Superhumanos #42

superhumanos42

Por Ibaita


Fecha de publicación: Mes 218 – 7/16


VOLUMEN IV: LA GUERRA KREE-SKRULL

Número 75: La batalla final

Charles Xavier evaluó cuidadosamente la situación. Las últimas semanas habían sido decisivas para las batallas de la guerra kree-skrull disputadas en el Sistema Solar, y todo dependía de aquello.

Los kree, con el capitán Mar-Vell al mando, habían tomado un acorazado skrull, y lo estaban usando para exterminar a toda la flota skrull. Por su parte, éstos se estaban concentrando en eliminar todas las naves kree pequeñas mientras se reagrupaban para el inminente asalto contra su acorazado.

El superskrull Kl’rt acababa de ordenar al equipo de superhumanos terrestres a su servicio -Cíclope, la Bestia, Unus el Intocable, Ave de Trueno y el Capitán América- que atacasen el acorazado skrull… sin saber que en dicho acorazado viajaba el otro equipo de superhumanos: Mariposa Mental, Iron Man, Dazzler, la Cosa, Spiderman y Lobezno.

Xavier había previsto esta eventualidad hacía tiempo, y por eso había creado dos equipos bastante equilibrados, de manera que, en caso de tener que combatir entre ellos, pudiesen actuar y salir todos relativamente indemnes. Sin embargo, el paso del tiempo había desequilibrado los equipos: uno de ellos había sufrido tres bajas (Mente Maestra, Juggernaut y el Hombre Absorbente, que estaba en coma), mientras que el otro sólo había sufrido una (el Hombre Gigante).

Sin duda, semejante descompensación sería un problema.


Un último discurso antes del ataque. Kl’rt rugía desde la tribuna, su áspera voz animando a los cientos de soldados que participarían.

-He pasado muchos años entrenando soldados. Jamás he entrenado a un pacifista como el jodido príncipe Dezan. He entrenado soldados de verdad, y quiero que recuperéis nuestra nave y exterminéis hasta al último soldado kree ahí presente. De esta batalla podría depender toda la campaña que hemos librado en este sistema. Si es necesario, quiero que muráis por la gloria del Imperio Skrull… pero, sobre todo, quiero que matéis por la gloria del Imperio Skrull. ¡Preparaos para el abordaje!

Una pequeña flota de naves skrulls rodeó el acorazado ocupado por los kree, disparando contra los sistemas de defensa. Algunas de las naves no pudieron superar las barreras y explotaron, reduciendo instantáneamente a cenizas a todos sus tripulantes. Al menos, su sacrificio había permitido a la nave de Kl’rt y a otras dos abordar el acorazado.

Los superhumanos y un buen grupo de soldados skrull salieron de la nave, disparando contra todos los kree que se acercaban. Una vez los primeros grupos habían sido abatidos -con apenas tres bajas entre los skrulls-, Kl’rt tomó el mando y comenzó a dar órdenes sobre el terreno.

-¡Vosotros seis, a la cabina de mando! ¡Vosotros, a la popa asumiendo aspecto de kree! ¡Los demás, recorred el resto de la nave, exterminad a todo kree que veáis!

Todos obedecieron al instante.


Un grupo de soldados kree, encabezado por Mar-Vell, corría por los pasillos. Doblando la esquina, apareció otro.

-Skrulls disfrazados. Iron Man.

Stark obedeció y lanzó sus rayos repulsores a plena potencia, masacrando a los impostores.


El Capitán América, Cíclope y dos skrulls se movían en silencio en dirección a la proa. Cuando abrieron la puerta que conducía al pasillo principal, se encontraron con Spiderman, Lobezno y dos kree. Se miraron durante un segundo y asintieron. Todo pasó muy rápido.

Uno de los kree disparó, pero el plasma rebotó en el escudo del Capitán, que a su vez disparó contra él, atravesándole la cabeza. Spiderman atrapó a uno de los skrulls con su látigo y estiró, atrayéndole hacia él y golpeándole para dejarle inconsciente. A su vez, Cíclope partía en dos al otro kree con uno de sus rayos ópticos, y Lobezno se lanzaba contra el otro skrull. Éste disparó y le atravesó el brazo: ningún problema para el mutante, cuya herida sanaría en apenas unos segundos, después de partir en pedazos al skrull con sus garras.

-Será mejor que nos separemos antes de que nuestros superiores noten que no nos hemos atacado entre nosotros-dijo el Capitán, y los demás asintieron, volviendo a separarse en equipos kree y skrull.


Kl’rt golpeó con todas sus fuerzas la puerta de la cabina de mando. Estaba acompañado por cuatro guerreros skrull, la Bestia y Unus el Intocable. Los kree que le esperaban dentro, acompañados por la Cosa y Mariposa Mental, abrieron fuego. Los disparos no tenían nada que hacer contra los campos de fuerza combinados de Kl’rt y Unus.

-¡Ataca, humana!-ordenó uno de los skrulls mientras se ponía a cubierto detrás de un puesto de radar.

Mariposa Mental obedeció y con dos ataques telepáticos bien concentrados, la Bestia y Unus cayeron al suelo desmayados. La Cosa aprovechó a atacar a Kl’rt al tiempo que los kree y los skrulls intercambiaban disparos.

Kl’rt bloqueó un puñetazo con un campo de fuerza, al tiempo que estiraba su brazo y lo convertía en piedra para golpear a la Cosa, que cayó hacia atrás aturdido.

-Tú…-murmuró-Tú tienes los mismos poderes que yo. Y también los de Suzie y los de Richards. ¿Qué coño eres?

Por desgracia, Kl’rt no hablaba en el mismo idioma, así que no podía dar una respuesta ingeniosa o explicar que los rayos cósmicos que habían dado sus poderes a la Cosa habían rebotado y se habían dispersado en millones de direcciones, en una de las cuales alcanzaron a Kl’rt, varios años después -puesto que se encontraba en una nave a varios años luz de allí- y le habían otorgado aquellos poderes combinados. Así que, en su lugar, lanzó una intensa llamarada que la piel de la Cosa apenas pudo suportar.

Sin embargo, los kree de la cabina de mando, gracias a su ventaja numérica, sí habían tomado ventaja en el tiroteo contra los skrulls. Mariposa Mental vio entonces una oportunidad. Kl’rt era, sin duda, el enemigo más poderoso con una diferencia abismal. Su poder telepático no bastaba para dejarlo inconsciente a distancia como había hecho con Unus y la Bestia, debido a que el cerebro skrull era muy distinto al humano. Pero, al fin y al cabo, algo en común tenían. Tal vez si concentraba todo su poder telepático en una especie de cuchillo…

Teniendo esa idea en mente, la mutante corrió hacia el superskrull y atacó. Golpeó con su muñeca la cabeza del enemigo, y transmitió su ataque telepático más fuerte a través del contacto físico. Kl’rt rugió de dolor e interrumpió su ataque sobre la Cosa, cayendo hacia atrás mareado.

-¡¿Qué me has hecho, puta?!-gritó, y, acto seguido, se concentró de nuevo, haciendo un gran esfuerzo. Un campo de fuerza en forma de esfera creció en un momento desde el interior del pecho de Mariposa Mental hacia fuera, haciendo estallar todo su abdomen y salpicando de sangre y órganos las paredes de la cabina.

Pero el ataque había surtido algo de efecto. La Cosa golpeó a Kl’rt y le arrojó contra la pared contraria, dañándolo visiblemente, y le habría matado de no ser por su elasticidad.


Ave de Trueno giró en el aire, esquivando una ráfaga de disparos, y dio una patada con todas sus fuerzas al soldado kree responsable, partiéndole el cuello. Dos sombras se deslizaron tras él, y se giró, rifle en mano, dispuesto a disparar.

-Tranquilo, somos nosotros-dijo Cíclope.
-¿Y los skrulls que te acompañaban?-inquirió el Capitán América.
-Muertos. Igual que los vuestros, supongo.

Cíclope asintió. Sería más cómodo moverse sin los skrulls como lastre. Aunque eso no significaba una ausencia total de problemas, desde luego.

Mar-Vell apareció por la esquina. Tras él iban Iron Man, Dazzler y una docena de krees.

-Ah, por fin. Los superhumanos al servicio de los skrulls-murmuró-. ¡Atacad!
-Ha llegado el momento de mostrar nuestras cartas-decidió entonces Stark.

Tal vez él no estaba legitimado para tomar esa decisión. Al fin y al cabo, el líder de la operación se podía considerar que era Xavier. Pero, en cualquier caso, la tomó. Un rayo repulsor brotó de su armadura alcanzando a Mar-Vell en la nuca casi a quemarropa. El capitán kree se desplomó muerto.

-¿Qué demonios…?-gritó uno de los kree.

Dazzler lanzó al instante un destello que los cegó a todos, al tiempo que Ave de Trueno, Cíclope y el Capitán América abrían fuego. En apenas unos segundos, todos los kree del grupo estaban aniquilados.


-Mierda-murmuró un kree.

Se encontraba en la cabina de mando. Había muertos a su alrededor y tenía trozos de intestino de Mariposa Mental pegados a la ropa, pero la mayoría de sus compañeros estaban vivos. A pocos metros, en el pasillo, la Cosa continuaba golpeando al superskrull. Sin embargo, aquello no era positivo, no en base a lo que acababa de ver en el monitor de vigilancia. En el otro extremo del acorazado, Iron Man y Dazzler acababan de traicionar al capitán Mar-Vell y habían revelado estar aliados con los otros superhumanos terrestres durante todo el tiempo.

-¡Preparad la artillería pesada!-gritó-¡Tenemos que aprovechar para derribar al rocoso!


Spiderman y Lobezno estaban siendo todo un quebradero de cabeza para los soldados skrull. Moviéndose a una velocidad extraordinaria, uno esquivando todos los disparos y el otro recibiendo alguno ocasionalmente pero recuperándose al momento, estaban despejando por sí solos todo el pasillo central.

«¿Estás seguro de esto, Peter?», preguntó Xavier telepáticamente.
«Sí, profesor. Será duro, pero esto también lo es. No puedo soportarlo más.»
«Bien. Entonces, sigamos adelante con el plan. Ésta es la última batalla, para bien o para mal.»


La Cosa sujetaba la masa informe en la que se había convertido Kl’rt. Sólo faltaba rematarle… entonces, una terrible explosión le alcanzó en la espalda, arrojándole hacia delante con tanta fuerza que atravesó varias paredes y quedó inconsciente bajo una montaña de escombros. La voz de que los superhumanos terrestres eran traidores se había corrido muy rápido, y Kl’rt lo comprendió al instante.

-¡Remata también al superskrull!-ordenó uno de los kree.

Pero para cuando quiso apuntar, Kl’rt se había vuelto invisible.

-¿Dónde está? ¿Dónde…?

La media docena de krees murieron al instante en una terrible llamarada. Kl’rt surgió del fuego, tambaleándose. Los ataques de Mariposa Mental y de la Cosa le habían dejado bastante herido. De hecho, en toda su carrera como supersoldado nunca había estado tan cerca de ser derrotado. Pero aún se mantenía en pie.

-Así que traidores, ¿eh?-murmuró volviendo a la cabina de mando-Yo os mostraré lo que hago con los traidores…

Los cuerpos inconscientes de la Bestia y de Unus, aún no recuperados del ataque de Mariposa Mental, permanecían en el suelo. Kl’rt transformó su mano en piedra y estiró el brazo, balanceándolo como si fuera un martillo.

Su mano cayó sobre el cráneo de Unus, cuyos poderes, por supuesto, estaban desactivados al estar inconsciente. Su cabeza fue totalmente aplastada contra el suelo con la misma facilidad con la que se aplasta un huevo.

-Y ahora, el otro…

Sin embargo, un rayo de energía óptica atravesó su cabeza en aquel momento. Kl’rt cayó al suelo, aparentemente muerto. No se conformaron. No con un enemigo tan poderoso.

Dazzler apuntó a su cuerpo el láser más fino que podía, lo bastante como para cortar las mismas células y asegurarse de que no se regeneraban a pesar de los poderes de metamorfosis de los skrulls. Iron Man cogió prestado el escudo del Capitán América y lo usó a modo de cuchilla, ayudando a Dazzler a convertir en pedazos el cadáver… para después dispersarlos y convertirlos en carne quemada con sus rayos repulsores.

«Bien», dijo Xavier. «El grueso de la batalla ya ha pasado. Quedan las consecuencias. Las bajas han sido Mariposa Mental y Unus el Intocable. La Bestia y la Cosa están inconscientes; deberíais asistirles, la fuerza de Iron Man será necesaria para sacar a la Cosa de los escombros. Cíclope, tú ayuda a la Bestia. Dazzler, Capitán América, Ave de Trueno; vosotros deberíais ir al pasillo central. Spiderman y Lobezno se encuentran acorralados contra un gran número de soldados, pero no tienen armas pesadas ni superpoderes. Será fácil.»

Algunos complacientes y otros a regañadientes, todos los superhumanos obedecieron. En apenas cuarenta minutos terrestres, el acorazado fue despejado por completo.


En el hangar, los nueve superhumanos se reunieron. Iron Man apareció cargando al décimo: el cuerpo inerte, y aparentemente muerto, del Hombre Absorbente.

-Bien, hora de separarnos, tal y como habíamos pensado. Nada de trucos. ¿El acorazado está preparado?
-Totalmente-asintió Cíclope-. Hemos lanzado todos los misiles contra la base kree de Titán; llegarán en unas horas. En la cabina de mando estaban las coordenadas de la base skrull más cercana al Sistema Solar. El acorazado está programado para dirigirse hacia allí y, en cuanto alguien lo abra, explotar. Sean los propios skrulls o unos kree que lo intercepten, el resultado va a ser doloroso.
-Perfecto, eso será suficiente para alejar a estas dos razas de hijos de puta de nuestro sistema durante unos cuantos años. Con suerte, si la guerra se reducrece en otros frentes, los soldados se irán desplazando hacia allí y a nosotros nos dejarán en paz para siempre.
-Bien. Cada uno a nuestra nave.

Dos naves estaban preparadas para salir del acorazado, programadas ya por sus respectivos líderes: una para los Vengadores programada por el Capitán América, y otra para la Patrulla-X programada por Cíclope. Cada miembro de los grupos se fue dirigiendo a su respectiva nave.

En el interior de la de los Vengadores, la Cosa encendió un puro. Iron Man descorchó una botella de algún tipo de bebida etílica que consumían los skrulls y empezó a servir copas. Por fin, tras meses perdidos en el espacio, volvían a casa. La puerta se fue cerrando automáticamente, tal y como estaba programada.

Entonces, Spiderman saltó. Se coló por la puerta justo antes de que se cerrara. Stark le miró estupefacto. Al otro lado de la ventana, Parker le hizo una peineta con la mano buena.

-¿Qué coño hace este tío? ¿Es gilipollas?

Desde detrás del cristal pudieron ver cómo Spiderman corría hacia la nave de la Patrulla-X y se introducía en ella, siendo bien recibido.

-¿Nos ha traicionado? ¡Será cabrón! ¿No podemos quedarnos a matarlo?-rugió la Cosa.
-No se puede cambiar la programación de la nave-dijo entre dientes el Capitán América, notando cómo despegaba-. Vamos directos a la Tierra, a la base de Arizona desde la que partimos. La Patrulla-X no lo sabemos, tal vez a la otra punta del mundo.
-Mierda…

Spiderman sonrió, sabiendo que era aceptado como miembro de pleno derecho de la Patrulla-X. No le hacía ninguna ilusión la vida de fugitivo, en comparación a la vida de millonario follándose a Mary Jane Watson, sabiendo también que no podría visitar a su tía May. Pero no podía soportarlo más. No podía soportar ser parte de un cuerpo de élite de asesinos, pasar la vida rodeado de cadáveres, tener que obedecer todas las órdenes, ya incluyeran éstas desplazarse a un país africano o a la otra jodida punta del Sistema Solar, mientras los hijos de puta que daban las órdenes sonreían en sus despachos. No, no más vida de sicario al servicio de SHIELD. Empezaba una nueva vida para él.


ACADEMIA XAVIER DE JÓVENES TALENTOS

No lo voy a negar, tenía ganas de acabar. Quizá me metí demasiado en esta guerra, y los combates se iban haciendo un poco repetitivos, pero quería que los personajes fueran muriendo poco a poco y no de golpe, tenía que establecer el cambio de bando de Spiderman conforme va cogiendo confianza con Charles Xavier… igual tendría que haber recortado un número o dos de todas formas, aunque no hubiese quedado tan redondo. Pero bueno, saga terminada y ahora cambiaremos por fin la cámara a personajes más variados, que ya hemos tenido Patrulla-X, Vengadores y Thunderbolts para rato.

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