brazo opuesto al que ocupa la Tierra [VER Tierra]. Esta raza es una forma de vida tecnoorgánica, cuya apariencia externa se asemeja a un montón de circuitos y maquinaria. El proceso de nacimiento se lleva a cabo mediante plantas de creación biotecnológica. El ser conocido como Warlock [VER Warlock; Magus; Nuevos Mutantes; Patrulla-X], el mejor conocido de todos los Tecnarcas, se refería a su padre como su Señor Constructor, indicando que sólo tenía un padre, pero que no existen diferencias de sexo en su raza. Los niños se ganan el derecho a vivir combatiendo con sus padres hasta que muere uno de los dos.

El Tecnarca conocido como Magus, padre de Warlock, fue derrotado por el grupo conocido como Los Nuevos Mutantes [VER Nuevos Mutantes; Saqueadores Estelares; Magus; Warlock], devolviéndolo a la infancia. Se desconoce cómo se ha solucionado el vacío de poder que se produjo a continuación, aunque existen indicios de que ha tomado el poder una facción expansionista.

Nivel de fuerza: Los Tecnarcas poseen fuerza sobreskrull, pero sus límites son desconocidos.

Poderes sobrehumanos conocidos: Los Tecnarcas son seres tecnoorgánicos. Es decir, que su estructura parece un conjunto de maquinaria. Los Tecnarcas pueden adoptar la forma de cualquier ser vivo sólido o máquina. Cuando mimetizan a un ser vivo, es imposible distinguirlo de uno real. Cuando mimetizan una máquina, puede utilizar su reserva de energía como combustible para propulsarse. Por ejemplo, si toman la forma de una nave, no utilizan combustible, sino su propia energía interna. También pueden absorber moléculas de una fuente desconocida, posiblemente extradimensional, para añadir a su propia masa. Los Tecnarcas pueden alimentarse absorbiendo energía de una simple toma de energía. También puede transformar a criaturas vivas en tecnoorganismos, gracias a la inoculación del llamado Virus de Transmodo [VER Transmodo, Virus de], y absorber sus energías. Cuando transforman a un ser vivo, pueden no absorber su energía, pero tampoco pueden invertir el proceso. Los circuitos vivientes de los Tecnarcas brillan con una luz azulada cuando están repletos de energía, son amarillos cuando tienen su nivel habitual, y negros cuando su nivel es bajo. Los Tecnarcas pueden sobrevivir en el vacío del espacio sin protección, y son capaces de viajar por el hiperespacio. Poseen unos sensores tecno-orgánicos que les permiten percibir su entorno en formas inaccesibles para los seres orgánicos. También pueden fundirse física y mentalmente con un ser orgánico, creando una sola entidad, y así lo hizo Warlock con Doug Ramsey [VER Ramsey, Douglas; Cifra; Nuevos Mutantes]. Cuando ambos se fundían, tomaban la forma corporal de Douglas Ramsey, con un recubrimiento de células tecno-orgánicas de Warlock. Al principio, ambas consciencias eran independientes, pero pronto aprendieron a mezclarlas. Podían cambiar de forma, de modo que ambos cuerpos se encontraran separados, pero ligados en ciertos puntos. Hay peligro en esa fusión, ya que el Tecnarca puede infectar a su compañero con su virus. También, cuanto más dure la fusión, más peligro hay de que ambas consciencias lleguen a un punto en el cual ya no puedan separarse. Warlock siempre consiguió romper la fusión y separar cuerpos y mentes. Como seres tecncoorgánicos, los Tecnarcas no son vulnerables de la misma forma que los seres orgánicos. También pueden reducirse a une forma líquida y, más tarde, volver a solidificarse.»

– ¿Tenemos algún dato más? -preguntó Talos.

– Sí, señor -respondió el técnico que les estaba suministrando la información-. Hay una entrada relacionada.


A medida que el tiempo pasaba, los disparos de Kl’rt fueron perdiendo precisión y potencia. Las andanadas del tecnarca cada vez estallaban más cerca de él, hasta que finalmente fue alcanzado de lleno. Con un aullido de dolor, Kl’rt se desintegró. El tecnarca sondeó con sus mecanismos la zona por si se tratara de una treta de su rival. Al no encontrar nada, se encaminó hacia el espacio exterior. Volando despacio para no alertar a los radares defensivos, tardó varias horas en llegar a su destino: un satélite atmosférico abandonado cuya antena había redirigido hacia su planeta madre y que empleaba como base de transmisiones. Transformando su mano derecha en un conector, lo introdujo en el puerto de introducción de datos y emitió la secuencia que iniciaría la conexión. A los pocos instantes, la comunicación hiperespacial se había establecido, y el rostro del Tecnarca Supremo, cabeza del Consejo que había asumido el poder tras la desaparición de Magus (2) apareció en la pantalla.

– ¿Sí?

– Unidad K913L informando, señor.

– ¿K913L? Ah, sí, la destinada en Satiriani, ¿verdad?

– En efecto, señor. Esta unidad fue descubierta por la entidad Kl’rt, que se enfrentó a ella en combate físico. En el transcurso de la pelea, la entidad Kl’rt fue destruida. La cobertura de esta unidad sigue intacta.

– De acuerdo, K913L. Prosiga de acuerdo con las instrucciones que recibió – y la pantalla se oscureció.

Instantes después, estallaba ante el impacto de un chorro de fuego. K913L se giró rápidamente, para encontrarse cara a cara con…

– ¡Kl’rt! -escupió el nombre.


El ordenador del Servicio de Inteligencia Skrull seguía mostrando datos:

«FALANGE

Historia: El incidente denominado «Amenaza Falange» se produjo en el planeta denominado Tierra [VER Tierra]. Supuso un paso más en la lucha de la subespecie dominante de la especie humana (Homo sapiens sapiens) por controlar y, eventualmente erradicar, a la subespecie minoritaria pero mucho más poderosa (Homo sapiens superior o Homo superior), conocida genéricamente como mutantes. El primer intento tuvo lugar hace varios años, cuando el doctor Trask [VER Trask, Bolívar; Centinelas; Molde Maestro; Patrulla-X] creó robots gigantes a los que denominó Centinelas. Estos robots fueron derrotados por el grupo de mutantes conocido como Patrulla-X [VER Patrulla-X]. Sin embargo, el primer robot y más poderoso de ellos, denominado Molde Maestro [VER Molde Maestro], no fue destruido, lo que le permitió crear versiones cada vez más evolucionadas de los centinelas que eran derrotadas sucesivamente por uno o varios de los llamados mutantes [VER Cíclope; Lobezno; Júbilo]. El humano llamado Stephen Lang [VER Lang, Stephen] casi consiguió destruir a la llamada Patrulla-X, pero aparentemente fracasó en su intento. La muerte del Tecnarca conocido como Warlock [VER Tecnarquía; Warlock; Magus] durante el incidente conocido como Objetivo: Exterminio [VER Hodge, Cameron; Genosha; Patrulla-X; Factor-X; Nuevos Mutantes] proporcionó a los científicos anti-mutantes la oportunidad de estudiar con detalle su estructura [VER Transmodo, Virus del], lo que eventualmente condujo a la posibilidad de infectar, bajo condiciones controladas, a seres humanos con el virus de transado, lo que condujo a la aparición de una especie mixta [VER Tecnarquía; Falange] en la que competían las tendencias antimutantes de su parte humana y el carácter colectivo de la parte tecnoorgánica. Por las evidencias de que disponemos, parece que la parte tecnoorgánica adquiere progresivamente el control de la nueva entidad, por lo que no es descartable que, antes de ser derrotados por el grupo mutante denominado Patrulla-X, la Falange lograra establecer contacto con el planeta de origen de la Tecnarquía.

La lucha de los humanos contra los mutantes está lejos de haber terminado [VER Nimrod; Bastión; Tolerancia Cero, Operación]. Existen incluso indicios de que en ciertos futuros alternativos, los Centinelas han alcanzado el cumplimiento de su directiva principal y han exterminado o apresado a los mutantes [VER Summers, Rachel; Fénix II].

FIN

FIN

FIN

…///…

– Explícame una cosa, Talos. ¿Cómo es que tenemos tantos datos sobre la Tecnarquía, si nunca hasta ahora nos habíamos enfrentado a ellos?

-Se llama espionaje, Dezan. Consiste en enterarse de los secretos que otra gente desearía mantener ocultos, por si en el futuro pueden resultar útiles…


– ¿Creías que habías acabado conmigo, verdad? Hasta las máquinas podéis ser engañadas.

– ¿Cómo sobreviviste a un impacto directo?

– Puesto que no vas a salir de aquí, no tengo ningún inconveniente en decírtelo. Viendo que el intercambio de disparos no nos iba a llevar a ninguna parte, decidí hacerte creer que habías acabado conmigo. Un instante antes de que fuera a recibir el impacto, emití un fogonazo, reduje mi tamaño, me volví invisible y me transformé en un terapiano. Terapia, como bien sabes, es un mundo sumido en una perpetua oscuridad, en la que sólo cabe la visión infrarroja. Por ello, los terapianos han desarrollado la facultad de alterar su emisión calorífica a voluntad, al objeto de no ser detectados. ¡Y ahora, dejémonos de pamplinas y vamos a lo que de verdad importa! -y, diciendo esto, Kl’rt convirtió sus dos brazos en roca, para inflamarlos a continuación. Acto seguido, descargó una serie devastadora de puñetazos sobre su rival, que retrocedió sorprendido. Aprovechando la distancia, Kl’rt lanzó una serie de descargas de su rayo antimateria.

Ahora era K913L el que se encontraba a la defensiva. Sin embargo contaba con un arma contra la que no existía defensa posible en el Universo. Pero para emplearla era necesario el contacto físico. Aunque ello conllevara su destrucción, a la postre la Tecnarquía vencería. Por ello, K913L comenzó a avanzar hacia el skrull, que no podía retroceder en el escaso espacio de que disponían. Finalmente, se halló a menos de un metro de él. Los daños que había sufrido su estructura estaban más allá de cualquier posibilidad de reparación, pero no importaba: emitiendo un tentáculo, lo hincó en la pierna derecha de Kl’rt que, sorprendido, dejó de disparar.

– ¿¡Qué!? -exclamó, sorprendido.

– Demasiado bien lo sabes, skrull. Te he infectado con el virus de transado. Más tarde o más temprano, acabarás convertido en uno de nosotros, y contribuirás a la mayor gloria de la Tecnarquía y a su extensión por todo el Universo.

– Nunca, ¿me oyes bien? ¡Nunca, basura cibernética! ¡NUNCA! – y convocando su poder calorífico, Kl’rt alcanzó el nivel nova. El satélite se vaporizó, y K913L con él. A nivel de tierra, los skrulls que miraban el firmamento pudieron contemplar durante algunos instantes como una nueva estrella se encendía antes de desaparecer en la negrura.

– ¿Qué habrá sido eso, Talos? -preguntó Dezan.

– Demasiado bien lo sabes, Dezan. Eso ha sido el poder calorífico de Kl’rt llevado a su máximo nivel.

– ¿Habrá vencido?

– Más nos vale. Si las sospechas de Kl’rt eran ciertas, vamos a necesitar todo el poder que podamos reunir para hacer frente a esta amenaza.

– Mis sospechas eran ciertas -dijo una voz tras ellos -. La Tecnarquía existe y ha pasado a la ofensiva.

– ¡Kl’rt! -exclamó Dezan -. ¿Cómo te encuentras?

– Eso es algo que necesita determinarse. Hemos de bajar al servicio médico. Necesitaré su ayuda. Y la vuestra. Esto es lo que quiero que hagáis… -dijo, mientras bajaban por las escaleras.

– ¿¡¿QUÉ?!? -bramó Talos-. ¡Te has vuelto loco! ¡Eso es ponernos en manos de nuestros enemigos!

– No hay otro remedio, Talos. Allí tienen más conocimientos sobre la Tecnarquía que nosotros y. en general, son seres honorables. Si les exponemos honestamente nuestra situación, estoy convencido de que nos ayudarán sin aprovecharse de nuestras circunstancias. No es su estilo.


EPÍLOGO

La Tierra. Una conocida mansión de la Quinta Avenida de Nueva York. Jarvis avanzaba rápidamente por los pasillos.

– ¡El señor Capitán tenía que ir al servicio justo cuando suena el transmisor espacial! ¿Quién cielos será?


(1) Aclaración científica: si un pársec son algo más de tres años luz, y nada hay en el Universo más rápido que la luz, la explosión no debería verse hasta pasados varios años desde que se produjo. El que se vea de forma casi instantánea es prueba de lo mal que van las cosas en el Universo.

(2) Ocurrió en Los Nuevos Mutantes # 50.


Próximo episodio: Un cambio de escenario se produce en Poderes Cósmicos v. II # 16… pero no es el que tú te esperas. Y no olvides escribir a AUTOPISTA HACIA EL ESPACIO-CORREO DE LOS LECTORES.

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